En peligro de desaparición tibaracones de Baracoa

Este artículo es de hace 5 años

Los tibaracones son barras acumulativas de arena de origen fluvial formadas entre el oleaje del mar y la orilla norte de la desembocadura de los ríos. Estos constituyen una barrera natural protectora de las personas, la economía y las edificaciones contra las penetraciones del mar, y además atenúan la salinización del suelo y el agua en el curso inferior de los ríos.

En Baracoa están Miel y Macaguaní los cuales ofrecen protección a la ciudad. El tibaracón del río Miel se ubica al noreste de Baracoa. Por su parte, el del río Macaguaní se encuentra al centro-norte de la urbe, en la bahía de la ciudad. 

Sin embargo, ambos tibaracones, se han ido debilitando como causa, entre otros factores, de la acción destructiva del ser humano, la cual ha causado deforestación y la pérdida de su potencial por la extracción ilícita y omnipresente de arena.

En entrevista con Granma, el máster en Ciencias Ricardo Suárez Bustamante, delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en el municipio de Baracoa, aseguró que en la década del 70 del pasado siglo el ancho de la parte central del tibaracón del Miel (donde habitualmente se abre de manera natural o por el hombre ante amenaza de inundaciones) era de unos 70 metros y hoy en la porción más estrecha se ha reducido a unos 30. “En el caso del Macaguaní, de unos 80 metros en su sección transversal, hoy tiene segmentos con apenas seis metros. 

Interrogado acerca de las consecuencias de la desaparición de ambos sistemas, preciso el científico: “Lo más grave sería que ante la ocurrencia de sucesos naturales adversos, como los mares de leva, ya no existiría barrera de arena para al menos mitigar el impacto destructivo de ese fenómeno, y los daños se incrementarían”.

“En mi opinión solo se pudieran salvar, o al menos atenuar su quebranto, si se trabaja con urgencia en la reforestación de esos accidentes geográficos con plantas fijadoras del suelo y resistentes a los embates del mar y las avenidas de los ríos, como uva caleta, coco y almendro; si se pone fin a la extracción indiscriminada e ilícita de arena en esos sitios y además, en el caso específico del tibaracón del Miel, si se realizan inversiones para su resguardo como la construcción en el mar de diques rompeolas y de escollera proyectados y sugeridos hace varios años por la Agencia de Estudios Marinos de Geo­cuba, Santiago de Cuba”, advirtió el especialista al preguntársele sobre las posibles soluciones ante tal desastre de la naturaleza a mano del ser humano.

Con información de Granma.

Fotos: Ricardo Suárez B., tomadas de Granma.

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