El video musical que utilizaba únicamente imágenes del documental El tren de la Línea Norte y música instrumental de Santiago Feliú, Harold y Adrián López-Nussa, fue censurado en los premios Lucas. Transcurrió un mes aproximadamente, y el mismo documental fue reconocido con un premio Caracol como el mejor de su categoría en la sección de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, ahora compite por un Coral en el próximo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en el Festival de Huelva.

Con 80 minutos, guion y dirección de Marcelo Martín, fotografía de Ernesto Calzado y montaje de Daniel Diez, Jr., el documental El tren de la Línea Norte se ambienta en Ciego de Ávila, en el año 2013. El equipo de filmación se adentra en las realidades rurales de esa provincia viajando en el Carro de Puertas, un tren de un solo vagón, desde Morón a Punta Alegre.

En el recorrido hay una parada importante a mitad de camino, en Falla, un pueblo detenido a principios de los años 90 del siglo XX y abatido por los estragos de la crisis económica. Allí, entre las ruinas materiales y espirituales, el equipo de filmación documenta la miseria y el olvido.

Marcelo Martín es graduado de Diseño de Comunicación Visual, en el Instituto Superior de Diseño (ISDI), se inicia como realizador de publicidad para televisión y luego dirige varios documentales principalmente de encargos (Malegría y La edad de la peseta, detrás de las cámaras, en 2006; Séptima estación, en 2009) hasta que emprendió proyectos más autorales con Elena, en 2012 y el largometraje El tren de la Línea Norte. El realizador es originario de Morón, de modo que el documental puede considerarse una suerte de regreso como adulto al entorno relacionado con sus recuerdos.


En una entrevista con Dean Luis Reyes, publicada recientemente, Marcelo Martín asegura que “el documental se filmó en tres etapas, durante aproximadamente seis meses. Una de estas etapas, la más larga, fue con el equipo de filmación completo, y para las otras fuimos solo dos miembros del equipo”. En algunos momentos, el rodaje estuvo a cargo solo del realizador “para acceder a lugares sin llamar la atención de las autoridades, que ya estaban sobre aviso de impedirnos acceder a lo que ellos consideraban que no debía salir a la luz”.

El realizador fue apoyado por el Centro Martin Luther King en la parte económica, logística e institucional, de modo que la Productora Caminos, de ese Centro, es una de las casas productoras del filme y no solo una institución que apoyó el proyecto.


El proceso de ponerle música al documental corrió a cargo de Santiago Feliú, y después de su fallecimiento, los hermanos Harold y Ruy Adrián López-Nussa quisieron continuar el trabajo. Ellos compusieron y grabaron algunos de los temas que faltaban, muy a tono con la propuesta inicial. Finalmente, la música de El tren de la línea norte fue realizada a seis manos, y constituye otro de los valores de un documental crítico y comprometido con la realidad de los campos de Cuba.



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