Compra venta de autos de segunda mano al aire libre en Cuba

Este artículo es de hace 4 años

Para los cubanos no es un secreto que comprar vehículos en las tiendas gubernamentales está al alcance de unos pocos afortunados. No basta con poseer un negocio propio, no basta con contar con la ayuda sistemática de algún familiar residente en el extranjero pues los precios son demenciales para los estándares de vida cubano y hasta de muchos países desarrollados.

En diciembre del año 2013 se eliminó en Cuba la necesidad del permiso gubernamental para adquirir un carro en los establecimientos legalmente establecidos para ello; sin embargo, esto en la práctica no tuvo consecuencia alguna para la mayoría de los cubanos que deberían pagar, por ejemplo, US$262.00 por un Peugeot 508 o US$85.228 por un Peugeot 206 (2008).

Partiendo de la veda que estos negocios estatales imponen al cubano medio, que percibe un salario mínimo que no supera los 20 CUC mensuales, y aprovechando un nicho virgen de negocios dos cubanos, residentes en el occidental municipio de San Antonio de los Baños tuvieron la iniciativa de instaurar un espacio público y abierto para la compra-venta o intercambio de vehículos y motores.

Según informa el diario Cubanet, la idea surgió para que los propietarios pudieran mostrar sus vehículos a los interesados; tres meses después ha conseguido una gran afluencia de personas que ven en este mercado al aire libre una oportunidad para vender sus carros o adquirir el deseado.

Los ideadores del negocio o “corredores” en el argot popular cubano, por su parte, se encargan de intermediar entre vendedores y compradores y de verificar que los vehículos dispongan de documentación en regla. A cambio, obtienen unos 50 CUC por moto vendida y unos 100 por carro. Igualmente fructifican en este mercado criollo de la automoción en Cuba, o tienda al aire libre, los negocios de intercambios de carros o motocicletas, con o sin dinero “por arriba”.

La iniciativa, que permite ingresar a sus promotores estables sumas de dinero, contribuye no solo a que lleguen a buen puerto negocios de este tipo, sino que simplifica el proceso a los interesados al concentrar en un mismo espacio diversas opciones de venta pues, de lo contrario, los compradores tendrían que lanzarse a la dificultosa empresa de buscar el auto deseado, en un contexto en que la promoción y la publicidad no funcionan como medios para informarse sobre los productos a adquirir.

La ya bautizada como feria comercial de vehículos, diversifica sus opciones para aumentar sus atractivos y atraer más público y para sus sesiones vespertinas reserva rifas de productos, como motocicletas, cervezas o piernas asadas, lo que constituye un gancho adicional para que cada vez más personas se acerquen todos los viernes a este mercado al aire libre de la automoción en el occidente cubano.

(Imagen tomada del portal Cubanet)

Este artículo es de hace 4 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.