Policía de Gran Caimán impide ayuda a balseros cubanos

Este artículo es de hace 4 años

Gran Caimán, la mayor de la Islas Caimán, ubicadas al noroeste de Jamaica es sitio de paso de los inmigrantes, generalmente cubanos, en su ruta hacia América Central. Para regular y legislar sobre estos hechos, los gobiernos de Cuba y Gran Caimán suscribieron en 1999 un memorando de entendimiento, actualizado en 2015, que prohíbe la ayuda a los migrantes cubanos que se encuentren en las aguas de Gran Caimán y obliga a repatriar a aquellos que arriben a tierra caimanesa.

Las consecuencias de la aplicación de este memorando han sido sufridas por un grupo de cubanos, que en días pasados no pudieron recibir la ayuda que gustosa y voluntariamente le hubieran prestado los caimaneses John McDow y Jonathan Pergamino.

Según ha publicado el diario Compass Cayman, el pasado viernes los dos sujetos se encontraban de camino al trabajo por West Bay cuando vieron a varios individuos a bordo de una barcaza de madera, agitando jarras de agua en señal de que carecían de ella.

Siguiendo su instinto echaron mano de los 54 dólares que disponían y compraron agua, alimentos y medicinas básicas para proveer a los navegantes, lo llevaron todo al muelle de Dolphin Discovery, pero al ver que la embarcación estaba escoltada por policías marinos, tomaron prestado un barco e interceptaron el bote de los cubanos unas millas más lejos para intentar proveerlos de la ayuda.

Sin embargo, fueron interceptados por los policías de la Unidad Marítima Conjunta que les impidieron el socorro y la ayuda a los balseros cubanos. "Nos dijeron que si les brindábamos asistencia alguna tendrían que llevarlos [a los inmigrantes] a Islas Caimán y enviarlos de vuelta a Cuba", indicó Parchment.

Luego un amigo suyo rentó una embarcación para intentar alcanzar a los cubanos fuera de las aguas territoriales caimanesas, a 12 millas de la costa, pero fue nuevamente interceptado por los policías e impedido de socorrer a los cubanos.

El vicegobernador caimanés Manderson Manderson comentó sobre estos incidentes en su perfil de Facebook, defendiendo las buenas razones de la política de no asistencia, "¿Sabes si eran cubanos? ¿Eran de otra nacionalidad intenatando entrar en los EE.UU. para causar daño y destrucción? ¿Sabemos realmente la verdad? (…) ¿Cuál sería la postura de Estados Unidos si apoyamos la entrada en su territorio de terroristas?", dijo.

Cuestionó, además, la humanidad de proporcionarles "unos cuantos galones de agua y enviarlos potencialmente a una muerte en alta mar". Agregó que, en cambio, los migrantes "pueden venir a tierra y ser alimentados y alojados. Si son refugiados pueden quedarse, si son inmigrantes económicos serán devueltos a Cuba".

Jacqueline Carpenter, portavoz del servicio de policía, indicó sobre los sucesos que los oficiales de la Unidad Marítima Conjunta (JMU por su siglas en inglés) habían ofrecido a los inmigrantes descender de sus embarcación, pero que ellos habían rehusado hacerlo en tanto ello implicaba ser revueltos a Cuba.

Manderson, en su post en la red social señaló que la Comisión de Derechos Humanos caimanesa había revisado la política en cuestión y determinado que pese a ser severa era, en última instancia, la correcta. Declaró, además, al referido diario local que cambiar la política vigente conllevaría el riesgo a ser catalogados internacionalmente como un territorio que promueve la inmigración ilegal.

(Imagen tomada de la nota de Compass Cayman)

Este artículo es de hace 4 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.