Cultura cubana celebró 95 cumpleaños de Alicia Alonso

Este artículo es de hace 4 años

Con dirección artística y montaje coreográfico de Alberto Méndez la gala Maestra de generaciones en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, estableció como motivo central una zapatilla dorada, que Alicia Alonso entregó, al final de la función, a una pequeña estudiante, en un gesto que intenta simbolizar el relevo de talento que continuará la obra no solo de la Prima Ballerina Assoluta, sino de decenas de grandes bailarines y bailarinas nacidos en la Isla.

En poco más de una hora, la gala intentó atrapar el resumen de los muchos personajes estelares interpretados en más de seis décadas de carrera sobre la escena. Para reinterpretar esos grandes papeles se reunieron algunas de las mejores figuras con que cuenta en la actualidad el Ballet Nacional de Cuba: Anette Delgado, Sadaise Arencibia, Estheysis Menéndez, Jessie Domínguez e Ileana Farrés, entre otras. Todas fueron escoltadas por solistas y el cuerpo de baile, junto con la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana, bajo la dirección de Giovanni Duarte.

Para explicar la grandeza de Alicia Alonso hay que remontarse a su debut en 1931 con el Gran Vals de La bella durmiente, y en seguida tuvo éxito absoluto en Coppelia (1935) y El lago de los cisnes (1937) que impulsaron su partida al Ballet Theatre, de Nueva York, una compañía que fundó y con la cual alcanzó fama mundial luego de su debut en Giselle, en 1943.

A lo largo de los años cuarenta, muy reconocida ya, Alicia se aplicó al desarrollo de una escuela coreográfica cubana cuando incorporó Dioné (1940) el primer ballet clásico con apoyo sonoro de un compositor cubano, con música de Eduardo Sánchez de Fuentes, y Antes del alba (1947) con coreografía de Alberto Alonso, música de Hilario González, y diseños del pintor Carlos Enríquez.

En 1948, Alicia Alonso fundó el hoy Ballet Nacional de Cuba, que recibiría enorme impulso luego del triunfo de la Revolución. Fue bailarina inspiradísima de más de 130 obras, coreógrafa y maestra durante más de ocho décadas, embajadora de la cultura nacional en alrededor de sesenta países. Además, dirigió con mano férrea, durante décadas, la compañía que ella misma había creado y de la cual se mantuvo como personalidad arrolladora y exigente durante un tiempo extraordinariamente prolongado.

Casi 65 años estuvo sobre el escenario, interpretando a la campesina ingenua engañada que es Giselle, a la princesa y mujer cisne Odette-Odile,  a la temperamental Carmen, a la Swanilda de Coppelia, entre decenas y decenas de papeles que le ganaron premios y aplausos en las cuatro esquinas del orbe. Alicia Alonso es la muestra más acabada de artista cubana tocada por el genio, y afincada en la coherencia de mantenerse fiel a sus raíces cubanísimas a partir de asimilar lo universal.

Además de la gala en el Teatro Avellaneda, hubo diversos gestos para celebrar el cumpleaños 95 de Alicia Alonso, pero tal vez el más singular consistió en un jardín diseñado por el artista de la plástica Nelson Domínguez que le obsequió un campesino artemiseño. En el jardín, la célebre diva plantó una palma real, que a partir de ahora se alzará orgullosa como símbolo de lo cubano.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.