¿Sector privado cubano se adueña del turismo en la isla?

Este artículo es de hace 4 años

La apertura económica de Cuba al mundo y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, han “puesto a correr” al sector turístico privado de la isla en una carrera por ganarse el terreno que ha perdido desde hace años el escenario estatal.

Una oleada sin precedentes de turistas y celebridades de alto rango ha golpeado Cuba desde el anuncio sobre su normalización con EE.UU a finales de 2014 y otra oleada, aún mayor, se avecina de ser eliminadas las restricciones de viajes a la isla.

Según cifras oficiales, la avalancha –solo de ciudadanos estadounidenses- se expresaría en casi un millón y medio de turistas al año.

Ante el prometedor contexto y la mala infraestructura que padecen algunos de los mejores hoteles de la isla, muchas familias cubanas optan convertir su propio hogar en un negocio de alojamiento.

En Cuba es difícil no toparse en cada cuadra con el símbolo azul que distingue a las casas de alquiler. Algunas ofrecen el espacio total del inmueble, aunque las más populares y, por ende, más prósperas para la economía familiar son las que rentan sólo las habitaciones.

Los precios por noche de una habitación estándar pueden ir de 20 a 40 cuc, aunque siempre 40 o más si es temporada alta (meses de invierno). Sin embargo, muchos de los entregados a este negocio afirman que, dada la alta demanda en todo el año, es posible que se mantenga la tarifa más elevada como la definitiva.

La renta de estas habitaciones incluye muchas veces otros servicios como desayunos (5 cuc), guía turístico (15 cuc) y transporte, que generalmente supone un convenio entre taxistas y dueños del negocio.

Con el alza histórica de turistas registrada el pasado año (3 millones de visitantes extranjeros de enero a noviembre) y los elevados precios de los hoteles (hasta 300 cuc la noche en una habitación estándar), cada vez son más los foráneos que deciden, desde su país de origen, alojarse en casas de cubanos.

Sobre esta línea, es muy común que familias enteras se encuentren administrando diferentes viviendas (propiedad de cada miembro). Emergen entonces, pequeños monopolios, mecanismos con un alto nivel de organización logística y financiera, que buscan satisfacer todas las necesidades de sus clientes.

La reserva por adelantado, la recogida al aeropuerto, el alojamiento, el recorrido por la ciudad, la sugerencia de paladares, entre otras prestaciones, son algunos de los servicios que complementan y garantizan la óptima estadía de los visitantes.

No obstante, la gran parte de los negocios que se mueven en esta rama funcionan por las vías no legales, dado el alto costo de las licencias para alquilar (100 cuc) y el elevado porcentaje que se debe tributar al Estado en concepto de impuesto.

Al paso que va la proliferación de negocios particulares a gran escala en Cuba, el sector estatal no tendrá otra que “ponerse las pilas” y encarar la competencia, rasgo capitalista que, en la mayoría de los casos, impulsa la producción.

Ya el sector gastronómico privado en la isla ha superado con creces al estatal. Las famosas paladares son el foco de atención de cada uno de los visitantes internacionales.

 

 

(Foto tomada de Internet)

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