Auditorías a empresas capitalinas arrojan pérdidas de más de 267 millones

Este artículo es de hace 4 años

Este miércoles 27 se dieron a conocer en La Habana los resultados la X Comprobación Nacional al Control Interno, llevada a cabo de enero a septiembre de 2015 en la capital por la Contraloría General de la República.

En una reunión efectuada en el Ministerio de Energía y Minas, Miriam Marbán, Contralora Jefa Provincial de La Habana, manifestó que los resultados hallados tras las 366 auditorías aplicadas a 63 entidades no fueron los esperados.

Aunque la nota publicada en Granma se caracteriza por el siempre habitual discurso vacuo, utilizado para abordar insuficiencias y malas soluciones; lo cierto es que la nota alude a fallos importantes en la capacidad de la sociedad para dar respuesta y solución a algunas de las necesidades y problemas que afrontan los ciudadanos.

En tal sentido, la nota califica de 'sensible' “el otorgamiento de los subsidios a la población para la adquisición de los materiales de construcción”, área donde se encontró una “falta de seguimiento del avance de las obras” y donde, para el caso de Centro Habana solo un 5 % recibió los materiales (el artículo no aclara ni las circunstancias en que se produjo esa recepción de materiales ni las razones por las que no tuvieron lugar el 95% restante ni, mucho menos, las medidas que se implementarán para darle solución a un incumplimiento de tamaña magnitud y trascendencia).

Otro de los sectores sobre los que se documentó el no cumplimiento de las regulaciones fue el de las instituciones para ancianos, con problemas en sus condiciones higiénicas y constructivas. Lo anterior es especialmente importante si se tiene en cuenta el creciente envejecimiento poblacional que afronta la sociedad cubana, pues estos resultados constatan la poca preparación y previsión que existe para atenderlos adecuadamente.

Los resultados, hallados tras las auditorías y controles aplicados hablan, según las autoridades implicadas, de la necesidad de implementar mecanismos más eficientes para la implementación de la Resolución 17 (que vincula percepciones salariales con productividad y resultados y que ha hecho que, en la práctica, muchos empleados hayan visto injustamente reducidos sus ingresos).

Pérdidas de más de 267 millones entre CUP y CUC y poco avance en el cumplimiento de los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, entre otros, son algunos de los resultados hallados que han llevado a la que la institución auditora abogue por más “preparación, responsabilidad, exigencia y organización en los directivos” en aras de “mejorar el proceso de control y supervisión en objetivos priorizados”.

Sin embargo, aunque no es competencia de la Contraloría General ir quizás más allá de las causas que motivan tales fallos, ineficiencias e irregularidades -nada novedosos, por demás- sí lo es del resto de los responsables sociales y autoridades cubanas salir del predio de los debates y los discursos explicativos, salir de las etiquetas para hablar de nuevas etapas, nuevos procesos, medidas, lineamientos y demás vocablos al uso; y salirle al paso a los muchos y muy serios problemas que padecen los ciudadanos cubanos en su día y que, tras los debates, los análisis y los resultados siguen sin una solución adecuada.

Que la primera secretaria del Comité Pro­vincial del Partido en La Ha­bana, Mercedes López Acea, concluya, refiriéndose al serio problema de adquisición de materiales de construcción que “Este plan tiene que priorizar a los más necesitados y, como pretende aliviar la crítica situación de la vivienda en la capital, tenemos la obligación como directivos de controlar el uso correcto de los recursos disponibles” no se justifica tras tantos años de repetidas ineficiencias y tras tantos años de idénticas declaraciones de intenciones.

Si muchos cubanos no tienen fe en este tipo de resultados y de los análisis asociados no es porque carezcan de empatía o hayan desarrollado un escepticismo visceral, sino porque están demasiado habituados a que tras el velo de las palabras, las explicaciones y los planes no existan pasos eficientes y certeros para darles solución a los problemas ni satisfacer las más básicas de las necesidades.

(Imagen tomada de 5deSeptiembre)

Este artículo es de hace 4 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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