Vinicultores estadounidenses quieren conquistar el mercado cubano

Este artículo es de hace 4 años

Si se le pregunta tanto a un cubano como a un visitante foráneo cuáles son las bebidas alcohólicas que más se consumen en Cuba, seguramente la respuesta incluya rones o cervezas y, con una menor probabilidad, vinos. Pero esa proporción puede cambiar con los años y el arribo de nuevos productores y proveedores de vinos, que ven en la Isla un fértil y atractivo terreno a conquistar.

Es por ello que recientemente aterrizaron en territorio cubano varios productores y representantes californianos de firmas vinícolas que con sus chardonnay, sus zinfandel o cabernet sauvignon quieren hacerse un espacio tanto en el aún incipiente consumo doméstico como en el del creciente turismo extranjero, que tan solo el pasado año se tradujo en 3.5 millones de visitantes.

El deshielo ha devenido, sin dudas, oportunidad de negocios para productores y comercializadores de buena parte del mundo, y se ha traducido en eventos como el ocurrido la semana pasada en la capital cubana, donde unas 100 bodegas de vino de California participaron en una primera feria para la promoción del consumo del vino estadounidense en Cuba.

A propósito de este evento, representantes de firmas como E&J Gallo Winery, Anders-Lane Artist Wines, Jackson Family Wines y Francis Ford Coppola Winery presentaron sus productos tanto a sommeliers y expertos de hoteles y centros gastronómicos estatales cubanos, como a unos 50 trabajadores o propietarios de paladares, que encabezan del floreciente sector del trabajo por cuenta propia en Cuba.

Para Rodríguez, propietario del capitalino restaurante "Waoo!!!", haber sido llamado por primera vez a un encuentro de esta naturaleza constituye un evento insólito y oportunidad única.

Este es un encuentro espectacular, es la primera vez que se hace formalmente y despierta interés, despierta negocio y esto despierta ganancia

La llegada de los vinos californianos, por su parte, no solo contribuiría a enriquecer la carta de bebidas en hoteles, restaurantes o paladares, sino que representaría una competitiva y más accesible opción para los locales cubanos pues, en palabras del sommelier del Hotel Conde de Villanueva, Francisco Chacón, “es mucho más económico traer un vino de Estados Unidos que de España”.

Sin embargo, pese a que las condiciones del mercado cubano parecen ser idóneas, por la apertura de la Isla a capital, comercio y productos extranjeros y por el crecimiento del turismo, y aunque el embargo de Washington a Cuba permite la venta de este producto en tanto es un alimento; las actuales sanciones que impiden el financiamiento desestimulan las compras y permiten que sigan campeando en suelo cubano las bodegas de España y Sudamérica.

En la actualidad Cuba importa unos 300 contenedores con unas 1200 cajas de vinos, provenientes fundamentalmente de Europa (España, Italia) y América Latina (Chile, Argentina). Aunque la Isla no suele tener tradición de consumo de vino, el esperable incremento del turismo podría incidir favorablemente en el incremento de estas cifras y para ese momento, muchos empresarios – como los californianos- no quieren llegar tarde a la atractiva cita.

(Imagen tomada de Cubatey)

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.