¿La fuga de los Gourriel o los peloteros de Troya?

Esta noticia es de hace 4 años

Por Enrique Del Risco

La fuga de los hermanos Gourriel de la concentración del equipo que representaba a Cuba en la Serie del Caribe en República Dominicana vendría a resultar para el béisbol cubano algo así como el derrumbe de la fortaleza del Morro para La Habana: no es que hagan mucha diferencia a nivel deportivo –los Gourriel sirven para ganar campeonatos tan poco como el Morro para defender la ciudad- pero su efecto simbólico para el paisaje beisbolero local -o sea, el corazón mismo de la patria- resulta devastador. Hijos de un símbolo de los momentos de mayor gloria de la “pelota revolucionaria” de Yulieski se dice que “es novio de una nieta de Raúl [Castro]”. O sea, que dentro del deporte actual es de lo más cerca que se puede estar de la familia real cubana, (esa que lleva apellido Castro por si no estaban atentos a las noticias de los últimos 57 años). En un artículo del primero de mayo del año pasado se decía que

“Yulieski tiene una categoría especial dentro del equipo. En una de las subseries que se jugó en la región oriental, no viajó en ómnibus con el grupo. Lo hizo en el avión presidencial, que se estaba probando para los viajes de Raúl Castro al extranjero”

Tal era la condición de privilegio de los Gourriel en el deporte nacional que incluso fueron trasladados al equipo de la capital para que, según se decía, estuvieran más cerca de su padre, comisionado nacional del deporte. Digamos que si el general Arnaldo Ochoa oliéndose que lo querían convertir en tiro al blanco se hubiese dado a la fuga antes que lo detuvieran habría creado menos conmoción entre el cubano de a pie, bastante más familiarizado con el rostro de Yulieski que con el de aquel general antes de protagonizar el programa estelar “Causa número 1 de 1989”. Si se piensa en esto la reacción del Granma acusándolos de “franca actitud de entrega a los mercaderes del béisbol rentado y profesional” parece sacada de un buzón automático de respuestas a deserciones y no indignación auténtica ante la pérdida de un par de joyas de la corona. Y bastante inoportuna ahora que el sobrino del Suegro-abuelo de Yulieski, el tan mentado Tony Castro, se reúne cada vez que puede con “los mercaderes del béisbol rentado”. 

Ahora se señala "la horripilante gestión administrativa de los directivos del béisbol y de los propios dirigentes del país" como causa eficiente de la fuga pero con un jugador que recibía un trato tan especial no valen razones generales. Hace casi un año un jugador declaraba desde el anonimato que para Yulieski había “un precontrato fabuloso en la MLB, solo están esperando a que Obama autorice a contratar jugadores cubanos que residan en la Isla". De manera que si la fuga es tal se debió al desespero de los jugadores ante un plan que no acababa de concretarse más que al desastroso funcionamiento de un béisbol dirigido, entre otros, por su propio padre (o de un país dirigido por el abuelo de su novia).

No debe descartarse sin embargo que se trate de una “fuga” tan autorizada como el traslado de los hermanos Gourriel a Industriales. O más que autorizada, promovida por los más altos dirigentes del país que contarían con al menos dos razones de peso. La económica, ya que podría tratarse del primer paso de un acuerdo entre el gobierno cubano y la MLB, sin intermediarios, con el primero convertido en agente de los jugadores y llevándose una respetable tajada en la transacción. La política fue enunciada justo a raíz de la visita de una comisión de la MLB a Cuba en diciembre pasado cuando periodistas en la televisión cubana –con su famosa independencia de opinión-  achacaban al embargo norteamericano la fuga de beisbolistas de la isla ignorando el detalle que durante medio siglo a los atletas cubanos de cualquier deporte no se les ha permitido marcharse legalmente a competir en otro país independientemente de las relaciones diplomáticas o comerciales que este tenga con Cuba. 

“Que se acabe la discriminación hacia el beisbol cubano por parte de la Grandes Ligas" fue la consigna esgrimida por los periodistas y no sería extraño que los Castro esperen que los Gourriel funcionen como una suerte de caballos de Troya de Sancti Spíritus en Estados Unidos (pasando por Industriales). Como lo fueron en su momento aquellos pollos congelados que el gobierno de la isla pagaba al contado a los granjeros del Medio Oeste y así convencer a los representantes de aquellos estados que abogaran por el fin del embargo. De los pollos a los peloteros de Troya. No sería más que continuar una política que hasta el momento ha dado buenos resultados. Y no sería un plan de última hora. Cuando Yulieski incumplió el contrato que tenía en Japón el año pasado un colega suyo comentaba anónimamente: "Cualquiera que deja de ganar un salario elevado estuviera deprimido. El 'Yuli' anda como si nada. Es evidente que algo se cocina entre bambalinas”. Y hasta el propio Yulieski comentó en su cuenta de Facebook “que a lo mejor llegaban buenas noticias en los próximos meses”.  

En cualquier caso el béisbol local más que sin peloteros se va quedando sin razones “sentimentales” para retener a los jugadores de talento que le queden. Que las autoridades del país empiecen a lucrar directamente con la exportación de uno de los pocos renglones atractivos para el mercado norteamericano es cuestión de tiempo si no es que ya empezaron a hacer tratos con “los mercaderes del béisbol rentado y profesional”. No sería la primera vez que le extraen todo lo que pueden al talento de deportistas que controlan como a ganado particular. Solo que esta vez las cuentas serán bastante más claras. Y los aficionados cubanos tendrán escoger equipo de Grandes Ligas ya no como alternativa a los locales sino como simple deber patriótico. Aunque siempre habrá cuestiones difíciles de dilucidar como por ejemplo ¿Cuál será el equivalente de Ciego de Avila en la Liga Americana? ¿Y el de Mayabeque?

Tomado del blog Enrisco

Esta noticia es de hace 4 años

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