Reclaman honradez a trabajadores del turismo en Cuba

Todos en Cuba, desde los primeros años de escolarización, aprenden y se habitúan a la frecuente práctica de evaluar a los otros y de ser evaluados por esa sociedad que observa, critica y decide. Desde pequeños, la emulación y las evaluaciones han determinado cuán apto se le considera alguien y cuánto se le “da” a cambio.


Este artículo es de hace 5 años

El año pasado el sector turístico en Cuba experimentó un crecimiento de un 17% que puso en evidencia no solo el buen momento de que goza en la Isla, sino la necesidad de implementar medidas y acciones concretas para poder afrontar y responder a la llegada de tantos visitantes foráneos a la Isla.

Aunque con cierta frecuencia se suceden noticias sobre obras para incrementar la capacidad hotelera en la Isla o para remozar las ya existentes instalaciones turísticas, rara vez son las personas que en ellas laboran las que acaparan titulares y noticias cuando constituyen, en la práctica, la cara visible de quienes llegan a la Isla y la mejor presentación que pueda hacerse de ella.

Llama por eso la atención que en una nota publicada en Granma, a propósito de una rueda de prensa ofrecida por el secretario general del Sindicato de Hotelería y Turismo, Víctor Manuel Lamagne Sán­chez, se aluda a la “crucial” “participación de los trabajadores” en la consolidación del sector estrella de la economía cubana.

Mayor cultura del servicio o atención más esmerada al visitante son algunas de las cosas que se reclaman a los laborantes del turismo, pero también que prime la honradez. ¿Implica esta alusión a la honradez, acaso, una crítica velada al correcto desempeño de los trabajadores y un señalamiento por falta del preciado atributo? ¿Por qué recurrir, una vez más, cuando se habla de problemas o cotidianidad a la valoración moral, en lugar de las realidades y sus actores de manera directa y abierta?

Si con reclamar tal valor se pretende salir al paso a conductas irregulares, incorrectas y delictivas no es, entonces, necesario hablar de cualidades sino de medidas, de acciones; para eso existen las regulaciones y legislaciones y no la parafernalia ni los juicios de valor.

Sin embargo, todos en Cuba, desde los primeros años de escolarización, aprenden y se habitúan a la frecuente práctica de evaluar a los otros y de ser evaluados por esa sociedad que observa, critica y decide. Desde pequeños, la emulación y las evaluaciones han determinado cuán apto se le considera alguien y cuánto se le “da” a cambio.

Es por ello que el propio artículo pasa muy de puntillas sobre la importante relación entre buen desempeño laboral y percepción salarial al hablar de “el estímulo de la eficiencia mediante el reconocimiento laboral y salarial.”

Es por ello, quizás, que no se tiene en cuenta si eso que llaman estímulos o reconocimientos, son los adecuados para que los trabajadores del turismo puedan afrentar sus gastos y cubrir necesidades (sabemos que no), ni se tiene en cuenta si es lo justo y lo apropiado apelar a juicios éticos (como es el ser honrado), o a reconocimiento o estímulos, en lugar de hablar de condiciones de trabajo, percepciones salariales ajustadas, valor de las monedas y otros muchos factores que inciden en la satisfacción de los trabajadores y en, el correcto ejercicio de sus responsabilidades y esperable eficiencia.

La relevancia económica del sector del turismo en la Isla motiva, indudablemente, que se aúnen fuerzas y recursos para hacer de él una importante fuente de ingresos y debe motivar, también el cuidado, de sus trabajadores, pero esto no debe ser un asunto tratado desde la ligereza o la moralidad, como no lo merecen otros sectores ni otros trabajadores de esferas quizás menos lucidas pero igualmente trascendentes en la sociedad cubana.

(Imagen de Ladyrene Pérez/ Cubadebate)

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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