Argos Teatro y Locos de amor conquista el aplauso en estos días

Este artículo es de hace 4 años

Argos Teatro, la compañía dirigida por el laureado dramaturgo Carlos Celdrán, acomete en estos meses la temporada de Locos de amor, basada en una obra del escritor estadounidense Sam Shepard, en versión y dirección del también realizador Yeandro Tamayo y de la actriz Yailín Coppola.

Por primera vez en la historia de Argos Teatro se aborda frontalmente una historia de amor, la que une a María y Eduardo, sumidos en una relación enfermiza que no logran racionalizar, pues no pueden estar juntos ni separados, y por tanto entre ellos predominan los desenfrenos y las contradicciones.

María y Eduardo son seres atormentados, solitarios, atados por una pasión enfermiza y arrasadora, de modo que los actores encarnan dos personajes que se adentran en un ciclo tortuoso, interminable.

La eficacia de la obra se relaciona, sobre todo, con los actores que la defienden. En este caso, fueron elegidos Rachel Pastor y Caleb Casas, quienes asumen el reto de hacer creer al público esta historia ambientada con mínimos recursos escenográficos, como una cama y un pequeño mueble, en el interior de una habitación de motel barato.

La escueta escenografía refuerza el espíritu claustrofóbico de la pieza y el trabajo de los intérpretes, encargados, como decíamos antes, de que el público se identifique con este juego de idas y vueltas, reproches, abrazos interrumpidos, odios y rencores, violencia, gritos, golpes y besos.  Todo se borra en torno a ellos: el país, el contexto, el tiempo, la historia nacional…

Este tipo de obras alcanza el éxito que está teniendo Argos Teatro solo cuando los actores consiguen darle vida a la locura y contradicciones de los personajes. Rachel Pastor y Caleb Casas lo logran con creces. Él atraviesa un periodo de madurez que ojalá lograra sistematizar, para beneficio de los espectadores, su presencia en el teatro y el cine cubanos. De la televisión no hablemos, puesto que buena parte de los actores y actrices cubanos más importantes se apartan de este medio, espantados por la falta de rigor, la improvisación y el descenso en el nivel artístico.

El elenco se completa con el experimentado y siempre eficaz Waldo Franco en el papel del viejo, un personaje encargado de reflexionar metatextualmente sobre lo que se está viendo, y Leandro Cáceres en el papel de Martín, importante para desatar el clímax de la historia. Esta es, tal y como nos tiene acostumbrados Argos Teatro, una pieza de pequeño formato.

Locos de amor, o Fool for Love, de Sam Shepard, intenta describir los laberintos de la pasión absoluta, e incestuosa, a la manera del teatro de cámara de Strindberg. Fue escrita por el también actor y narrador en 1983, justo el año en que comenzó a vivir junto con la célebre actriz Jessica Lange.

El autor de la obra tiene sus raíces e inspiración en la contracultura norteamericana de los años sesenta, un origen que comparte con el cineasta Robert Altman, quien se encargó de versionar esta pieza para el cine en 1985 con el protagonismo del propio Sam Shepard y Kim Bassinger.

Este artículo es de hace 4 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.