Paseo Marítimo de la Bahía de La Habana: Una víctima más del vandalismo en Cuba

Este artículo es de hace 4 años

A sólo tres meses de su apertura, el Paseo Marítimo de la Alameda de Paula en La Habana Vieja, se vio clausurado temporalmente debido a diferentes actos de vandalismo e indisciplina social, así lo denunció este jueves la prensa oficial cubana.

De acuerdo con un reportaje del periódico Juventud Rebelde, el pasado 15 de febrero las autoridades de dicha zona patrimonial, ubicada en la Bahía de La Habana, se vieron obligadas a prohibir el paso de los transeúntes para hacer frente a varias expresiones de vandalismo, entre las que se encontraban robos, grafitis y otros daños a la propiedad pública.

“Se han llevado banderolas. Han intentado sustraer tablas, incluso se han sacado tuercas, que es algo muy riesgoso, por lo que nos vimos obligados a importar, con urgencia —en avión—, tuercas de seguridad para impedirlo”, declaró el ingeniero e inversionista Ademar Ramírez, jefe del Departamento Avenida del Puerto de la Oficina del Historiador de la capital.

A los robos, se le suman los letreros y pintadas, que representan otro de los atentados más recurrentes al paseo flotante de la Alameda. Los más perjudiciales son los que se realizan en el piso, formado por tablas de madera sintética, ya que son casi imposibles de retirar, sostiene la publicación.

Sin embargo, lo alarmante de esta problemática no radica solamente en las consecuencias de sí misma, sino en que la mayoría de estos actos son llevados a cabo por jóvenes universitarios, lo cual refleja el estado de indolencia, pérdida de valores y falta de pertenencia en las nuevas generaciones de profesionales, en relación a los bienes patrimoniales que comparte y debe proteger la sociedad cubana.

Por más contradictorio que pueda sonar, el diario certifica que algunos de los letreros estaban firmados con el calificativo “Estudiantes del ISDI” (Instituto Superior de Diseño), así como “alumnos de I Año de la Facultad de Medicina de La Habana”.

Por otro lado, desde su apertura, el paseo marítimo ha sido blanco de varios cuestionamientos por parte de la población, algunos de los cuales podría “justificar” algunas de las prácticas irresponsables por parte de los visitantes. 

En la amplitud que lo caracteriza, el paseo no cuenta con un solo asiento, ni con un solo cesto de basura, lo cual incomoda a los transeúntes que deben sentarse en el piso si necesitan descansar y alienta a algunos insensatos a botar desperdicios al mar respectivamente. 

La mayor cantidad de estos dibujos –realizados en el piso- y el maltrato que han recibido algunos barandales del paseo se debe precisamente a que las personas se sientan continuamente en lugares que no fueron diseñados para ello.

Más allá de fomentar una educación hacia la preservación y cuidado de lo patrimonial en los jóvenes, las autoridades de esta área urbana también deberían ajustar y rediseñar este tipo de iniciativas al público real que las consume. 

(Imagen tomada de: Juventud Rebelde)

Este artículo es de hace 4 años

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