Y cantaremos a coro canciones casi desconocidas (en Cuba) de Rolling Stones

Este artículo es de hace 4 años

Quitando (I can’t get No) Satisfaction, muy conocida en la Cuba de finales de los años sesenta, sobre todo a través de sus versiones en español, que radiaba con frecuencia el programa Nocturno, ninguna canción, concierto o video musical de los Rolling Stones fue popular o gozó de divulgación entre nosotros en los años de mayor esplendor de la banda, entre 1965 y 1990.

El casi olvidado grupo cubano Los Bucaneros tuvo una etapa rockera, cuando Raúl Gómez pasó por el conjunto, y versionaron varios de los temas de los Stones, pero por supuesto sin aclarar la procedencia. Era una época en que apenas se había establecido el derecho de autor, y el bloqueo y aislamiento de Cuba favorecía tales versiones.

Pero los Rolling Stones apenas se escuchaban en la radio, porque en aquel momento jamás se les trató en Cuba como el grupo que sentó las bases del rock contemporáneo, sino como representantes del enemigo imperialista, y sus melenas, junto con el trío sexo-drogas-rock se consideraba un paradigma peligroso de rebeldía, manifestación inaceptable para nuestra sociedad de la decadencia capitalista.

De este modo, mientras los cubanos escuchaban, si acaso, las versiones de sus canciones en español, interpretadas por algunos osados grupos cubanos, que se la jugaban a retar el desconocimiento de las autoridades culturales, el mundo entero rendía culto a obras tan trascendentales como Beggars Banquet (1968), Let It Bleed (1969), Sticky Fingers (1971) y Exile on Main St. (1972).

Particularmente las dos últimas, coinciden en fecha, más o menos, con el despliegue en Cuba de la llamada ofensiva revolucionaria,  la Zafra de los Diez Millones, el Primer Congreso de Educación y Cultura, y el llamado Quinquenio Gris de la cultura cubana. Junto con estos procesos, tuvo lugar la parametración de los homosexuales en el teatro, y los “regaños” al ICAIC por exhibir filmes clásicos del decadentismo occidental. Y todo ello constituyó una atmósfera muy poco propensa para que los cubanos conociéramos al grupo.

Si los pocos jóvenes que se arriesgaron en Cuba a llevar melena eran considerados antisociales y desviados por los CDR, y por las instituciones educativas, o recogidos por la policía en La Rampa, por su conducta impropia, a nadie le extraña que los Rolling Stones estuvieran severamente limitados, con su música sicodélica, sus letras explícitamente sexuales y machistas, su solista andrógino y de pelo largo, provocador y excesivo, y de este modo ellos devinieron personajes casi execrables en la Cuba socialista.

Así, fueron excluidos de nuestra radio y televisión, mucho más que los Beatles, convertidos a estas alturas (excepto John Lennon) en unos señores burgueses bastante conformistas, y constantemente radiados en Cuba.

Las aperturas de los años ochenta favorecieron la aparición de algunos artículos sobre los Stones en la revista El Caimán Barbudo, y se insertaron algunos videos en el espacio televisivo Colorama, sobre todo de Mick Jagger en solitario, cantando She’s the Boss (1985). Debe notarse que en tal video ni siquiera se asomaba el cantante, en tanto era su voz la que acompañaba a un animado que se suponía lo encarnaba.

Mientras tímidamente se empezaba a divulgar su obra en Cuba (después de ignorarse durante más de veinte años la mayor parte de sus grandes creaciones) en el mundo, en 1989, los incluían en el Salón de la Fama del Rock and Roll, casi todos los críticos de música los situaban entre los Mejores Artistas Anglosajones de todos los Tiempos, y habían colocado más de treinta grandes éxitos en los hit parades internacionales.

Mientras tanto, en Cuba, seguíamos aferrados, en el mejor de los casos, a la añeja Satisfaction y, luego, a la muy romántica Angie (1973), cual si se tratara de las tablas salvadoras que nos permitían evitar el apagón rockero, que se iluminó solo parcialmente, y con un perfil muy bajo, en los años ochenta y noventa, cuando la superbanda trataba de adaptarse a nuevas sonoridades punk y disco.

Muy tarde se conocieron en Cuba, y limitadamente, algunos clásicos de los sesenta como Paint It Black, Let's Spend The Night Together y Jumpin' Jack Flash, a veces presentadas por algunos promotores culturaresl como clásicos, ante el desconcierto del espectador cubano medio, que jamás las había escuchado ni tenía una idea clara de qué representaban.

De todos modos, el concierto de Rolling Stones en los alrededores de la Ciudad Deportiva será un éxito rotundo. Aunque actualmente los tiempos disten de ser los mejores para el rock, los cubanos estamos muy ansiosos debuen espectáculo, de apreciar lo que nunca hemos visto ni oído, salvo en el siglo XXI, cuando el desarrollo de la tecnología imposibilita las prohibiciones totales.

Recientemente salió en el paquete, en mp3, una parte importante de los grandes éxitos de Rolling Stones, y además, debe contarse con la extremada musicalidad que nos caracteriza como pueblo. Una vez que Jagger dé la pauta, el públicocantará dúo temas tan pegajosos y mundialmente conocidos, incluso en Cuba (en fechas más recientes) como Brown Sugar, Some Girls, Miss You… si es que tales piezas, más comerciales, son incluidas en el concierto.

Porque nadie pone en duda la capacidad de convocatoria del que ha sido nombrado el mejor y más longevo grupo del mundo, especialmente en giras y presentaciones en vivo. La Habana será una nueva prueba de todo ello.

Este artículo es de hace 4 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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