Un pingüino recorre todos los años 8mil km para visitar a su salvador

Este artículo es de hace 4 años

En momentos en los que la obsesión por sacarse un 'selfie' con un animal puede acabar con la vida de un delfín o un cisne, cuando la red se llena de testimonios de maltrato animal y evidencias de los daños que los usos y actitudes irresponsables hacen al ecosistema; conocer la historia de amor y lealtad entre un animal y un hombre, publicada este miércoles por el Daily Mail, nos pone en evidencia las consecuencias que los buenos hechos y las buenas acciones siempre traen.

Hace unos años, en 2011, un pescador brasileño encontró a un pingüino tendido en las rocas de una playa en las afueras de Río de Janeiro, medio moribundo y cubierto de petróleo.

Tras haber limpiado y cobijado al ave durante una semana el hombre, de 71 años de edad, la devolvió al mar.

Lo que no sabía Joao Pereira de Souza era que con este noble gesto estaba dando comienzo a una historia y un vínculo que cinco años después continúan.

A los pocos meses de haber sido devuelto al mar el bautizado por el brasileño como «Dindim» regresó a la playa y, para sorpresa de Pereira, lo reconoció instantáneamente.

A partir de ese momento, el pingüino de Magallanes , que según comentan los pobladores de la zona solo se deja tocar por su salvador, permanece ocho meses con el pescador y el resto del tiempo en las costas de Argentina y Chile a donde marcha para alimentarse.

«Le quiero como si fuera mi hijo y creo que él también me quiere», declaró a la televisión El Globo Joao, quien todos los años recibe la visita del ave que nada alrededor de 8 mil kilómetros para regresar al lugar donde fue salvada de una muerte asegurada.

Pero si de esta historia solo conseguimos emocionarnos un poco, montones de likes en Facebook, decenas de réplicas y de comentarios, habríamos aprendido bien poco de ella. Si por el contrario, todos, desde nuestra esfera y limitaciones repensamos nuestras responsabilidades y sumamos a la gran causa común de proteger el planeta, esta nota habría cumplido mejor su cometido, y aportado algo más para la imperiosa tarea de proteger esta gran casa que nos acoge y a las muchas especies que la habitan.

(Imagen tomada de Daily Mail)

Este artículo es de hace 4 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.