“Cultivo una rosa blanca”, dijo Obama abriendo las puertas de una nueva época

Este artículo es de hace 4 años

Luego de agradecer al pueblo y al gobierno cubanos por la calurosa bienvenida, el presidente Barack Obama ofreció un discurso atento a las afinidades entre los pueblos norteamericano y cubano.

Con el saludo de la paz en perfecto español, “Cultivo una rosa blanca”, le dio inicio el presidente norteamericano Barack Obama al discurso al pueblo de Cuba, en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, a través del conocidísimo verso de José Martí, el Apóstol de la independencia cubana, alguien capaz de ofrecer rosas por igual a los amigos y a los enemigos.

Y este espíritu de reconciliación, de estímulo a la posibilidad de superar un pasado de enfrentamientos, enemistad y rencor recorrió todo el discurso, desde el principio, cuando Obama se refirió a las azules aguas del Estrecho de la Florida, que una vez atestiguaron la presencia de acorazados norteamericano que venían a Cuba a liberar del colonialismo y también a dominar la Isla.

Sin embargo, el presidente aclaró de inmediato que su presencia en Cuba se supone que deje atrás, en el pasado, los últimos vestigios de una Guerra Fría cuyos principios de enemistad, recelo y desconfianza gobernó las relaciones oficiales entre los dos países.

Como dos hermanos separados durante años por circunstancias políticas catalogó el presidente a los dos pueblos, caracterizados por la similitud de historias y características partiendo del hecho de que ambos países fueron construidos por colonizadores europeos y esclavos traídos de África, y ambos países le dieron la bienvenida a inmigrantes de todas partes del mundo que contribuyeron con su desarrollo.

En la enumeración de afinidades entre cubanos y norteamericanos del presidente Obama también se aludió al hecho de que ambos países lucharon en un frente común contra la fiebre amarilla; José Martí trabajó en Estados Unidos y Ernest Hemingway lo hizo en Cuba; ambos países adoran el béisbol y lo elevaron a la categoría de deporte nacional; en Miami y en La Habana se rinde culto a la Caridad, se baila salsa, se come ropa vieja y se baila con Celia Cruz, Gloria Estefa, Pitbull o el reguetón… y más importante que todo ello, Cuba y Estados Unidos comparten valores como el patriotismo, el orgullo nacional, la familia.

“Creo en el pueblo cubano”, dijo Obama también en perfecto español y elogió a los cuentapropistas y a los choferes de almendrones, porque “el cubano la inventa en el aire”, y poco después volvió a citar a Martí respecto a que la “libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”.

Con otra frase en español, “Sí se puede” cerró el discurso Obama, luego de aludir, en el segmento final, afinidades más contemporáneas entre los dos países a partir de la lucha juntos contra el ébola en África, el tributo común a Nelson Mandela en Sudáfrica, o la sencilla constatación de que todos somos americanos y podemos trabajar juntos en muchísimas empresas a partir de los ideales que compartimos.

Este artículo es de hace 4 años

Archivado en:

Playlist de videos en CiberCuba


Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

Comentarios


¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985

Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.