La deficiente recogida de basura en la capital

Esta noticia es de hace 4 años

Desde hace muchos años las bolsas de basura acumuladas en las esquinas y solares vacíos de la capital forman parte tanto de su apariencia habitual, como los baches que conquistan las avenidas y el ir y venir de sus habitantes.

Que los servicios de recogida de basura en la capital son deficientes es un hecho tan innegable como doloroso.

Es por ello, que para poder responder mejor a las necesidades de saneamiento en La Habana, la Empresa Integral de Servicios Automotores (EISA), lleva a cabo labores de reparación de los carros destinados a la recogida de basura y escombros, que incluyen chapistería, pintura, arreglos de radiadores, transmisores, cajas de velocidad, sistemas eléctricos, entre otras.

Gracias a esto han sido reparados 16 primeros equipos colectores, de los 40 estipulados para el año en curso. Se espera que para el próximo mes de mayo se reciban nuevas piezas y partes de importación que permitan realizar más eficiente y cabalmente las tareas de reparación.

La noticia, publicada en varios medios oficiales, de la reincorporación de los 16 vehículos y reparación de los 24 restantes, no indica en cambio cuáles son las principales causas de los insuficientes servicios de recogida de basura e higienización en la capital, ni cuántos serían los equipos necesarios para responder adecuadamente a las necesidades al respecto, ni en cuánto se cifra el déficit de contenedores de basura en la capital.

Por ello, no puede saberse si aún cumpliéndose el plan anual de los 40 camiones revitalizados se está cerca o lejos de la cantidad mínima requerida que permita recoger adecuadamente los más 23 mil metros cúbicos de basura diarios, de los cuales más de 6 mil se quedan en las calles por falta de camiones.

Un artículo publicado en 2014 se refería a 62 “camiones colectores con que cuenta la ciudad para el trabajo con los contenedores” y alertaba de la precaria infraestructura para la recogida de los desechos:

La adquisición de contenedores nuevos solo permitió ubicarlos en los municipios de Plaza de la Revolución, Playa, La Habana Vieja, Centro Habana y Diez de Octubre. Otros lugares simplemente no cuentan con ningún tanque de basura, o son insuficientes como en Alamar, un reparto en su mayoría de edificios multifamiliares y donde los desechos van a parar casi siempre al suelo.

Campañas mediáticas de concientización en la población, que abogan por prácticas más responsables con la gestión y colocación de los desechos domésticos en los espacios y contenedores destinados a ello, pretenden reducir el impacto de los comportamientos individuales negativos en un problema con tanta trascendencia social y sanitaria, como es la permanencia de desechos sólidos y orgánicos en barriadas y zonas de la capital.

Pero, aunque es cierto que deben corregirse las conductas irresponsables de algunos ciudadanos, puntuales o recurrentes, con ello no debe desviarse el problema de los verdaderos responsables del deficiente sistema de recogida y manipulación de desperdicios no solo en la capital cubana, sino en muchas otras de sus urbes y poblados.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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