Cubanos varados Foto © Cubanos varados en Panamá

Voluntad de cubanos de ir por tierra a EE.UU. presiona a Panamá y Costa Rica

Este artículo es de hace 4 años

San José / Panamá, (ACAN-EFE.- La voluntad de los emigrantes cubanos y africanos de viajar por tierra a Norteamérica presiona cada vez más a Panamá y Costa Rica, país que hoy ha devuelto a casi 100 personas que intentaron cruzar su frontera.

El presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, anunció este jueves que pidió a su homólogo estadounidense, Barack Obama, que derogue las leyes que alientan la migración cubana.

"Mientras estas leyes estén en vigor el fenómeno migratorio no se va a resolver. Le pedí al presidente Obama su intervención para tratar que estas leyes se deroguen", declaró Solís a periodistas.

El presidente costarricense afirmó que normativas como la Ley de Ajuste Cubano se están convirtiendo en un imán que atrae a los migrantes hacia Centroamérica, donde están quedando "atrapados".

El clima entre los isleños se ha tensado desde el pasado martes, cuando una reunión de vicecancilleres de nueve países de la región no alcanzó ninguna solución al problema migratorio.

En la frontera, algunos cubanos han dicho que van a tratar de presionar con una huelga de hambre porque requieren de una respuesta inmediata, constató Acan-Efe.

Mientras, otros intentan continuar su camino ilegalmente. La Policía de Costa Rica evitó hoy el ingreso de 80 cubanos por los límites con Panamá y mantiene el control de la zona luego de que el miércoles unos 1.000 isleños, en una masiva marcha, cruzaran ilegalmente para luego devolverse a territorio panameño.

El empuje de los migrantes ha llevado a que los presidentes de Panamá y Costa Rica, Juan Carlos Varela y Solís, dialoguen sobre el asunto.

Varela dijo hoy que vía telefónica expresó a Solis que en Panamá, "no aceptamos este tipo de comportamiento".

"Esta mañana se hizo un intento (de los cubanos de pasar al otro lado de la frontera), la Policía de Costa Rica hizo una valla de seguridad y nuestras unidades del Senafront (Servicio Nacional de Fronteras) les comunicaron también que tienen que mantenerse en sus albergues", explicó Varela.

En la actualidad, unos 3.500 cubanos están varados en Panamá, de los cuales 2.500 están en la frontera con Costa Rica, que les exige visa después de haber albergado a unos 8.000 tras la negativa de Nicaragua de dejarlos pasar a partir de noviembre pasado.

Costa Rica reiteró hoy que no permitirá el paso por su territorio de migrantes cubanos con estatus irregular, al tiempo que espera que Panamá ayude a buscar una solución a esta crisis migratoria.

"Nosotros esperamos que Panamá resuelva la situación como la resolvió en su momento Costa Rica, ejercitando ciertos puentes con países amigos", dijo a Acan-Efe en la frontera el ministro costarricense de Seguridad Pública, Gustavo Mata.

Mata recordó que hace unos meses, su país se dio a la tarea de "prestar un puente con países amigos, como Guatemala y México", pero que el tema ahora, resaltó, "es que México ya no va a recibir más migrantes ni Guatemala tampoco".

A mediados de marzo, Panamá y Costa Rica dieron por concluido un operativo especial de traslado directo a México de 6.119 cubanos que se quedaron varados en la zona después del cierre de Nicaragua.

Hoy día, sumados a los cubanos, apuntó Mata, están unos 150 migrantes "extracontinentales", la mayoría de Congo, África, de los cuales un grupo fue detenido tratando de salir hacia Costa Rica en un autobús, y luego devueltos a Panamá.

Ante el desespero de los migrantes, el ministro panameño de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, recordó este jueves que se rehabilita un albergue en el distrito de Gualaca, a 50 kilómetros de la frontera, que recibirá a unas 3.000 personas y se convertirá en el único refugio, para mantener a los cubanos alejados de Costa Rica y evitar fricciones con ese país.

A finales de marzo pasado el Gobierno panameño puso en marcha un operativo que involucra a 14 instituciones de seguridad y socorro para atender a los cubanos en la frontera, la mayoría de ellos albergados en un hotel que no estaba operando.

Los antillanos han expresado hasta el cansancio que no tienen pretensiones de quedarse en Centroamérica y piden apoyo para continuar su recorrido. Aseguran que en su país trabajan en condiciones miserables y que buscan mejores días para sus familias.

Varios han expresado a medios locales que se consideran refugiados políticos, pero que quieren llegar a Estados Unidos por las óptimas condiciones que les ofrece esa nación.

Panamá paga ahora un "problema" de Cuba y Estados Unidos, según el ministro panameño Aguilera. El país, busca con sus autoridades migratorias "una solución sostenible y que sea conjunta", de acuerdo con declaraciones ofrecidas hoy a los medios por la directora de Política Exterior de la Cancillería panameña, Ana Luisa Bustamante.

Este artículo es de hace 4 años

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