Esteban es cine cubano del más noble, sin groserías ni desesperanza

Este artículo es de hace 4 años

Con fina música de Chucho Valdés, concebida exclusivamente a partir de hermosos pasajes de piano, y por supuesto, nada de reguetón, bachata ni timba, Esteban se distingue entre el resto del cine cubano por su banda sonora apacible y espiritual, mientras que el argumento —a pesar de que ocurra en un barrio no elegante, y la madre del niño protagonista sea vendedora ilegal en la puerta de un mercado— se distancia del marginalismo habitual en el cine cubano más reciente.

Ópera prima del joven Jonal Cosculluela, con entrenamiento como sonidista, editor y fotógrafo en la televisión cubana, y graduado en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisuales (FAMCA), Esteban cuenta la historia de un niño de nueve años que descubre por casualidad su talento innato para la música, y a pesar de las muchas dificultades, sobre todo materiales y económicas, que tratan de impedir que consiga su sueño, la perseverancia del niño, y su talento, contribuirá a cambiar su mundo y el de quienes lo rodean.

En la conferencia de prensa de presentación de Esteban, Jonal insistió en que el filme cuenta la determinación para conseguir un sueño, y además explicó que la historia del niño es un poco la suya también, y por ello insistió en poner en imágenes el guion de Amílcar Salatti, quien es también uno de los firmantes de la notable teleserie Latidos compartidos, que ha complacido por igual a la prensa y al público.

Además de la determinación para lograr un sueño, el filme Esteban rinde culto también al triunfo de la voluntad, a la conquista de la belleza y la espiritualidad, en medio de un entorno duro, materialista, de escasez, marcado por una cotidianidad problemática, que pareciera negarse por completo a tales fugas artísticas.

Nada menos que seis años estuvo Jonal, junto con su productora ejecutiva y esposa Maritza Ceballo, intentando levantar el proyecto, y evidentemente fue un espaldarazo para el proyecto contar con la música de Chucho Valdés, que se inserta entre los principales atractivos del filme, junto con la nobleza de la historia, y las actuaciones protagónicas del niño Reynaldo Guanche, y la muy profesional y versátil Yuliet Cruz, quien hace lo posible y lo imposible, y termina triunfando, en cuanto a poner distancia en el personaje de madre desafortunada, y diferenciarlo del que interpretara en la reciente Conducta.

Otra de las singularidades de Esteban se relaciona con la lista de productores,  entre los cuales se cuentan la Casa Discográfica Colibrí, el Instituto de la Música, RTV Comercial y Mediapro, con la colaboración de la Asociación Hermanos Saíz. Y por supuesto, se trata de un largometraje de ficción en el que no solamente debutan Jonal, el director; Amílcar, el guionista, y Maritza, la productora, sino la directora de fotografía Lianed Marcoleta, y por supuesto, el niño protagonista, Reynaldo Guanche, cuya mirada vidriosa,  gracia natural, y notable fotogenia, constituyen otros de los principales atractivos.

Este artículo es de hace 4 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.