Carta abierta al Canciller cubano

Este artículo es de hace 4 años

El  pasado 18 de abril, el canciller cubano Bruno Rodríguez se refirió ante el plenario del VII Congreso del PCC a la reciente visita del presidente norteamericano Barack Obama a la Isla.

Rodríguez no dudo en calificar la visita de Obama de ataque a fondo a “nuestra cultura, a nuestra Historia y a nuestros símbolos”.

También destacó que el presidente norteamericano “vino a encandilar al sector no estatal de la economía” cubana como si él fuera el "defensor de los pequeños negocios en Estados Unidos y no de las grandes corporaciones y transnacionales".
Su intervención, de apenas dos minutos de duración, ha generado muchas reacciones en diversos ámbitos de la prensa internacional y también entre los cubanos que radican fuera de la Isla.
A continuación, reproducimos de manera íntegra una "carta abierta" publicada en el blog del movimiento opositor cubano Somos +, por el bloguero de origen cubano Jorge Ros. 
 

Sr. Bruno Rodríguez,

Presente

No voy a decir que me sorprendieron sus declaraciones sobre la visita del presidente Obama, porque a mí ya no me sorprende nada de lo que ustedes hacen. Tampoco me preocupo en buscar la lógica, porque no la tiene. Ustedes, o algunos de ustedes, son totalmente dogmáticos, y nada prácticos. Por eso su sistema no funciona, porque hacen predominar dogmas que si en plena guerra fría no funcionaron, ahora menos.

Dice usted que la visita del presidente Obama fue un ataque. Su ceguera no le deja ver que el presidente le está tendiendo la mano a Cuba para que salga de ese marasmo económico en que eso que ustedes llaman socialismo y que ni remotamente es socialismo la ha hecho caer. Su miopía es tal que no ven lo mal que está el país y hasta se sienten orgullosos, no sé de qué porque lo que debía darles es pena.

Todo lo que dijo Obama es verdad. Hay que respetar a las personas y dejarlas que se expresen. Y hay que dejar  que el pueblo escoja libremente sus gobernantes  de manera pluralista. Usted dice que decir eso fue un ataque a las concepciones culturales y políticas de la isla. Pero usted comete un grave error.

Puede ser que las concepciones culturales y políticas suyas, sean dictatoriales y totalitarias. Puede que su visión del gobierno sea un grupo que decide por todos, y que tiene el don de no equivocarse nunca y por eso han mantenido inalterable su dogma a pesar de sus fallas. Usted todavía vive creyendo en  la lucha de clases, cuando ese es un concepto que hace decenas de años que quedó obsoleto.

Usted habla de garantías para que haya un sector no estatal en la economía. Yo le rebato el punto y deseo ser muy claro. Las garantías que debemos de buscar es que la economía cubana sea productiva y sustentable y está demostrado que eso solo se logra cuando el estado no participa de ella y se deja que empresas pequeñas, medianas y grandes cumplan su función de producir a través del incentivo de una ganancia para los propietarios.

El estado se beneficia, porque las empresas exitosas pagan impuestos que son los que proporcionan recursos al estado para realizar las funciones que le competen y que no son producir bienes. El estado debe enfocarse en desarrollar la infraestructura nacional, en establecer un sistema educativo que maximice el talento de nuestros niños, en administrar un sistema de salud universal que funcione y donde no falten insumos como en Cuba. Quizás les convenga analizar cómo lo hacen los alemanes.

Los trabajadores se protegen a través de una legislación laboral moderna y no haciendo que el gobierno funcione como una agencia de colocaciones que se queda con la mayor parte de la remuneración que debían recibir los trabajadores. Y hay que respetar la Ley de la oferta y la demanda, porque ningún sistema de libre mercado funciona bien cuando el estado quiere manipularlas.

Es función del estado crear las condiciones necesarias para que ese sector privado sea exitoso, porque de ese éxito se benefician todos: Los empresarios, los trabajadores y el estado.

Ya basta de farsas y de congresos de un partido, que si hubiera libertad no ganaría una sola elección. Ya basta de decir idioteces y repetir dogmas para poner contentos a los amos, ya basta de insultar al presidente de la nación más poderosa del mundo libre, que está intentando ayudarles a corregir todos los errores que su dogmatismo ha provocado.

Mi estimado canciller, su posición debe ser de enlace con ese gran país que nos está dando una mano. Si su dogmatismo y su miopía no le permiten verlo y reconocerlo, mejor cállese la boca y lárguese, porque Cuba no necesita personas como usted.

Atentamente

Jorge Ros

Este artículo es de hace 4 años

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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