La historia interminable: testimonios de cubanos varados en Panamá

Este artículo es de hace 4 años

BBC Mundo ha publicado un reportaje en el que retrata las pésimas condiciones en las que sobreviven los cubanos que resisten en la localidad de Paso Canoas (Panamá), a poca distancia de la frontera con Costa Rica.

Un hotel abandonado, cuya recepción está atendida por soldados, les ha servido de refugio: pasillos a oscuras, mucho calor y sobre todo paciencia para aguantar unas condiciones que se convertirán en apenas un mal trago si al final consiguen el sueño de llegar a Estados Unidos.

Tras el cierre de la libre entrada de cubanos a Ecuador, ahora el nuevo punto de partida parece ser Guyana. Desde allí atraviesan Venezuela, Colombia y llegan a Panamá, cuya frontera con Costa Rica se ha vuelto punto candente en las últimas semanas.

Los cubanos llegan a atravesar 8 países en pos de un destino que cada vez se les está haciendo más complicado alcanzar. Los estados centroamericanos están disuadiendo por todas las vías posibles un flujo migratorio que les está afectando y del que culpan directamente a la Ley de Ajuste Cubano, que favorece la migración cubana a suelo estadounidense.

La complicada ruta la han hecho ancianos, niños pequeños y mujeres embarazadas. BBC Mundo ha recogido el testimonio de una de esas mujeres embarazadas:

He estado aquí prácticamente sin atención médica, recién hace dos semanas me hicieron un ultrasonido, unos análisis, y tenía infección en los riñones e infección urinaria, por toda la travesía, los montes y las selvas que atravesamos, y el agua que tomamos del río.

"Ha sido muy duro, llevamos meses acá varados", agrega, "sin respuesta de nada, sin saber qué va a pasar con nosotros".

Explica que sabe que arriesga la vida de sus hijos, pero que lo hace por

una vida mejor, un futuro mejor porque en Cuba no tenemos eso, nos reventamos trabajando y no vemos el trabajo.

Según cifras oficiales, se calcula que aproximadamente unos 40.000 cubanos llegaron a Estados Unidos por vía terrestre durante el último año, lo que supone un incremento cercano al 80%, en relación con el año anterior.

El radical aumento se debe al temor de que la creciente mejoría en las relaciones entre EE.UU. y Cuba suponga la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, que les otorga la residencia permanente al año de haber llegado al país.

Casi 75.000 cubanos entraron a Estados Unidos desde octubre de 2014 y según fuentes citadas por BBC Mundo, en ese mismo período casi 132.000 centroamericanos han sido detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos. Sin embargo, en el caso de los centroamericanos, la mayoría termina compareciendo en tribunales y son deportados. Esa diferente vara de medir a unos y a otros ha despertado el enfado de la comunidad centroamericana, que no solo ve como los cubanos reciben beneficios migratorios, sino que además ven cómo sus Estados tienen que asumir "mantener" a los cubanos durante meses, como sucedió con Costa Rica.

Por ese motivo, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, envió a Barack Obama una carta en la que le pedía que derogue la ley que alienta la migración cubana, algo que de momento la administración norteamericana no tiene previsto hacer, según las últimas declaraciones al respecto.

Entre los cubanos varados en Panamá, otra mirada generacional es la que aporta una pareja que ronda los 55 años, la señora afirma:

Ya vamos viejos para ese país, ya vamos viejos, y mira en la travesía que nos hemos metido, ya vamos viejos.

Y añade:

Las condiciones son decadentes porque no nos pueden ofrecer más. Voy a cumplir tres meses aquí y hay gente que lleva desde noviembre. La desesperación es muy grande.

Las condiciones materiales son pésimas: los colchones se extienden en el piso de noche, la ropa la lavan en el río, tienen un pequeña cocinita que usan para mejorar un poco la comida que les traen dos veces al día, y usan recipientes de plástico para poder bañarse, porque el agua no llega al tercer piso del edificio.

Una de las entrevistadas, sentencia:

Lo único que pedimos es que haya una coordinación entre los países centroamericanos, lo que queremos es llegar, no queremos hacerle gastos a Panamá, ni a Costa Rica ni a Nicaragua, que ha sido el promotor de todo este estancamiento.

Tras un acuerdo regional de carácter excepcional, entre enero y marzo de este 2016 los cubanos pudieron volar a El Salvador para desde allí tomar autobuses a Guatemala y luego a México.

Luego de esa solución temporal y consensuada, y tras haber abierto casi 30 refugios y asistido a los cubanos durante meses, Costa Rica cerró su frontera y el problema pasó entonces a Panamá.

Tras semanas de goteo incesante, llegó un momento en que los hoteles en Paso Canoas ya no dieron abasto, y el gobierno abrió un campamento sobre la Carretera Panamericana, a un kilómetro y medio de distancia de la frontera. Mil quinientas personas se alojan en carpas.

Algunos entrevistados agradecen el esfuerzo de Panamá para asistirlos, pero uno de ellos reconoce que:

Hay momentos en que se siente uno ya como que no puedes más, pero hay que sacar fuerzas porque no queda otra, hay que esperar y calmarse.

Y es que “la impotencia de ver que no pasa nada, que no te dicen nada claro, es la frustración más grande que pasa uno acá”.

Tras una reunión el pasado 13 de abril de varios vice-cancilleres centroamericanos, poco se sacó en claro sobre una solución inmediata a la crisis, por ese motivo, algunos cubanos se plantean cada vez más la opción de usar coyotes para cruzar ilegalmente las fronteras restantes. Un plan desaconsejado desde todo punto de vista y que a menudo termina mal.

Un joven cubano de 30 años, afirma:

“Me daría miedo irme con coyote sí tuviera que hacerlo en un mes, dos meses, si no se resuelve la situación y consigo el dinero sí me arriesgaría”.

A los cientos de cubanos agolpados en la frontera entre Costa Rica y Panamá no les queda otra que esperar, así lo reconoce un niño de 12 años, que con tan poca edad, ya está teniendo que madurar a base de una cruda realidad:

Mis papás no tienen plata para coyotes y tienen miedo por mi hermana así que tenemos que esperar… Esperar y esperar hasta que algo pase.

(Imagen tomada de BBC Mundo)

Este artículo es de hace 4 años

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide