“Joven y bella”: la película más provocativa del festival de cine francés

Este artículo es de hace 4 años

Provocación para los espectadores mirones, ávidos de entrar en la vida de esta joven bonita, es el filme francés titulado precisamente Joven y bonita, producción de 2013 dirigida por uno de los realizadores más provocativos y elogiados del cine francés contemporáneo: Francois Ozon, a quien le debemos también Ocho mujeres, La piscina y Bajo la arena.

La primera escena en que aparece esta joven protagonista está tomando un baño de sol topless, y es observada a través de unos binoculares, como para incentivar este deseo voyeurista del espectador. Después, la veremos entregarle la virginidad y luego abandonarlo, porque el apuesto joven carece de la complejidad emocional e intelectual que la muchacha necesita.

Cuando nos encontremos de nuevo con Isabelle (interpretada por la debutante Marine Vacth) estará pactando citas, en la web, de sexo a cambio de dinero, en hoteles de lujo. La muchacha se ha convertido en una profesional, sin detenerse a pensar ni un segundo en los múltiples peligros de semejante práctica ni mucho menos en consideraciones morales o de otra índole.

Con un relato dividido en cuatro fragmentos, simétricos con las estaciones del año, el filme presenta no solo la derivada de esta joven a la práctica de la prostitución, y queda claro, todo el tiempo, que en su caso no se aplican las consideraciones generales esgrimidas en estos casos, porque Isabelle forma parte de una buena familia, es estudiante bastante regular, y tampoco la empujan precariedades económicas ni mucho menos traumas de la infancia.

Isabelle se prostituye sin más razones aparentes que (estoy especulando) el deseo de aventura o por la necesidad de comunicarse en un nivel más esencial con personas distintas y experimentadas. De cama en cama, busca su identidad, se busca a sí misma, mientras disfruta, tal vez, el contraste entre la chica buena, de familia, con futuro, inmadura, llena de preguntas, y la prostituta muy maquillada que pasa por elegante, sofisticada, y conocedora del mundo.

Aunque abundan las escenas de cama, el filme no es provocativo a causa de ellas, sino debido a la exposición, totalmente normal, desapasionada y hasta objetiva, de prácticas sexuales que la mayor parte de los individuos y sociedades consideran pecaminosas o irregulares o punibles. Y el espectador contempla los sucesivos encuentros sexuales de la muchacha, y arma en su mente un grupo de motivaciones para explicarse este comportamiento desajustado. El filme se encargará de negar casi todas las hipótesis que pueda forjar el espectador y lo lleva al inseguro terreno de la comprensión distanciada de juicios morales.

Inspirada lejanamente en el filme de Buñuel Bella de día, Joven y bonita es también un poderoso estudio de la siquis adolescente femenina, con todos sus misterios e inseguridades. Pero ya estábamos acostumbrados a las provocaciones de Ozon cuando, por ejemplo, en Ocho mujeres, reunió a las mejores y más famosas actrices del cine galo, y en una escena baladí, sin mayor susto ni complicación, los personajes de Fanny Ardant y Catherine Deneuve se enredan por el piso en una riña que termina siendo abrazo lésbico ocasional, sin consecuencias. Y luego la trama continúa, como si aquello no hubiera pasado.
 

Este artículo es de hace 4 años

Archivado en:

Playlist de videos en CiberCuba


Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

Comentarios


¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985

Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.