Madrid acoge exposición fotográfica: “La Habana, su gente, su vida”

Este artículo es de hace 4 años

Madrid, 5 may (EFE).- Desde el 3 de mayo y hasta el día 23 el Centro Cultural de la Moncloa, Madrid-España, acogerá la exposición fotográfica “La Habana, su gente, su vida”, de la artista gallega Cris Romero.

La muestra, compuesta por más de 40 fotos en blanco y negro, se centran en la capital de los cubanos, su cotidianeidad, sus habitantes y sus vidas.

"Fotografío siempre en blanco y negro porque creo que la fuerza de la imagen no debe distraerse con el color. Y eso que tengo bien presente una frase de Picasso en la que dice que La Habana es la ciudad donde los colores hablan", indicó la artista a EFE.

Fotografío siempre en blanco y negro porque creo que la fuerza de la imagen no debe distraerse con el color

El catálogo de la exposición ha contado con el prólogo del poeta Luis García Montero, quien considera que La Habana "es una ciudad que nos devuelve la mirada". "Las buenas imágenes -añade- se imponen porque tienen su tiempo propio, un tiempo que sólo vive y pasa en el mundo creado por la fotografía".

García Montero halaga a la artista que mira La Habana desde su cámara por eso, porque "consigue que la realidad que fotografía le devuelva la mirada".

En la primera imagen del catálogo, una joven mulata, pelo recogido en una coleta, cuerpo cubierto con un sencillo vestido de hilo blanco, hurta su cara a la cámara porque se ha girado, sin detener el paso, a mirar el fondo oscuro de un portalón abierto en una casa de La Habana Vieja.

Hay otras muchas imágenes de personas, de autos, de edificios, de calles, que cuelgan de las paredes del recinto donde se exponen las fotos de Cris Romero.

Se ve a un hombre muy mayor, camisa crema y gorra de béisbol, que carga un buen fajo de periódicos para su venta. Son ejemplares del diario "Granma", órgano del partido comunista cubano desde 1965. El vendedor sujeta los diarios de forma que se vea tanto la cabecera como la sección de su última página: "Juventud Rebelde".

Se ve a un niño de ¿uno, dos años?, agarrado a un cubo que es casi más grande que él y que, de seguro, sirve como barreño para que su madre le bañe. Un rostro, unos ojos, de una expresividad conmovedora.

Se ven calles por las que siempre aparece algún que otro carro estadounidenses de los años cincuenta, algunos impecablemente mantenidos durante décadas por los cubanos, siempre con más ingenio que recursos.

Se ve una imagen con mucha fuerza que está tomada en un viejo edificio de viviendas hoy convertido en "La Guarida", uno de los "paladares" (casas de comidas, restaurantes) más famosos de la capital cubana.

En la foto aparecen decenas de servilletas de paño, muy grandes, colgando de varios tendederos, lavadas tras la comida de la noche anterior. La cámara quiere congelar la imagen pero las servilletas, aunque quietas, están vivas.

Y se ven, claro, varias escenas de ese legendario Malecón donde se 'empatan' los jóvenes, se besan las parejas, pescan los mayores, pasean los turistas o se instalan los habaneros para ver pasar la vida.

Cris Romero, fotógrafo (ella no dice 'fotógrafa') comenta a EFE que su trabajo en La Habana ha recogido "imágenes de la vida cotidiana" y añade: "Casi toda la gente con la que he hablado, a la que le he pedido permiso para fotografiarla, es muy paciente, muy cariñosa".

Casi toda la gente con la que he hablado, a la que le he pedido permiso para fotografiarla, es muy paciente, muy cariñosa

Como también aprecia Luis García Montero, la joven artista gallega, hace tiempo afincada en Madrid, cree que "el cubano, la cubana, aunque vayan de trapillo, muestran siempre una dignidad extraordinaria en su actitud, en su lenguaje corporal".

(Imagen tomada del perfil en Facebook de Espacio RAW)

Por Fernando Pajares

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