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Basada en pruebas falsas, equipamiento deficientes para los soldados y descuido de la posguerra. Así queda reflejado en el Informe Chilcot, nombre de la investigación oficial británica sobre la guerra de Irak de 2003, que ha revelado lo que era un secreto a voces. Su resultado, que abarca un volumen de páginas que triplica al de la Biblia, es demoledor para Tony Blair.
Concretamente se apunta como el ex premier estaba dispuesto a seguir al entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, a toda costa. "Estaré contigo pase lo que pase», le dijo ocho meses antes de la invasión". Según revela ABC en sus páginas, Blair se defiende asegurando que su actuación llegó desde la "buena fe", incluso, asegura que repetiría su actuación a pesar de su "arrepentimiento" por los errores de la operación.
Este informe, encargado en 2009 por el primer ministro laborista Gordon Brown, defiende que la actuación de Tony Blair y Bush a la hora de declarar la guerra a Irak se produjo sin "haber agotado todas las opciones de paz posibles". La invasión al país asiático se llevó a cabo con los votos en contra del Partido Conservador y de 139 diputados laboristas.
El autor ha sido sir John Chilcot, un diplomático de 77 años, que finalizó el encargo de Brown en 2011, pero sólo el temor a herir las relaciones bilaterales entre Reino Unido y EEUU ha demorado su publicación.
El papel de José María Aznar en la guerra
La figura ddel ex presidente español José María Aznar también sale a la luz en la publicación, ya que el informe Chilcot cita hasta en 24 ocasiones al aquel entonces representante del Partido Popular. Su alianza con sus homólogos británicos y norteamericano quedó inmortalizada en la conocida foto de las Azores.
En concreto se apunta el encuentro que tuvo en Madrid entre el dirigente español y el primer ministro británico el 27 y 28 de marzo en 2003. Una cónclave que tuvo lugar, según la citada información, a falta de tres semanas para el inicio de la invasión y, ante la preocupación por cómo vender ante la opinión pública contraria a la guerra el movimiento de ataque. De esta forma se acordó seguir una estrategia de comunicación conjunta señalando que se había intentado evitar hasta el final el asalto bélico.
La conclusión de la investigación llega a la conclusión, que ya era conocida de forma oficiosa, que la guerra no era la única solución y que Sadam no era un amenaza inminente. Al mismo tiempo revela que las pruebas e informes de los servicios de inteligencia no fueron revisadas ni estaban contrastadas.
En otra parte de la investigación también se habla de las diferencias entre la visión económica que tenían Aznar y Blair de la Unión Europea respecto al presidente francés Chirac. De hecho, según el informe el dirigente galo solía ironizar afirmando que se podía "volar sobre España y ver todas las líneas de ferrocarril que Francia y Alemania han pagado para no ir a ningún sitio".
La justificación de Tony Blair y la reacción de las familias
El ex premier británico justificó el derrocamiento de Sadam señalando que de lo contrario "el mundo sería hoy un lugar menos seguro". Así lo hizo durante una rueda de prensa en la que aprovechó para pedir disculpas por los errores de los servicios secretos británicos. También mostró su arrepentimiento en relación a los 179 soldados británicos que perdieron la vida en Irak.
Pese a estas declaraciones, los familiares de los militares muertos en combate no descarten por el momento emprender acciones legales contra Blair con el fin de que sea juzgado por crímenes de guerra. "El mayor terrorista es Blair", aseguraron algunas de las familias. En este sentido, Jeremy Corbyn, en aquellos días el presidente de 'Stop the War', denuncia que «fue un acto de agresión basado en pretextos falsos» y que ha fomentado el terrorismo.
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