APP GRATIS

Los 60 de Cocina al minuto

El programa que dirigió esta maestra de cocina querida por todos los cubanos, radiquen en su país de origen o no, se nombraba Cocina al minuto y hace exactamente 60 años, en 1956,  fue elegido como el mejor espacio de la televisión cubana.

 ©

Este artículo es de hace 7 años

Lo confieso: por más que me lo he propuesto nunca he aprendido a cocinar, no he pasado de las delicatessen del pan con tortilla ni de los huevos fritos que, para mayores calamidades, lo mismo me quedan medio blandos, que medio duros. En fin, soy un fracasado en la cocina, un loser de las cazuelas, las carnes, las pastas o las verduras. Sin embargo, siempre observé con mucha atención cómo mi abuela y mi madre se ponían con una actitud casi religiosa frente al televisor para no perderse un programa con el que hasta el menos avezado en estos menesteres, menos yo, como ya dejé claro, aprendía a elaborar suculentos platos guiados por una simpática mujer de cara redonda y cachetes rosados llamada Nitza Villapol. El programa que dirigió esta maestra de cocina querida por todos los cubanos, radiquen en su país de origen o no, se nombraba Cocina al minuto y hace exactamente 60 años, en 1956, fue elegido como el mejor espacio de la televisión cubana.

Cinco años antes de coronarse, el programa fue fundado en 1951 por el entonces Canal 4 (URTV), inaugurado en octubre de 1950. Un año después Cocina al minuto pasaría a ser uno de los emisiones estrella de ese canal y se mantuvo luego del triunfo revolucionario hasta llegar a los 40 años en el aire, lo que le valió uno de esos ansiados record Guinnes. Cuentan que no hubo ninguna conductora con un programa fijo más tiempo en el aire que Nitza. Su contendiente más cercano fue en un momento el estadounidense Lawrence E. Spivak con veinte y siete años en la escena televisiva.

Desde su fundación la buena de Nitza, una doctora en pedagogía devenida maestra de cocina y nacida en Nueva York, conducía este espacio, acompañada de su inseparable compañera Margot, en el que enseñaba sobre todo a los cubanas (se conoce el machismo aún imperante en la nación caribeña que impide a los hombres, salvo honrosas excepciones, acercarse a la elaboración de alimentos) a preparar deliciosos platos en casa sugiriéndoles los ingredientes justos para cada ocasión, con una diálogo afable y una excelente comunicación con el público. Recuerdo que cuando me sentaba a compartir una taza de café con mi abuela frente al televisor ella me comentaba que se sentía como si estuviera en la cocina junto a Nitza. Y después me di cuenta que no le faltaba razón. En las pocas veces que la tuve delante de la pantalla, la maestra dialogaba con el espectador de forma tan natural que lo hacía sentir parte del set de televisión, del proceso de cocción de los alimentos, como si fuera un ayudante más de nuestra inolvidable artista de la cocina.

Hurgando en la memoria y en la vieja biografía de Nitza que conserva mi madre en el pesado librero que nos trajimos de La Habana, descubrí también que hace 60 años salió publicado también la segunda edición del libro Recetas de cocina, una joyita con más de 300 recetas por la que aprendieron a cocinar miles de mujeres cubanas, sobre todo las jóvenes que contraían matrimonio y, de pronto, se veían más pérdidas en la cocina que un cubano en el medio del temible frío de Alaska.

El libro en cuestión recogía con lujo de detalles las recetas que Nitza presentaba en la TV y tras su salida se convirtió en un objeto muy preciado en las estanterías de cualquier casa cubana. Ahora bien, este libro no solo sacó a las mujeres de más de un aprieto, porque no han sido poco los hombres que tuvieron que recalar en las páginas de Nitza cuando la esposa o la novia los puso por algún motivo de peso de patitas en la calle. Espero, para el bienestar de la salud mental de nuestros lectores, que no hayan pasado por esa temida experiencia, porque, les confieso, es peor que una resaca de ese ron que en pleno periodo especial llamamos eufemísticamente Chispa tren.

Déjenme contarles una anécdota. El 1 de enero de 1959 la televisión cubana transmitió hasta el 8 de enero durante casi 70 horas sin pausas todo lo que sucedía en el país y Nitza, atraída por el cambio social que se avecinaba, se mantuvo cocinando la misma cantidad de tiempo en su programa en solidaridad a sus compañeros. Luego en la televisión cubana el programa pasó a ocupar durante bastante tiempo el horario de las 5: 00 p.m., siendo uno de los espacios de mayor rating.

Durante la crisis económica de los 90 Cocina al minuto, pese a todo, se eliminó del aire, una decisión que más tarde fue considerada errónea por varias personas influyentes de la época, como José Luis Santana, presidente de la Federación Culinaria Cubana.

“Desde que desapareció el programa Cocina al minuto se ha seguido cierta política errónea de no tocar el tema de la alimentación en los medios. Nuestros hogares se han visto privados de un asesoramiento, de una ayuda, y eso debía rescatarse”, dijo el reconocido chef en la difícil fecha de 1996.

Tras su desaparición se han dado varios intentos en para rescatar la tradición culinaria que implantó Nitza con la emisión de varios programas, pero, siendo objetivos, ninguno ha llegado ni por asomo al recordado Cocina al minuto, un espacio que a 60 años de su fundación se mantiene presente en la memoria de los cubanos donde quiera que se encuentren.

Aunque en Cuba los libros de Nitza ya no aparecen ni en los centros espirituales.

¿Qué opinas?

COMENTAR

Archivado en:


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +1 786 3965 689