Un biodigestor y 10 cerdos y energía Foto © Iris C. Mujica/El Toque

Un biodigestor y 10 cerdos, es todo lo que necesita esta familia para tener energía

Este artículo es de hace 4 años

"Es una lástima - se lamentaba Santiaguito Cuéllar - que no existan casas cerca porque pudiéramos proveerlos también, pues nos sobra gas."

Así resumía con humildad este joven campesino, su disponibilidad de brindar energía a quien lo necesite, orgulloso de "su invento"

Todo comenzó hace 17 años, cuando a su padre se le ocurrió la idea de fabricar un biodigestor. 

En la casa, situada en un lugar de esos "donde el diablo dio las diez voces..." se consumía mucho en petróleo y leña para cocinar, y Santiago fabricó "su propia planta de biogás".

Ni Santiaguito ni su padre poseen conocimientos ingenieros. Su viejo fabricó el biodigestor "a ojo de buen cubero".

Con una capacidad de 32 metros cúbicos para almacenar biogás, Santiaguito dice que "en 17 años jamás ha tenido que invertir en reparaciones", y que todo lo que se necesita para seguir funcionando es el excremento animal.

"Basta el estiércol producido por 10 cerdos para abastecerlo. El potencial es maravilloso", asegura.

La familia, a pesar "del olor", vive orgullosa de su invento. Hasta de la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu han llegado personas a comprobar su desempeño, asegura la familia.

Nos quitamos la búsqueda y compra de petróleo, carbón o leña para la cocina. No gastamos en corriente porque la generamos para el sistema de alumbrado de fabricación china. Ganamos velocidad y potencia en la cocción de alimentos. Los residuos no contaminan, se utilizan como abono orgánico en los cultivos y siempre queda para vender. Dicen que es sostenible, pero yo digo que da hasta negocio”

No es este el único biodigestor existente en el país.

Hace casi exactamente un año, una nota aparecida en el diario Granma, daba cuenta de la implementación de 400 de ellos en territorios de Villa Clara, Pinar del Río y de Santiago de Cuba; una iniciativa apoyada por la ANAP del país, según las palabras de Ramón Aguilar miembro de su Buró Nacional. 

Tantos estos, de fabricación china, como el artesanal inventado por los Cuéllar, impactan positivamente en el medio ambiente, ya que reducen la carga contaminante a la atmósfera, y los desechos ricos en nitrógeno, potasio y fósforo, son capaces de competir con cualquier fertilizante químico en calidad. 

con información de El Toque

Este artículo es de hace 4 años

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