A propósito de un retiro oficial: ¿Quién fue mejor Ariel Pestano o Juan Castro?

Este artículo es de hace 4 años

Sé que les informé hace unos días que iba a mostrarles lo mejor de la vida privada, o al menos, tratar de hacerlo de varias figuras prominentes del deporte cubano, vivan donde vivan; estén en activo o no, pero no puedo resistirme a la tentación de escribir sobre algo que nos apasiona a todos: el béisbol, y una controversia que siempre ha imperado entre los cubanos.

Me lanzo sobre el tema, teniendo en cuenta que hace apenas horas, recibió su retirada oficial del deporte activo el máscara Ariel Pestano, y que a mi correo y a mi teléfono llegan las más diversas opiniones sobre quién fue mejor: el pinareño Juan Castro o el villaclareño Ariel Pestano.

Y fíjense no voy a citar ni una sola estadística.

Primero, porque para no errar y dejarlo a mi ya nada buena memoria,tendría que recurrir a mi querido y entrañable Guerrita, quien siempre me mantuvo al día con eso de los numeritos; y segundo, porque segura estoy de que por estos días deben andar pululando por ahí innumerables cifras que colmaron las carreras deportivas de uno y otro.

Voy, entonces, a narrarles mis vivencias, porque he tenido la suerte, la enorme suerte, de verlos surgir a los dos y a los dos, haberlos despedido.

Juan Castro, ese enorme muchachón de ojos oscuros, pelo indomable, alto, guapo, galante con las damas, fiero como león vistiendo los arreos, tuvo a bien recibirle al que, por mucho, era el mejor pitcheo de Cuba en su momento.

Aquellos Rogelio García y su endiablado tenedor (un tipo de lanzamiento que se cae al llegar a home y viene con efecto), Juan Carlos Oliva, Félix Pino, Porfirio Pérez, Julio Romero, Maximiliano Gutiérrez, Jesús Guerra y tantos y tantos más no eran nada fácil de recibir.

Sin embargo, Juanito lo hacía con tal elegancia, que todos, fuéramos del bando que fuéramos, disfrutábamos al máximo su hacer.

Aquellas salidas del plato para capturar los foul fly con la mascota detrás, en su espalda, sin apenas mirar la bola; aquellos tiros certeros a las bases; aquel, su endemoniado carácter, como cuando el pimentoso industrialista Lázaro Vargas le entró fuerte en el memorable juego decidido por Agustín Marquettii

Internacionalmente, a Juan Castro le daba por batear uniendo esto a su habitual rigor detrás del home, conduciendo entonces al pitcheo de todo un país, cuando había pitcheo en Cuba.

Recuerdo el retiro en el estadio pinareño “Capitán San Luis”. Junto a Rogelio García dijo adiós el, hasta para entonces, mejor receptor cubano de todos los tiempos.

Por cierto, y en un paréntesis necesario, costumbre que se ha perdido esto del retiro oficial, pues a grandes como Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Germán Mesa, Juan Padilla y tantísimos más, no se le ha despedido como hay que hacerlo. Menos mal que a Pestano sí se lo van a hacer en el parque municipal de Caibarién.

Precisamente, en el principal estadio villaclareño, el “Augusto César Sandino”, tuve la oportunidad una tarde dominical de presenciar un debut por todo lo alto.

Tras ser expulsado en choque decisivo por el Campeonato, el catcher regular de los naranjas (Villa Clara), comenzó a recibir los envíos el muy joven Ariel Pestano.

No tan alto como Juan Castro, pero alto, más rubio, ojos oscuros, mirada seria por lo general, extremadamente varonil, surgía ante todos el sucesor del pinareño; para colmo, decidiendo para su equipo aquella histórica Serie Nacional 1994-95, con batazo filtrado a los jardines.

Pestano, Arielito, como le decían en sus inicios dada su juventud e inexperiencia, sería al pasar pocos, muy pocos años, el máscara regular de un equipo Cuba que tampoco perdía en la arena internacional.

Recuerdo aquel bloqueo de home, tiro combinado de Carlos Tabares a Julieski Gourriel y que, como todo un maestro, recibió en home para enfriar a Iván Rodríguez, también receptor boricua, que venía por el empate en el partido decisivo de avance de etapa en el primer Clásico Mundial de Béisbol. Como tampoco olvido el doble out en home que hiciera en un abarrotado estadio Latinoamericano, la instalación insignia de la pelota cubana, a dos corredores de Industriales en play off final entre ambos conjuntos, en el año dos mil seis.

En la ofensiva, también la daba a la hora buena en eventos internacionales, incluso fue el champion bate en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Con las mismas características de Juan Castro, Pestano fue siempre Pestano, incluso cuando, para mí injustamente, no fue seleccionado para asistir al Tercer Clásico Mundial y luego, decidió con enorme cuadrangular con bases llenas el último campeonato que Villa Clara ha ganado.

¿Quién ha sido mejor? Jamás me he amilanado para dar una respuesta, y ahora la voy a dar, como soy, sincera y honesta: NO SÉ…

Jamás podría definir entre uno y otro; lo que sí puedo decir es que en estos momentos en Cuba o fuera de ella no hay un receptor cubano que se les acerque a ambos.

Hay algunos que brillan, tanto aquí como en Grandes Ligas pero la estatura de Juan Castro y Ariel Pestano, aún sobresale, según mi modesto criterio.

Artículo de opinión. Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.
Este artículo es de hace 4 años

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos