El paquete semanal en Cuba Foto © Girón

¿El paquete tiene los días contados?

Este artículo es de hace 4 años

Cuba y Estados Unidos celebraron hace pocos días una reunión sobre propiedad intelectual, informaron diversos medios de prensa. En el cónclave habanero, las delegaciones conversaron sobre un amplio abanico de temas, entre ellos las regulaciones vigentes en los respectivos países en esta área y el marco jurídico de los dos Estados para la protección de marcas, patentes y el derecho de autor.

Visto así, solo puede parecer otro capítulo de las reuniones entre ambos países para solventar algunos problemas que frenan sus incipientes relaciones y establecer normas para una posible escenario de intercambio económico después de la eliminación del bloqueo, una plataforma de leyes que irá cediendo terreno hasta desaparecer en un futuro, quizás no muy lejano, por las fuertes presiones de varios sectores económicos de gran influencia en Estados Unidos y la decisión del propio gobierno.

Claro, si continúa en la presidencia el Partido Demócrata y no arrriban a la cima de la política norteamericana las figuras más conversadoras del “lobby” republicano.

En esta reunión sobre propiedad intelectual, en la que intervinieron por la parte cubana representantes, entre otros, del Centro Nacional de Derecho de Autor, la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, y los y los bufetes internacionales CLAIM S.A. y LEX S.A, se analizaron varios puntos que, bien observados, pudieran afectar los mecanismos establecidos, tanto oficialmente como alternativos, para el consumo audiovisual en la isla.

Dicho con otras palabras, si se suscriben los acuerdos de cara a un futuro post bloqueo, los cubanos la tendrán más difícil para ver acabadas de estrenar las series o filmes estadounidenses a través del famoso paquete de la semana —una vía de distribución audiovisual nacida forma subrepticia pero tolerada—, o en los propios cines o canales de televisión nacionales.

El “paquete” divulga todo tipo de programas norteamericanos que se pueden ver casi al mismo tiempo de su estreno en los Estados Unidos y sus distribuidores no tienen la obligación de pagar por los derechos de los materiales que venden. Lo mismo sucede en el circuito de distribución oficial. Los cines y los espacios de televisión muchas veces exhiben cintas que, de no existir las regulaciones del bloqueo, no podrían hacerlo hasta después de varios meses de su estreno oficial.

Es decir, en el caso de que desaparezca el bloqueo, el ICRT tendrá que llamar a los mejores talentos de Cuba en ramas como el guion o la dirección, para producir con una factura responsable materiales que llenen los espacios vacíos que podrían dejar las audiovisuales estadounidenses, especialmente en canales como Multivisión.

No solo el escenario post bloqueo y el cumplimiento de las medidas para hacer valer los derechos de la propiedad intelectual pueden intervenir en la divulgación de los materiales audiovisuales estadounidenses.

Si recorremos rápidamente La Habana encontraremos negocios privados que han creado sus marcas a partir de los símbolos comerciales de grandes empresas estadounidenses, inspirados por ese poderoso influjo que ejercen los emporios comerciales del país del norte en el pensamiento de muchos cubanos, sobre todo de aquellos que han comenzado a probar suerte en negocios privados como paladares o caferías de comida rápida.

Ya veremos cómo se desarrolla el curso de los acontecimientos en los próximos tiempos. Lo cierto es que no son pocos los pronósticos que apuntan a la eliminación poco a poco del bloqueo y los cubanos, para decirlo de algún modo, tendrán que empezar a construir, con materia prima nacional, su propio “paquete”.

Este artículo es de hace 4 años

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