Leyanet González Foto © Youtube

Leyanet González, mejor gimnasta cubana de todos los tiempos

Este artículo es de hace 4 años

Su grácil figura, sus endemoniados y a la vez dulces ojos, ese impetuoso hablar, sus movimientos enérgicos, vigorosos, seguros sobre el tapiz o encima de cualquiera de los aparatos, signan a una hoy mujer que es considerada la mejor gimnasta cubana de todos los tiempos: Leyanet González.

“Fui descubierta por el profesor Manolo Morales en mi natal Sancti Spíritus, en un día normal de escuela. Pasaron haciendo captaciones y allí me vieron. Yo practicaba gimnasia rítmica en ese entonces y era la campeona provincial.

“A tanta insistencia de los entrenadores de gimnasia artística, entonces conocida por gimnástica, me cambian de deporte a los 7 años, pues realmente yo era mucho más fuerte que flexible, condición determinante para este deporte.

“Ingreso en la EIDE 'Lino Salabarría' con 8 años, bajo la égida de Gustavo Companioni, al cual considero mi primer entrenador pues es con él con quien alcanzo mis primeros resultados nacionales y me lleva a ingresar a la Escuela Nacional de Gimnasia, aunque duré poco. En el propio 1987, a solo un mes de estar en la escuela de gimnasia, me dieron baja médica, por tener un padecimiento en las rodillas, lo que no me impidió continuar entrenando en Sancti Spíritus.

“En 1989, con diez años, logré ganarme otra vez el boleto a la Escuela Nacional, con René Sansón como preparador y Annia Portuondo de compañera de equipo. Fueron años de mucho esfuerzo y de entrenamientos duros. La Escuela Nacional se hallaba en ese entonces en Prado, edificio que hoy ocupa el ballet.

“En el año 1990 soy Campeona Nacional por primera vez. Un año después, durante la celebración en Cuba de los Juegos Panamericanos, mi forma deportiva a pesar de mi juventud era óptima, pero sufro un desgarre muscular del cuádriceps días antes de empezar el evento. No obstante, competí y aunque se me esfumaron medallas logré imponerme en la final de la viga.”

Aún la recuerdo. Aquella pequeña rubita que se ganó el respaldo de todo el pueblo santiaguero, anegada en llanto por no poder concluir sus ejercicios en el suelo. Esa vergüenza deportiva que tenía, esa grandeza de espíritu la conservó hasta el día de su retiro del deporte activo.

En 1992 la operan, finalmente, de ambas rodillas. Sobreviene entonces un período de restablecimiento, competencias en otros certámenes continentales y regionales y en el año dos mil uno, en medio de mi carrera deportiva, nace el pequeño Erick , fruto de su relación con el también gimnasta Erick López.

“Tuve una recuperación muy buena y en breve me incorporé a los entrenamientos. Y es así que en los Panamericanos de Santo Domingo regresé a la cima de la alta competición, con un difícil salto que me condujo al oro en ese aparato.

“En total participé en 4 juegos panamericanos, con un total de 2 medallas oro, 2 plata y 2 bronce. En ese mismo año 2003, logro la clasificación olímpica en el mundial de Anaheim, Estados Unidos, donde además quedé entre las 8 finalistas en el caballo de salto y en el all around.”

“En el olímpico año 2004, previo a los Juegos de Atenas, obtengo 2 medallas de bronce en la Copa del mundo del Lion, Francia, algo que me dio la medida de lo bien que estaba para enfrentar la justa ateniense. En la ancestral ciudad realicé 2 saltos con muy buena calidad y de un alto grado de dificultad, sin embargo no logre entrar en la final de este aparato, lo cual era mi principal objetivo”.

Yo, amigos, tuve la oportunidad de estar allí, bien cerquita de donde caían las gimnastas tras el salto y doy fe que la cubana se ganó, con creces, su paso a la final. Incluso, voy a ir más allá, con conocimiento de causa. La estelarísima Olga Chishiguina prácticamente pegó sus muslos al suelo y sin embargo, recibió la clasificación justa para ubicarse en la final lo que reafirma que en muchísimos casos, la injusticia y parcialidad de los jueces afectan a gimnastas sean de donde sean, que se ganaron el derecho a mejores calificaciones. Eso le pasó a la cubanita en el 2004.

“Sin embargo -nos dice Leya- sí pude estar en la final del all around, lo que unido al nacimiento de Erito representó lo mejor de mi vida en esos años.”

Después de Atenas, Leyanet González traslada su accionar de deportista en activo a entrenadora de la Escuela Nacional de Gimnasia, lo que siempre calificó como “una experiencia fabulosa”.

“Mis atletas se esforzaban mucho pues querían ser como su profe. También trabajar con Fernando Véliz, quien fuera mi último entrenador, resultó maravilloso, pues aprendí muchísimo y se fortaleció aún más nuestra amistad.”

En el año 2001, Leyanet recibe la certificación de jueza internacional, lo que pone en vigor en los Juegos Panamericanos de Río 2007, Guadalajara 2011 y Toronto 2015.

“A mi actual esposo, el ingeniero José Alejando Ochoa lo conozco en una base de entrenamiento en Cancún, que realizamos en el año 2011 previo a los Juegos Panamericanos. Es una persona muy especial, que ama mucho a Cuba. Compartimos el gusto por el baile, el deporte, la cultura.

“Me dio el otro tesoro de mi vida, mi chiquita Raisa, que apenas cumplió 4 años. Ella es un terremoto de cariño. Es muy enérgica y ya comienza a dar sus primeros pasos en la gimnasia. También le gusta el jazz.”

Mientras el espigado y muy apuesto Erito, convertido ya en adolescente, practica fútbol, deporte que ama, y con el cual tiene grandes aspiraciones. A sus quince años, exhibe dos de las características de sus progenitores, fuerza y velocidad.

“Hace 3 años vivo en Cancún. Al llegar, comencé a trabajar como entrenadora de gimnasia, pero nos dimos cuenta de que la niña necesitaba mucho mi atención y decidimos priorizar esta parte y ahora solo estoy dedicada a mi familia.

Hoy me siento la mujer más feliz del mundo. El estar más tiempo con mis hijos es lo mejor que me ha pasado.

Escuchamos música, vamos al cine, tomamos helado y a pesar que se llevan varios años de diferencia se adoran y Erick cuida de Raisa como nadie. Hace muy bien su papel se hermano mayor.

“Mis flores favoritas son las rosas y las orquídeas. Mi esposo me sorprende que hermosos ramos de flores a cada rato. Salimos mucho a bailar porque José adora la salsa y tenemos muchos amigos que bailan muy bien. Así que nos organizamos y se arma la rumba a cada rato. Soy fanática de los perfumes. Me encantan los Carolina Herrera.”

Sincera, hermosa, voluntariosa, dulce, características todas de esta joven mujer que vivió un maravilloso pasado, transita por un luminoso presente y suena con un espléndido porvenir.

Este artículo es de hace 4 años

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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