documental-jose-antonio-rodriguez Foto © Cinereverso

Documental sobre el actor José Antonio Rodríguez celebra Jornada de la Cultura Cubana

Este artículo es de hace 3 años

Destinado a festejar y comprender el arte de uno de los más grandes actores que haya dado Cuba, el documental José Antonio Rodríguez. Un acto de vida, dirigido por Regino Oliver, es otro entre los muy numerosos que se generan en Cuba para celebrar la herencia artística de la nación, y por ello es que se estrena en el marco de la Jornada de la Cultura Cubana.

En este caso, se recurre al socorrido y siempre válido método de la entrevista para glosar, o describir sumaria y cronológicamente, los principales hitos en la carrera de uno de los mayores histriones que ha dado este país.  De este modo, se enuncia un discurso visual que si bien tributa a los métodos enunciativos tradicionales del documental, cumple con el principal requisito de esta modalidad: sorprender al espectador, inquietarlo y seducirlo.

Para atraer la atención, y sostenerla a lo largo de todo el metraje, Regino Oliver recurre a dos métodos: uno más arriesgado y el otro tradicional. José Antonio Rodríguez aparece sentado en la luneta de una sala teatral, como contemplando su vida entera consagrada, y esa es la palabra justa, consagrada, a la actuación.

Pero el recurso del actor viendo su propia vida en el escenario, solo funciona al principio y al final, y apenas se utiliza para hilvanar la biografía, ni se introducen tampoco recursos de distanciamiento que dinamicen la puesta en escena.

Para su bien, el realizador y guionista optó por un camino dominado por la claridad expositiva, y así coloca a su protagonista a conversar con la cámara, en un recorrido por su larga vida profesional, lo cual significa repasar cuarenta años por fragmentos de lo mejor en las artes visuales y escénicas de Cuba.

Así, mediante la entrevista con un interlocutor invisible, y la presencia de suculentos materiales de archivo, se repasa esta vida de actor paradigmático, desde los comienzos en Radio Progreso, hasta su consagración en la televisión, el cine y el teatro de los años ochenta, pasando por sus primeros y brillantes desempeños en el Conjunto Dramático Nacional, el ineludible Teatro Buscón, la telenovela Las impuras, y filmes como La última cena, Cecilia o Polvo rojo.

Muchas veces se ha escrito, y me incluyo en el conjunto, sobre el error de pensar que un documental sea bueno solo porque se presente la biografía de un personaje ilustre, puesto que el talento jamás se adquiere solo por contigüidad. Pero José Antonio Rodríguez, un acto de vida, significa una excepción de esa regla, pues el documental logra atrapar, en unas pocas imágenes el arte intangible de un actor infinito. Y nadie vaya a creer que es un mérito pequeño o habitual, colocar en un plano de comprensión y raciocinio explicativo, la genialidad y la excepcionalidad del artista.

José Antonio Rodríguez. Un acto de vida se proyectará en la sala 1 del multicine Infanta, a partir del 21 de octubre. Ojalá llegue pronto a las salas de todo el país, e incluso a la televisión, o youtube, donde es posible que encuentre el medio idóneo para su divulgación.

Este artículo es de hace 3 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.