Merma comercializable Foto © Todo Cuba Online/Facebook

Merma comercializable: un asunto, a veces, de ingenio y necesidad

Este artículo es de hace 3 años

Entre los muchos artículos que uno puede encontrar rebajados en las tiendas, principalmente están aquellos que - si por ejemplo, nos referimos a la ropa - están fuera de estación; digamos: abrigos que "quedaron" del invierno de 2015 y aún están en perchas en los meses de mayo, junio de 2016.

Televisores que tienen un leve rasguño en una esquina, pero se ven perfectos. Una computadora que alguien utilizó y luego no le gustó y la devolvió. Una lámpara que necesita remplazarle sus bombillas... Latas de galletas abollada y productos a punto de llegar a su fecha de vencimiento.

En las tiendas minoristas cubanas he visto un par de zapatos al que a uno de ellos le falta un cordón, o incluso algo despegados por una punta o en la suela, o como esto de la foto: vender un par de zapatos de distinta numeración como su fuera un par, o un zapato negro junto a uno blanco.

Claro, por ejemplo, habrá quien quiera incorporar "la moda" de salir con un zapato de un color y otro del otro. O quizás un payaso los necesite para sus funciones.

También, quizás, personas discapacitadas solo precisen de un zapato. 

Probablemente alguien tenga un defecto congénito al nacer y no tenga sus pies de igual tamaño. 

A pesar de todo, ver este tipo de merma, me recuerda muchas cosas.

Me recuerda Cuba, con sus defectos y virtudes, me recuerda que somos un país diferente, mágico, donde las limitaciones y las dificultades nos han obligado a inventar lo que nadie sospecha puede inventarse, reparar lo que parece condenado a la basura, y aprovechar lo que puede ser aprovechado.

Buscar como pegar o unir algo, y no tener pegolín,... ¿qué cubano no sabe que con un pedazo de poliespuma y algo de gasolina resolvemos?

¿A quién no se le ha despegado la suela de un zapato en la calle y ha resuelto con un chicle? ¿Qué cubano nacido en la isla no ha "raspado" un tubo de pasta "hasta sus últimas consecuencias"?

Botar por botar no siempre es la solución, porque buscar soluciones activa el ingenio, y también, a veces, nos recuerda de dónde venimos.

"No seas botarata", me repetía en ocasiones mi abuela... y mientras pienso en ella, miro a mi esposa que por donde quiera que pasa va dejando una luz encendida, y todos los meses protesta por el bill de la luz.

Este artículo es de hace 3 años

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