Baracoa tras Matthew y los negocios privados Foto © Rafa

Matthew y los negocios privados en Baracoa

Este artículo es de hace 4 años

Como era de esperarse el paso arrasador del huracán Matthew por el poblado de Baracoa ha impactado negativa y considerablemente en el desarrollo de la actividad por cuenta propia en esa región, considerada un polo turístico de gran valor histórico y cultural en Cuba.

Los trabajadores al frente de las conocidas paladares y los negocios de renta de habitaciones, los más prósperos del sector no estatal en la villa, son los más afectados debido a la escasez de clientela o la imposibilidad de ofrecer los servicios habituales por daños de infraestructura.

"Quién va gastarse el dinero en una paladar cuando no tiene techo o tiene que levantar la casa desde los cimientos". Foto Rafa

En la primada, que desde el pasado 4 de octubre ha mantenido condiciones climáticas desfavorables, el descenso del turismo tanto nacional como internacional a raíz del referido fenómeno meteorológico se hace sentir.

Baracoa tras Matthew. Foto Rafa

CiberCuba conversó sobre ello con Renato Aguirre, fundador y bartender del Rincón del Marisco, el único restaurante de gestión privada que quedó en pie luego del paso de Matthew por la villa.

“Aquí el agua entró, rompió todo y subió hasta el segundo nivel de la paladar”, relató Aguirre, mientras nos mostraba un video tomado un día después de la catástrofe natural.

El agua arrastró todo cuanto encontró a su paso. Foto Rafa

Al momento de ser entrevistado, Renato se alternaba como cantinero y mesero para una pareja, los únicos clientes que visitaron esa tarde el Rincón, cuyo establecimiento carecía en ese instante de corriente eléctrica.

“Por suerte los daños fueron mínimos gracias a las medidas de seguridad que tomamos: tapiamos el balcón y lo cubrimos todo con toldos. Pero todo el litoral, lo que llamamos el Malecón, quedó destruido, fuimos el único negocio que quedó casi intacto”, acotó.

Según el empleado, que lleva diez años trabajando en el mismo centro gastronómico, restaurantes como “Marco Polo” y “La Cueva del Indio”, ambos muy exitosos y de gestión privada, fueron destrozados por el huracán. El primero perdió su segundo nivel completamente, mientras que el segundo se quedó sin techo.

Cuantiosos daños y destrozos en las viviendas. Foto Rafa

“Aquí venían muchos locales, pero imagínate, quién va gastarse el dinero en una paladar cuando no tiene techo o tiene que levantar la casa desde los cimientos. Todas las reservaciones que teníamos para este mes de octubre se cancelaron”, agregó.

Quién va gastarse el dinero en una paladar cuando no tiene techo o tiene que levantar la casa desde los cimientos. Todas las reservaciones que teníamos para este mes de octubre se cancelaron

Lo mismo ocurre con los arrendadores en divisas, dedicados en Baracoa al alquiler de habitaciones a un precio más razonable que el de los hoteles de administración estatal. Muchos sufrieron los destrozos del huracán en carne propia, en la pérdida de sus muebles, posesiones y viviendas; los que corrieron con mejor suerte se enfrentan hoy a una temporada turística “seca”, de la cual no se sabe cuándo culminará.

Idania de la Cruz, quien alquila las habitaciones en la parte superior de su casa por 15 CUC a cubanos y 20 a extranjeros, se le derrumbó el ánimo luego de que Matthew, de un soplo, derribara también todo el nivel de su vivienda que dedicaba para este negocio. Actualmente, gran parte de su casa se encuentra a la intemperie.

Viviendas a la intemperie, familias que lo perdieron todo. Foto Rafa

“Yo he sabido, por ejemplo, que el Estado piensa subsidiar parte de los materiales de la construcción a los damnificados, pero hasta el sol de hoy no se ha comenzado a vender nada. Avisaron que sería por circunscripción, me imagino que cuando lo hagan sea en el Almacén de la playa”, comentó.

La vivienda fue uno de los sectores más castigados. Foto Rafa

Según relata Idania, de unos 65 años, con días de antelación a la llegada de Matthew comenzaron a circular por las calles autos altoparlante alertando a los pobladores sobre la evacuación. Algunos se refugiaron en la Iglesia Metodista de la calle Maceo y otras familias se repartieron las escuelas de la Playa y Matachín en la calle Calixto García, así como el Círculo Infantil.

“Como este ciclón… ¡Ninguno!”, sentenció. “Yo recuerdo la desgracia del Flora que pasó por aquí, se fue y luego volvió, pero este… este acabó con el espíritu Baracoa”.

Daños y pérdidas por doquier. Foto Rafa
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