Trabajador de la Aduana de Cuba señalando una mercancía Foto © consuladodecuba.blogspot.com

La escapatoria para los cuentapropistas de La Habana: venta de ropa por catálogo

Este artículo es de hace 3 años

Los controles y restricciones del Gobierno de Cuba sobre los cuentapropistas han llevado a algunos comerciantes a tirar de imaginación para sortear los obstáculos oficiales y sobrevivir.

Este es el caso del sector de la moda, que desde 2013 vio como el ejecutivo cubano asestó un duro golpe a las tiendas de ropa. Concretamente se prohibió vender ropa importada ya que excedía los límites legales de la licencia cuentapropista para los sastres y modistos.

La alternativa, desvelada por 'Diario de Cuba', se llama venta por encargo. De esta forma se pueden vender productos extranjeros salvando las restricciones legales.

"Ahora nos es hasta más rentable, los precios son más altos y corremos menos riesgos en la Aduana", relata al citado medio Diana, responsable cuentapropista de un negocio téxtil.

La forma de operar para este tipo de comercios en La Habana es simple: el primer paso es enseñar los catálogos con los precios reales modificados, lo que significa que la prenda o zapato en cuestión costará en Cuba el doble de su precio original.

El principal inconveniente de este sistema de venta es que no está preparado para todos los tipos de clientes. El público objetivo se dirige hacia un cliente con alto poder adquisitivo, que quiera hacer un regalo o adquirir una prenda de calidad pocas veces al año.

Esta es la razón por la que los catálogos por encargo no han llegado todavía a todos los barrios habaneros, tal y como es el caso de los distritos de Alamar o Guanabacoa.

Centroamérica como lugar habitual de compras cuentapropistas

Para poder servir calzado y ropa de este nivel, los vendedores se ven obligados a transportar ellos mismos la mercancía. Así lo explica Diana para 'Diario de Cuba', cuya madre se ve obligada a viajar con cierta asiduidad a Panamá para traer los encargos de los clientes.

"Las multas en la Aduana son menos feroces porque ¿quién dice que la ropa que trae no es para ella misma?, aunque a veces si viene muy cargada hay que aflojar algo", desvela.

El nuevo tipo de comercio no es algo desconocido en Cuba, o al menos para un cierto público. "Me acuerdo de que, cuando yo era niña, esto mismo lo hacían los rusos, contrabandeaban ropa y así nos vestíamos un poquito mejor. Es el cuento de nunca acabar", asegura una clienta al citado medio.

En muchos casos los trabajadores por cuenta propia justifican esta venta de ropa bajo la fabricación casera, a pesar de que los productos tienen una "calidad industrial", afirma un comercial.

Los límites de la legalidad se siguen estirando en la mayor de las Antillas para los cuentapropistas. 

Este artículo es de hace 3 años

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Jose Nacher

Periodista de CiberCuba. Licenciado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, España. Redactor en Siglo XXI, Agencia EFE, Las Provincias y El Mundo.

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