Foto © Juventudrebelde

Joven cubano que cayó de doce metros de altura consigue lo que parecía imposible

Este artículo es de hace 3 años

Cuando tenía apenas 17 años de edad, el camagüeyano Yendry Pérez Figueroa tuvo un mal día que cambiaría su vida para siempre.

Mientras disfrutaba junto a sus amigos de un partido de béisbol entre Camagüey y Ciego de Ávila, en el estadio Saturnino Lora, cayó de lo más alto de las gradas: 12 metros.

La caída estuvo motivada por la rotura de una baranda, y como si no fuera suficiente, encima de él cayó su amigo Pedro, que se encontraba junto a él ese día.

No es de extrañar que tras haber sobrevivido a semejante episodio, mereciera el apodo de “muchacho de goma”, según relata Juventud Rebelde en un reportaje.

Yendry todavía recuerda con tristeza:

"Yo era feliz, como cualquier muchacho tenía mi novia, mis amigos, incluso estaba en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva), en la especialidad de atletismo y, de repente, al abrir los ojos, no pude ni mover los dedos. Eso fue como morir en vida".

Desde ese 5 de enero de 2013 cambió su vida, pero también se inició el camino que lo ha llevado hacia un lento pero seguro camino de recuperación.

El joven Yendry junto a su madre, cuyo apoyo incondicional ha sido clave en su recuperación (foto: juventudrebelde)

Tras el suceso, el partido se detuvo, se lo llevaron corriendo al hospital y deportistas de ambos equipos, organizadores del evento rindieron respeto al dolor de ambas familias.

Su amigo Pedro tuvo múltiples fracturas, pero se recuperó y pudo caminar. En cambio Yendry no abrió los ojos hasta nueve días después del accidente y quedó parapléjico.

Lo que vino después es la crónica de la solidaridad, la perseverancia, la entrega familiar y mucho empeño de los médicos.

Por más de tres años ininterrumpidos han estado Yendry y su familia en hospitales de Camagüey. Primeramente en el Pediátrico "Eduardo Agramonte Piña", donde fue internado un año y dos meses.

Se le realizaron dos importantes operaciones: la que descomprimió su médula espinal y estabilizó su parte ósea —efectuada por neurocirujanos y ortopédicos—, y luego la que permitió drenar la sangre acumulada en sus músculos.

Tras un largo período en el hospital Hospital Clínico Quirúrgico Amalia Simoni, en el que ha tenido que asumir una lenta, pero muy efectiva rehabilitación, gracias al empeño de los médicos, al tratamiento con células madre y al empleo de la medicina física, ahora ya el joven da sus primeros pasos.

Actualmente Yendry continua infiltrándose células madre y ya empieza a caminar con unos aparatos (orteosis) colocados en ambas piernas.

El joven “sueña con ser informático, con una fiesta en su casa y con dejar atrás a su buena ‘amiga’ la silla de ruedas”.

Este artículo es de hace 3 años

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide