Reconoce Unesco trascendencia universal de la rumba cubana

Este artículo es de hace 3 años

Considerada  "una expresión de autoestima y resistencia" que contribuye a la formación de la identidad nacional, la rumba cubana acaba de ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por los representantes de 24 países firmantes de la Convención de la Unesco, según informa la agencia EFE.

El Comité intergubernamental de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) decidió incluir la rumba cubana en la lista de bienes protegidos porque es un símbolo de toda la sociedad cubana y "defiende el derecho a la diversidad cultural basada en el respeto mutuo".

Además, el Comité valoró que "la rumba cubana es una expresión del patrimonio oral e inmaterial donde coinciden con armonía la tradición y contemporaneidad", en tanto este baile y ritmo surgió en los barrios pobres y marginales de Cuba, y poco a poco consiguió vincularse a la identidad cubana en tanto se apropia de elementos de la cultura africana, antillana y el flamenco español.

"Por su naturaleza integradora y diversidad cultural, se convierte en una expresión de amplio alcance social", destacó la Unesco, organismo que también explicó la decisión alegando que “la riqueza del ritmo, la gracia y la sensualidad de los bailes y cantos y la alegría que transmiten, conecta con muchas personas, independientemente de su género, fenotipo, situación social o geográfica".

El Comité intergubernamental de la Unesco se reúne una vez al año para examinar el funcionamiento de la Convención y las candidaturas de inscripción en sus listas. Esta undécima reunión, celebrada en Etiopía, es la cuarta organizada en el continente africano, tras las de Argel (2006), Nairobi (2010) y Windhoek (2015).
Existen tres variantes reconocibles de la rumba cubana: la Columbia, de origen rural, y el guaguancó y el yambú, que son de origen urbano, sobre todo en las zonas portuarias de La Habana y Matanzas.

El impacto cultural de la rumba ha sido registrado en múltiples poemas de Nicolás Guillén o José Zacarías Tallet. Este último describió la rumba en una obra que muchas veces le escuchamos recitar a Luis Carbonell: “Ella mueve una nalga, ella mueve la otra, él se estira, se encoge, dispara la grupa, el vientre dispara, se agacha, camina, sobre el uno y el otro talón”…

Mientras que en los cuadros La comparsa o El triunfo de la rumba, de Eduardo Abela, se recrea este baile popular. La comparsa motivó las siguientes palabras de Alejo Carpentier: “Abela ha querido plasmar el alma de escenas criollas. Nunca se preocupará por traducir exactamente la camisa tornasolada del rumbero, pero cuando agrupe sus personajes en torno a la rumba, hará vibrar el alma misma de la rumba (…) lo que desea transcribir es el ritmo, la intensidad, la áspera poesía de tales fiestas”.

Este artículo es de hace 3 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.