Muerte de Fidel Foto © Rafa Pérez

Jóvenes profesionales cubanos en otros países hablan sobre la muerte de Fidel Castro

Este artículo es de hace 3 años

En un intento por tomarle el pulso a la comunidad joven de la diáspora cubana, CiberCuba ha entrevistado a varios graduados universitarios que desde hace un par de años o más se han tenido que batir en el escenario laboral de países como Estados Unidos, Ecuador, Chile, España o Alemania, en busca del crecimiento profesional que, según argumentan, no hubiesen podido alcanzar en la isla.

A continuación, les dejamos con las impresiones de algunos de estos jóvenes en relación a la muerte del expresidente cubano Fidel Castro y el impacto que tiene o tendrá dicho suceso para la mayor de las Antillas.

Jesús, 26 años, graduado de Ciencias de la Computación de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Emigró por su cuenta a Miami hace poco más de un año, comparte el apartamento con un compañero del preuniversitario:  

“La noticia de su muerte no provocó ningún sentimiento en mí, ni de alivio  ni de alegría y mucho menos  de tristeza.  Si algo provocó fue un poco de preocupación, preocupación por los que aún están allá (…) No publiqué nada en Facebook ese día ni el siguiente, pero el aluvión de cosas allí fue inmenso y hay cosas que lees y te hierve la sangre, las dos principales cartas de los que lo defienden son la salud y la educación "gratuita", pero si no naciste y viviste en Cuba no creo que entiendas la complejidad de su realidad”

De mi graduación del preuniversitario más de la mitad está fuera del país y muchos de la otra mitad aún están allá porque no han encontrado el medio de irse. Educación y salud "gratis", de gratis nada te lo cobran el resto d tu vida en un país que ha quedado atrapado en una burbuja, sin libertad de expresión, sin un sistema electoral real, donde todo pertenece al Estado, donde toda la información que recibes es controlada por ellos, donde te hablan en el noticiero de los problemas del mundo entero menos los de tu país, donde la policía es un órgano represor como en casi todos los países nada distinto a lo q tanto critican, 

Gratis dicen ¿y el servicio militar obligatorio qué es? porque yo nunca quise ser del ejército ¿y el servicio social? ¿Y las marchas? ¿Y las tribunas abiertas? ¿Y los trabajos voluntarios? ¿Y los bastiones? ¿Y el transporte? ¿Y la preocupación de qué comerás hoy? me parece que al contrario no es gratis sino que tiene un precio bastante alto esa educación y esa salud pública, pero en fin la muerte de Fidel no va a arreglar nada de eso… tristemente.

Amanda Vitier, 25 años, graduada en 2014 de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Vive con sus dos padres y su hermano menor en Santiago de Chile. Emigró hacia ese país hace poco más de un año: 

“Para mí en realidad fue bien impactante, pero mi mamá particularmente se emocionó mucho. Aunque era de esperarse, por lo viejito que se veía y su enfermedad, creo que una noticia así siempre sorprende en grado superlativo.

Quizás para nuestra generación, la de mi hermano y las que se están formando no cale tan hondo, pero, un líder de esa envergadura deja huellas y marca la historia de vida de todos los que nos sentimos cubanos, ya sea para bien, como en mi caso; o para mal, como el de otros. Casualmente ayer estuve hablando yo de mi país, no pierdo la oportunidad de reconocer siempre sus grandes aciertos, aun cuando la idea de estar acá suene contradictoria. 

Precisamente el estar lejos nos hace valorar ciertas cosas que antes parecían tan obvias: quiénes somos, los valores y la educación que recibimos, la forma de pensar y de comportarnos; eso que en definitiva nos hace tan únicos en el mundo, que nos hace cubanos, creo que es producto en gran medida de la idea de socialismo en la que nacimos y nos criamos.

Fernando, 29 años, graduado en 2013 del Instituto Superior de Diseño Industrial en La Habana, emigró por su cuenta a Ecuador hace un año:

“Me desperté a las 4 a.m. porque me estaban entrando mensajes constantemente y cuando desbloqueo el teléfono eran todas mis amistades avisándome de la noticia. En ese momento, no sentí euforia, en realidad, ni sentí tristeza en lo absoluto, solo una risa por dentro pensando en cuanto se alegrarían todos aquellos a los que les destruyó la vida con su política y su ideología, con su manipulación y con su enorme egoísmo. 

Me incorporé a las redes a leer todo lo que se opinaba, a ver los comentarios y a publicar los míos ya que creo que era un momento que lo ameritaba. Luego, concienticé mejor el momento histórico que en realidad sucedía, significaba el cierre de un ciclo nefasto para la historia de Cuba y el impulso necesario para muchos que quieren darle la vuelta a esa misma historia.

Me imagino que el grupúsculo que está en el poder ahora se sienta amenazado, por tanto me espero mayor represión y control hacia el pueblo. Las pugnas internas, una vez sin el líder, comenzarán a tejer el nuevo futuro que le espera Cuba.

Por lo pronto, no soy muy optimista de lo que pueda pasar de inmediato, pues me di cuenta q la sociedad cubana no está preparada todavía para la libertad, lo demostró durante estos días. Los comentarios y peleas en Facebook develaron la doble moral que todavía existe y el miedo, sobre todo, a dar el paso hacia el reconocimiento de la verdad.” 

Rafa, 35 años, graduado de Arquitectura del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Llegó a Ecuador hace dos años y ejerce allí como profesional junto a su esposa, que también es cubana:

“No celebro la muerte de una persona ni creo que sea algo que alguien deba hacer. Sin embargo, el "compañero Fidel" es símbolo de una ideología que me hizo necesariamente y no por opción, salir de mi país y de al lado de mi familia para intentar conquistar mis sueños o al menos luchar por ellos... sueños que increíblemente los formé justamente en mi país, si tienes en cuenta que soy una generación donde el adoctrinamiento era mucho más fuerte que el de hoy, y donde cuando decías "Seremos como el Che", te lo creías (lejos de pensar lo sumamente malicioso que eso significaba)

Ello sólo lo descubres cuando creces y piensas por ti mismo, y ves el reflejo de lo que tú querías ser en tus padres y te das cuenta que no tiene nada que ver con tus sueños. Todo eso significa entonces el "compañero Fidel" para mí: sueños perdidos.

Ese adoctrinamiento del que hablo es tan fuerte que te cuesta un trabajo del carajo librarte de él, así que la muerte de la "ideología fidelista", más allá de la persona, representa para mí un granito más de esperanza de que mi gente y mi país pueda conocer lo que verdaderamente significa luchar por tus sueños y no los que nadie te imponga, lo que significa vivir en libertad.

Que se haya muerto Fidel e incluso "la ideología fidelista" (que por supuesto no está totalmente muerta, porque nuestros abuelos y muchos de nuestros padres aun la defienden) no significa que se acabaron los problemas en Cuba ni mucho menos, que es realmente lo que me preocupa. Por eso su fallecimiento no me provocó ni tristeza ni felicidad.  Era un viejo que ya por ley de la vida le tocaba, lo que sí me despertó un poco más es la esperanza de un futuro mejor para mi gente y mi país … y para mí, porque sería casi seguro que regresaría a Cuba a largo plazo.

Aunque hace 10 años que él no gobernaba directamente, me preocupa lo que sigue ahora. La esperanza en una mano y la preocupación en la otra creo que son el resumen, porque todavía no veo a ninguno de los llamados "opositores", tener de verdad criterios propios y en pro de la nación, asumiendo la nación como todos los cubanos regados por el mundo.”

Carla, 25 años, Dr. en Estomatología y graduada de la Facultad de Estomatología Raúl González Sánchez, Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Llegó a Miami hace poco más de un año, vive con su prometido, también cubano: 

“Yo no celebré, porque no encuentro ningún motivo para celebrar la muerte de un ser humano, yo no me fui de Cuba por problemas políticos sino económicos aunque para muchos van de la mano. Honestamente, no siento nada, solo que murió una persona, que de una forma u otra formó parte de mi vida pero como no es de mi familia, ni mi amigo personal, pues no siento tristeza. 

No estoy alegre tampoco, y no es que sea su adoradora, ni me considero comunista como algunos conocidos de Facebook que han publicado ahora su idolatría hacia Castro, simplemente no entiendo la necesidad de celebrar la muerte.

Para mí es irrelevante todo este alboroto porque él llevaba años más muerto que vivo. No estoy de acuerdo con ninguno de los dos extremos y pienso que la gente debería dejar de comer tanta m*** en las redes sociales. Aún no he superado los posts sobre Trump y ahora me ha tocado Fidel, no hay descanso.”

Alejandro, 27 años, graduado del Instituto Superior de Diseño Industrial en La Habana. Vive en Berlín, Alemania, desde hace tres años:

Para mí, Fidel murió hace muchos años. Como todo el que nació en Cuba también crecí adoctrinado, y Fidel comenzó a morir para mí en la medida de que me iban defraudando sus ideales. Empezó a morir cuando con siete u ocho años estaba yo cantando en una guagua "Ya viene llegando" de Willy Chirino, y mi mamá con los ojos que se le querían salir del rostro me pedía que no cantara más, que eso "le molestaba a la gente". Se tranquilizó luego, cuando un mayor de las FAR que estaba cerca de nosotros le dijo bajito “no se preocupe señora, yo también la escucho”.

Más tarde, durante mi adolescencia, estar tres meses sin agua en el preuniversitario con condiciones de salubridad dignas de campos de concentración y teniendo, no obstante, que ir a recoger papas. No tener acceso a los hoteles ni poder pagar por ellos. Fueron cosas que me derrumbaron la imagen del Fidel socialista.

Miguel, 34 años, estudió Bibliotecología y Ciencia de la Información en una universidad municipal, en 5to año tuvo la oportunidad de salir del país y, por miedo a que se lo impidieran después de graduado, abandonó la carrera. Lleva en España siete años:  

Estaba en Cuba de visita cuando murió Fidel y la verdad es que no me dio ni frío ni calor. Hace años (desde que dejó el poder) que Fidel dejó de ser protagonista en el gobierno cubano. Algo que, a mi entender, se hizo intencionalmente, para que cuando esto pasara las reacciones fueran las que han sido, algunos muy tristes y otros simplemente callados, pero sin la sensación de que corre peligro el "gobierno revolucionario" tras la muerte de su líder histórico. 

Cuando se retiró pasó de ser de un día para otro el "Comandante en Jefe" al "Compañero Fidel" y ahora después de muerto vuelve a ser el Comandante. Todo muy bien planeado para evitar nerviosismos. Y les funcionó a la perfección.

Por otra parte me pareció exagerada la prohibición del alcohol y la música. Puedo llegar a entender que suspendan un concierto o un carnaval, pero un poco de música en un bar o una cerveza es una barbaridad. La Habana no parecía La Habana sin música en cada esquina, eso sí me afectó mucho.

Regresé de Cuba más convencido de que en 50 años, cuando pregunten quién fue Fidel Castro, la respuesta será como la del famoso cuento: un dictador cubano de la época de Los Van Van.

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