Homenajeado en La Habana el gran fundador que fue Julio García Espinosa

Este artículo es de hace 3 años

El cine de García Espinosa propone aristas bastante poco estudiadas, y reconocidas en Cuba, como la singular combinación de profundidad humanística y criollísimo espíritu, inquietud sociopolítica e irrenunciable deleite en lo popular.  

Desde El Mégano (1955) hasta Reina y Rey (1994), pasando por Cuba baila (1961), El joven rebelde (1962), Aventuras de Juan Quin Quin (1967), Tercer Mundo, tercera Guerra Mundial (1970), Son o no son (1978) y La inútil muerte de mi socio Manolo (1989), el cineasta transfiere al espectador los temas más modernos en términos sociales y políticos, innovaciones formales y estéticas que se adelantaban a sus respectivas épocas.

El homenaje que le rinde el Festival reconoce los convenios heterodoxos y conspicuos entre alta y baja cultura, neorrealismo humilde y popular junto con la nueva ola autoral y elitista, porque Julio García Espinosa siempre intentaba aproximarse, aunque fuera desde la polémica, a los consensos mayoritarios del público.

El próximo sábado un habrá, en el marco del Festival, un coloquio dedicado a su obra y a las innovaciones que antes mencionamos. Además, la Casa del Festival será el escenario para la presentación del libro Vivir bajo la lluvia, una compilación de textos inéditos de y sobre García Espinosa.

El cine 23 y 12 de la Cinemateca de Cuba incluye en su programación un ciclo dedicado a las producciones de ese realizador, mientras que el día 13 se exhibirá La batalla del Jigüe, filme dirigido por Rogelio Paris (1936-2016) con García Espinosa de coguionista, porque tampoco se ha reconocido en su justa medida el trabajo de este creador multiterreno en el área de guion y asesoría de los más grandes filmes del cine cubano, además de fundar el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y la Escuela Internacional de Cine y Tv, de San Antonio de los Baños.

La gracia cubanísima del criollo registrada a partir de dos de sus principales y más autóctonas manifestaciones, el teatro y el baile, serán motivos que reaparecen en la filmografía del autor siempre tamizados por el deslumbramiento con múltiples elementos idiosincráticos, y vinculados a la parodia burlesca de costumbres, tradiciones, creencias y arquetipos culturales.

El filme escogido para la retrospectiva, La inútil muerte de mi socio Manolo, fue clasificado por el crítico de arte Rufo Caballero como “aguda meditación sobre el envés del triunfalismo épico” y “la película donde mejor Julio concilia dos extremos inconciliables por el común de los mortales, y de los realizadores: la estética de la identificación y la política del distanciamiento”.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.