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Cuba no genera suficientes alimentos para absorber el boom turístico

Este artículo es de hace 3 años

Pese a que el turismo se posiciona como uno de los motores para impulsar la debilitada economía cubana, lo cierto es que el país debe solucionar algunos de sus problemas más graves para estar en condiciones de acoger a los turistas.

Aunque mucho se ha hablado ya sobre las deficiencias de las estructuras turísticas, todavía no se había relacionado la escasez de alimentos que sufre el país con la llegada masiva de turistas.

Sin embargo, lo cierto es que acoger a 3,5 millones de turistas supone que necesariamente aumente la demanda de alimentos.

Así, según declaró al New York Times Richard Feinbeg, profesor de la Universidad de California en San Diego, y especialista en economía cubana: "La industria del turismo privado está en competencia directa por el suministro de alimentos con la población general".

No obstante, está competencia no afecta por el momento a los turistas, sino a los cubanos, quienes han visto cómo en los mercados se agudizaba la escasez de productos al tiempo que subía el precio de los mismos, al punto de convertir en prohibitivos algunos productos, pues los mejores alimentos van a parar a los turistas o a los propietarios de las paladares.

De esta manera, algunas frutas, los pimientos, las cebollas, los refrescos o las cervezas, que en principio deberían ser habituales en las despensas de los cubanos, se han convertido en productos exclusivos para turistas.

En este sentido, Lisset Felipe, una habanera de 42 años que se dedica a vender equipos de aire acondicionado al gobierno cubano declaró a New York Times: "El ajo es escaso pero el aguacate, un lujo que disfrutaba de vez en cuando, está prácticamente ausente de su mesa".

Además Lisset explicó: "Jamás vivimos con lujos, pero la comodidad que alguna vez tuvimos ya no existen".

La distinción entre los productos destinados a los turistas y los destinados a los cubanos es palpable también en los mercados. Mientras que en los estatales la escasez es la tónica general, en los de las cooperativas, donde los vendedores fijan sus precios con mayor libertad, pueden encontrarse todo tipo de exquisiteces.

Explicando esta situación, Ruben Martínez, quien trabaja de vendedor en un mercado de una cooperativa declaró al citado medio “Casi todos nuestros compradores son paladares", "Son los que pueden pagar más para obtener calidad".

En el otro extremó Yainelys Rodríguez apuntó: “Ni siquiera me molesto en ir a esos lugares", "comemos arroz y frijoles y un huevo cocido la mayoría de los días, quizá un poco de puerco".

La situación lleva a hacer el análisis de la escasez de alimentos reparando en dos problemas diferentes que afectan a la economía cubana.

Por un lado, la no correspondencia entre los salarios y los precios, un problema que afecta fundamentalmente a los empleados estatales, mayoritarios en el país.

Por otro lado, en el país la industria agrícola se encuentra en una situación lamentable lo que provoca la escasez de productos. "El Gobierno ha fracasado constantemente a la hora de invertir en el sector agrícola", señaló al medio estadounidense Juan Alejandro Triana, un economista de la Universidad de La Habana.

El desfase tecnológico del sector, la escasez de fertilizantes, la burocracia y la corrupción son algunos de los rastres para el sector agrícola.

Además, los campesinos están obligados a vender sus productos al precio estipulado por el gobierno, insuficiente para cubrir sus necesidades.

Por este motivo, dedican parte de su producción al mercado negro y por este motivo, los alimentos no llegan a los mercados habituales para los cubanos sino a mercados destinados a las elites y al turismo.

Este artículo es de hace 3 años

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