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Quienes han visto la película The Big Short, disponible en la plataforma Netflix han podido "enterarse" sobre todos los pormenores referentes al último desplome financiero que vivió los Estados Unidos: el ocurrido en el año 2008. Y todo, oíganlo bien, comenzó con "una burbuja".

Una burbuja "informativa", basada en una serie de datos que, analizados por un especialista condujeron mucho tiempo después a un desastre financiero del cual aún, los Estados Unidos no ha logrado recuperarse del todo. 

La realidad, es que el comportamiento de los mercados bursátiles y de bonos en Estados Unidos, es un tema complejo de analizar, donde muchas variables entran en juego, y lo peor de todo: a veces los implicados en este enorme juego, suelen cubrirse las espaldas.

Hace unas horas, la Oficina de Investigación Financiera (OIF) señaló que "el mercado estadounidense (y los bonos) ofrece señales similares a las ocurridas en el año 2008.

En realidad, la alerta, no quiere decir que "ocurra" pero sí que podriamos volver a vivir una época de compra de chatarras financieras disfrazadas de "buenas acciones" con tasas de interés baja. Toda una bomba de tiempo, que cuando explote, " provocaría graves daños a bancos, aseguradoras y otras partes importantes de la economía." Así lo indicó la OIF.

Esta Oficina fue creada en el año 2010 con el objetivo de "controlar y alertar" al país sobre hechos que pudieran conducir a un desastre económico similar al vivido entre los períodos 2007 al 2009, un hecho que se generó desde mucho tiempo antes, y que nadie pudo frenar a tiempo. 

El anuncio hecho hoy por la OIF precisa que los precios de las acciones medidas contra su verdadera utilidad, "llegaron al mismo nivel que antes de 'las tres caídas bursátiles más grandes en el último siglo'.

Traducido de otra manera: Si usted tiene una casa que vale 250 mil dólares, (precio) el valor útil de la misma que debería estar en correspondencia con esos 250 mil, no solo es falso, sino que es inferior. O sea, su casa de un cuarto de millón de dólares "pudiera ser un globo" que alguien le vendió, o que sencillamente "muchos" (bancos y realtors incluídos) quieren hacerle ver que vale esa cifra.

La OIF alertó además que "los precios de bienes raíces comerciales aumentaron y las tasas de capitalización, que miden los retornos de las propiedades, están cerca de mínimos récord."

Lo triste y preocupante de este asunto es que no se trata de "un globo" (su casa) sino de muchos globos (no solamente casas), unidos bajo un mismo paquete.

Que un globo explote no preocupa, pero si se incendia, entonces los demás corren riesgo también.

Un efecto "en cadena" donde bancos, fondos de inversión, aseguradoas y pensiones irán todos, uno tras otro hacia lo mismo que los Estados Unidos ha vivido otros años, y de lo cual, afortunadamente, siempre se ha recuperado.

con información de Prensa Latina

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.


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