Ramón Suárez, cinematógrafo de “Memorias del subdesarrollo”, falleció en París

Este artículo es de hace 3 años

El cine cubano perdió uno de sus grandes creadores con el deceso en París, hace unos días, del director de fotografía Ramón Suárez, uno de los hombres que hizo más por diseñar la visualidad del cine cubano en su etapa clásica, es decir, en los años sesenta.

Hombre afable y talentoso, exiliado en París desde hacía varias décadas, logró una espléndida carrera tanto en Cuba como en Europa. Al cine de la Isla le aportó algunas de sus imágenes definitivas mediante las primeras y más significativas obras de Tomás Gutiérrez Alea, es decir, sobre todo, La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968).

En Memorias del subdesarrollo, catalogada como una de las mejores películas latinoamericanas de todos los tiempos, Suárez ofrece texturas visuales que entremezclan estéticas documentales, archivos, y ficción pura, además de ofrecer magistrales momentos de visión subjetiva, como el momento inicial en que el protagonista lo observa todo a través de su periscopio.

En otros momentos del célebre filme cubano, Ramón Suárez, de acuerdo con el director Tomás Gutiérrez Alea, mueve su cámara con extraordinaria agilidad entre el gentío y las calles, por los pasillos del ICAIC, la Rampa o la casa museo de Hemingway. Y todo ello ocurre mientras el encuadre selecciona al protagonista en composiciones capaces de sugerir poderosas metáforas visuales sobre las relaciones del protagonista con su contexto.

A Ramón Suárez le fue relativamente fácil trabajar con grandes cineastas europeos, porque su obra en Cuba, particularmente las dos películas mencionadas, se inspiraban tempranamente en la visualidad del free cinema británico, del neorrealismo subjetivo de Antonioni y, sobre todo, en la expresividad de la cámara aprendida de la nueva ola francesa a lo Godard y Resnais.

El notable director de fotografía cubano supo encontrar las imágenes adecuadas para que Sergio, el protagonista de Memorias del subdesarrollo, emprendiera la búsqueda en su memoria del tiempo «perdido», pasado, irrecuperable, y se quedara varado entre un pretérito al cual podía mirar solo con ira, y un presente que no le proponía los valores ni la seguridad que necesitaba.

Este artículo es de hace 3 años

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

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