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El Napoli dio la cara, pero el Madrid le supera en fútbol por dos o tres escalones.

Con una notable exhibición de fútbol el Real Madrid superó 3-1 al Napoli en el Santiago Bernabéu por la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League e inició con pie derecho la defensa del título del máximo certamen de clubes del viejo continente.

Pasaron treinta años para que el Napoli regresara a Madrid a pulsearle una eliminatoria a los blancos, pero la resistencia italiana en Chamartín no paso del cuarto de hora.

El guion de arranque de partido fue el habitual de una noche europea cualquiera en el Bernabéu, con un Madrid impetuoso que, en cinco minutos, ya había generado un par de ocasiones claras ante la meta de Pepe Reyna. La primera, de Karin Benzema, que falló ante el portero español un pase de Cristiano Ronaldo cuando el Napoli aún no había tocado el balón, y luego una de Marcelo rematando fuera otro servicio del portugués.

Sin embargo, en medio del bombardeo merengue fue el Napoli quien abrió la lata. Apenas generaban peligro los de Sarri cuando a los ocho minutos Lorenzo Insigne recibió solo a espaldas de la defensa adelantada del Madrid y definió al segundo palo de un descolocado Keylor Navas.

La ventaja italiana no cambió el trámite del choque. El Madrid seguía en lo suyo: asfixiando al rival, con los laterales volcados al ataque y con un Cristiano, incisivo, en plan de estrella.

El empate era cuestión de tiempo y terminó llegando tras un centro medido por derecha de Dani Carvajal, que no encontró la cabeza de Ronaldo pero sí la de Benzema, que en La Liga no ve mucha puerta pero que en Europa es Mr. Champions. Era el quinto gol de francés en la competencia en lo que va de temporada.

La igualdad empujó a los blancos a buscar un segundo tanto. Lo tuvo Cristiano, en un mano a mano ante Reyna, y luego Benzema tras un centro de Marcelo desde la banda izquierda. El Madrid perdonaba, pero la valla napolitana era un tiro al blanco. Así llegó el descanso.

El inicio del segundo tiempo fue más de lo mismo. El Madrid empujaba y el Napoli las veía venir desde todos los frentes. Todo eso hasta que volvió a aparecer Cristiano en una de sus mejores versiones. El luso arrancó por banda derecha, dejó en el camino a media defensa italiana y terminó ganando la línea final para asistir a Toni Kroos, que batió a Pepe Reyna al 48´ con un remate marca registrada.

Si ya el segundo tanto le hacía justicia al marcador, seis minutos después llegó el tercero: un misil tierra aire de Casemiro desde la frontal del área luego de un rebote de la defensa rival. El Madrid ponía el fútbol y los goles, Napoli agonizaba.

Con la eliminatoria cuesta arriba, los de Sarri intentaron remontar con más orgullo que otra cosa. Incluso, el ex madridista José Callejón llegó a anotar en fuera de juego tras una buena maniobra colectiva de los italianos, pero los de Zidane nunca perdieron el control del partido.

Para mal de los napolitanos, Cristiano anduvo sobrado y en la media cancha Modric, Kross y James, estaban dando un recital.

El tramo final del choque fue puro protocolo. Pudieron caer otras tres o cuatro dianas, pero ya el daño estaba hecho. El Madrid temporizaba el juego para conservar los dos goles de ventaja y Zidane movió fichas para refrescar el ataque y para evitarle una hipotética suspensión al amonestado Sergio Ramos.

Fue otra noche mágica del vigente campeón de Europa en sus dominios del Bernabéu. El Napoli dio la cara, pero el Madrid le supera en fútbol por dos o tres escalones. Los merengues estaban sobre aviso luego del desastre del Barcelona ante el PSG, pero cumplieron y el 1-3 del marcador final les pone en situación ventajosa para resolver la eliminatoria en San Paolo dentro de tres semanas.

 



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