Foto © Jit / Roberto Morejón

Domadores de Cuba barren a Cóndores de Argentina en VII Serie Mundial de Boxeo

Este artículo es de hace 3 años

Los Domadores de Cuba propinaron su segunda barrida de 5-0 en dos salidas en la VII Serie Mundial de Boxeo, ahora ante unos muy inferiores Cóndores de Argentina.

De las 5 victorias, 4 fueron por decisión unánime y una por KO, todas en el enfrentamiento del C-2.

Yosbany Veitía fue muy superior en 52 kg ante Ramón Quiroga, con resultado de 50-41, 50-42 y 50-45, aunque el cubano golpeó lo justo para ganar y fue una pelea de poco intercambio.

Más activo fue Armando Martínez en 60 kg, aunque también menos técnico, si bien tuvo que perseguir durante toda la pelea a Joel Mafauad, quien se mantuvo en la larga distancia en choque finalizado por 50-42, 50-41 y 50-42. Todavía en pleno desarrollo, Armando Martínez dio tanto golpe como pudo, aunque con el desorden de sus ataques recibió también lo suyo.

La mejor pelea de la noche fue la del campeón olímpico Roniel Iglesias en 69 kg, quien fue escogido para este cartel a pesar de la diferencia de calidad con su oponente. Roniel machacó con elegancia a Federico Schinina, quien aguantó en pie de milagro y soportó su paliza estoicamente, para caer por 50-39, 50-40 y 50-43.

El también campeón olímpico Julio César La Cruz no tuvo tanta suerte, y le tocó de contrario en los en 81 kg un boxeador malo, nada técnico y sin ética deportiva, que aprovechó los puntos ciegos de un árbitro más malo todavía para pegarle con saña al cubano mientras lo tenía agarrado, e incluso llegó a golpear a Julio César mientras este se encontraba en el suelo tras haber resbalado.

El triunfalismo que se esconde detrás de la decisión de poner a pelear a nuestras estrellas contra boxeadores improvisados, con tal de asegurar un punto pírrico, tuvo su tinte más trágico esta noche.

Julio César se molestó con el argentino, perdió la concentración y abandonó su habitual sistema de combate limpio, veloz, sereno y esquivo. Lo único que quedó del incomparable boxeo total de uno de nuestros más grandes boxeadores fue la idea fija y nada deportiva de hacerle daño al otro y machacarlo con tal de desquitarse.

Pero la culpa de que La Sombra perdiera la compostura no es suya, sino de sus entrenadores. Finalmente ganó por 48-41, 48-42 y 48-40, con par de puntos que le restaron de penalización en una pelea que terminó siendo sucia, deslucida y desagradable.

El último combate de la noche, en más de 91 kg, duró los segundos que se demoró José Larduet en demoler a Kevin Espíndola, quien recibió tres conteos de protección que decretaron el nocaut.

Los Domadores volverán a enfrentarse en el C-1 el 3 de marzo a los Heroicos de Colombia, quienes vencieron a los Caciques de Venezuela por 4-1.

Este artículo es de hace 3 años

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