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Uno de los mayores prospectos del pitcheo cubano en los últimos años, factor clave en el triunfo del equipo Pinar del Río en la Serie del Caribe 2015, es un espigado joven, nacido el 5 de marzo de 1994 en la Isla de la Juventud. ¿Su nombre? Héctor Mendoza quien, ya como agente libre, está a la espera de ser contratado para poder materializar un gran sueño: jugar en las Grandes Ligas del béisbol estadounidense.

Su vida deportiva en Cuba transcurrió por la muy fructífera pirámide del alto rendimiento. Primero fue estudiante de la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) “Flavio Álvarez Galán” y después la ESPA (Escuela de Perfeccionamiento Atlético) “Clara Zetkin”, en su natal territorio.

Fui pelotero desde que nací. Mi padre me sentaba a su lado a ver los juegos, me inculcó de pequeño los deseos de jugar pelota. Fue así que empezó todo. A los ocho años me captó quien fuera mi primer entrenador, Rafael Silva. Yo estudiaba en la Escuela Primaria “Antonio Sánchez Díaz”. Lo primero que hice fue jugar tercera base. No me gustaba lanzar, pero como tenía buen brazo enseguida me movieron para el montículo.”

De carácter afable, muchacho humilde, modesto, era querido y respetado por todos sus compañeros y profesores. Siempre puesto para su entrenamiento, el adolescente de quince años hace su primer team CUBA para asistir al Campeonato Mundial de Cadetes en Taipei de China en el año 2009.

“Allí integré el all stars como mejor lanzador derecho del certamen a pesar de no ganar el cetro pues quedamos segundos. Al año siguiente, también hice equipo para el Panamericano Cadetes que tuvo por sede a México y donde quedamos terceros. Con 17 años debuté en el conjunto de la Isla de la Juventud y muy pronto, en noviembre del 2014, y con esa edad, integré la selección nacional de mayores a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en tierras aztecas. Allí quedamos campeones.”

Sin lugar a dudas, el joven Mendoza aparecía en cualquier relación cuando se hablaba de equipos Cuba. Su repertorio, su velocidad, la ecuanimidad en el box que lo hacía parecer todo un veterano, lo convertían en favorito de todos los técnicos para integrar un staff de serpentineros.

Imagen Cortesía Mendoza

“Puede decirse que fue efímero mi paso por los equipos CUBA, aunque representar mi bandera fue mi primer gran sueño, cumplido como te dije desde la categoría cadetes. De este lapsus, vistiendo la franela nacional, guardo dos grandes momentos: ser campeón de la Serie del Caribe en Puerto Rico y haber sido seleccionado mejor relevista derecho del certamen. El otro, el subcampeonato obtenido por mi Isla en la Serie Nacional, algo que muchos nunca pensaron. Que un territorio tan pequeño pudiera reunir una escuadra brava, combativa, con calidad y tenacidad para llegar a la discusión del título nacional, que perdimos ante un como Ciego de Ávila.

El equipo de la Isla es muy grande, sumamente unido; somos una familia, los que están, los que no estamos, todos nos apreciamos muchísimo. Es la principal clave para poder haber obtenido los resultados de los últimos años, todos guiados principalmente por un director espectacular como Armando Johnson y un capitán como Michel Enríquez, ejemplo para todos los pineros y para todos los cubanos.

"Me encantaría volver a jugar con el Cuba, que el pueblo se identifique con aquellos que estamos afuera, porque lo importante es que todos somos cubanos.”

Me encantaría volver a jugar con el Cuba, que el pueblo se identifique con aquellos que estamos afuera

Aunque en la época en la que Mendoza lanzó, por una causa u otra ya brillaban por su ausencia grandes bateadores, había toleteros dispuestos a darle más de un batazo al espigado y corajudo muchacho de la Isla.

“En efecto, tenemos aún muy buenos bateadores pero hay uno que nunca pude dominar, al gran Frederich Cepeda, para mí una verdadera pesadilla verlo parado en home.”

Siempre Héctor Mendoza causaba admiración por la variedad de su pitcheo. Además de lo aprendido con los entrenadores cubanos, que al decir de él son muy profesionales, con su actual preparación para entrar en la Gran Carpa, su repertorio se ha ampliado.

“En estos momentos tiro rectas de dos y cuatro costuras, con mi curva y un cambio de velocidad que he aprendido a utilizar, pues como sabes es un lanzamiento que se utiliza para sorprender, o sea, no se puede abusar de él. En Japón estuve trabajando el split finger, y espero llegar a dominarlo.”

A pesar de su juventud, el pinero estuvo en la mira de los directivos japoneses y fue uno de los llamados a jugar en el béisbol profesional de la Tierra del Sol Naciente. Sin embargo, ya estando allí, quizás porque su desenvolvimiento no fue lo que ellos esperaban, supo que los Giants no volverían a contratarlo.

“Así, viendo los logros de algunos de mis compañeros, me surgió la idea de ¿por qué yo no? Podía intentarlo, podía llegar. Tengo muchos sueños y metas; soy ambicioso en cuanto al deporte se refiere. Ahora mismo lo primordial es llegar a las Mayores y ya una vez estando allí, me tengo propuesto pitchear en un Juego de Estrellas y ganar una Serie Mundial”.

Menudo sueño el de Mendoza, pero créanme si les digo que cuenta con todo para materializar esa quimera. Con 205 libras de peso, seis pies cuatro pulgadas de estatura, lanzando sobre las 94 millas, el pinero puede labrarse un futuro, sobre todo teniendo en cuenta que ya a ese nivel de béisbol, la preparación física y técnica se combinan a la perfección. El peso corporal aumenta según su altura y la velocidad y ampliación del repertorio se incrementan.

“Me gusta abrir, siempre fui abridor. Comencé a relevar cuando nuestro cerrador en el Cuba, Raisel Iglesias, partió, y fue que me dieron esa misión a mí, la de cerrar.”

Actualmente Héctor Mendoza se encuentra en República Dominicana. Su “show case” fue el diez de febrero ante los scouts de los 30 equipos que buscan talentos. En estos momentos realiza sus exhibiciones para determinados equipos en privado.

“Estoy ahora en el proceso final, es un momento incómodo porque estás a la espera de la opinión de los equipos, del trabajo que has hecho y es algo estresante, pero es así, no hay de otra.

“Mi equipo de preferencia sería aquel que me diera la oportunidad de cumplir mi sueño. Y ojalá fuera como abridor. En Quisqueya sólo me he centrado en mantener mi forma física, para lograr firmar con un equipo de las Grandes”.

Envueltos él y yo en este coloquio, introduce a su joven y hermosa esposa, Massiel, una muchacha muy enamorada de su marido y del béisbol.  “La boda fue el pasado 14 de diciembre. Massiel es la persona más maravillosa del mundo, es la que vive y lucha a mi lado cada día. Quisiera ser padre muy pronto".

Imagen Cortesía Mendoza

Quisiera ser padre muy pronto

Ante la pregunta de cuál sería su equipo Cuba TODOS ESTRELLAS de todos los tiempos, responde "Difícil, muy difícil, pero ahí lo tienes: Ariel Pestano, catcher; Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Yulieski Gurriel y Eduardo Paret, en el infield; Frederich Cepeda, Yoenis Céspedes y Yasiel Puig , en los jardines; y Pedro Luis Lazo, Jorge Luis Valdés y Aroldis Chapman, como pitchers.Designado, Alfredo Despaigne y manager, Alfonso Urquiola .

“Me gusta vestir bien, llevar una buena fragancia; me fascinan los carros, manejar es algo super divertido y entretenido para mí, aunque lo hago precavidamente como me enseñó mi padre. Me gustaría una casa donde haya tranquilidad, paz, por ejemplo, en el campo. Tener hijos, compartirlo todo con Massiel, hacer que mis padres, mis hermanas, los cubanos todos se enorgullezcan de mí. ¡Triunfar en la mejor pelota del mundo! Poder representar mi bandera en un Clásico Mundial o unos Juegos Olímpicos ¿Qué más, qué más pedirle a la vida?”



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