Casimiro Suárez: uno de los mejores gimnastas cubanos de todos los tiempos (ENTREVISTA)

“Soy el gimnasta del mundo que tiene más elementos en el código de puntuación de la Federación Internacional de Gimnasia. O sea, que tienen mi nombre, Suárez: cuatro en barra fija y dos en las barras paralelas"

Foto © Casimiro Suarez/Facebook

Este artículo es de hace 4 años

Corrían aquellos años mozos de mi añorada juventud, por los inicios de la década de los 80. El Noticiero Nacional Deportivo, del cual me enorgullezco en pertenecer aún antes de que saliera al aire (aunque digan que no soy fundadora), también daba sus primeros pasos, y entre los deportes que me tocaron atender periodísticamente se hallaba una de las vedettes en Juegos Olímpicos, la entonces conocida por gimnástica, hoy gimnasia artística.

Hasta el centro de entrenamiento de los seleccionados nacionales (m y f) en aquellos tiempos, ubicado en la céntrica calle Belascoaín, en el mismo centro de nuestra capital, llego con mi equipo. Recuerdo a Carlos Valdés, mi técnico, quien me aconsejaba cómo maquillarme, peinarme, pararme frente a la cámara de televisión, algo que hacía por primera vez.

Iba a realizar mi primer reportaje, ¡mi primer reportaje para la Televisión Cubana! al equipo masculino que partía hacia Europa, donde competiría en los principales certámenes que en aquellos tiempos se realizaban en países del bloque socialista.

Hablé con el ya fallecido Ángel Franco, jefe de entrenadores, quien amablemente me introdujo con sus muchachos, el primero de ellos, un corpulento y guapísimo mulato, que nada más y nada menos, era el mejor gimnasta cubano de aquella preciosa era dorada de ese deporte en Cuba.

Y para mí, junto a Erick López y Manrique Larduet, lo mejor de todos los tiempos de la gimnástica masculina cubana: ¡Casimiro Suárez!, quien ha pasado a ser en la historia de mi vida profesional alguien muy importante, pues fue mi primer entrevistado en la tele, fue mi amigo. Y, ¿quién les dice que al cabo de 23 años, nos hemos reencontrado por la magia de las redes sociales?

Casimiro hoy felizmente casado con una ex gimnasta de la rítmica, Larisa, y con dos bellos hijos, aceptó como siempre, gustosamente, a contestar mis preguntas para CiberCuba.

“Nací en Cárdenas, en la occidental provincia de Matanzas, el 4 de marzo de 1962. Entré directamente a la escuela de gimnasia, luego de que un grupo de buscadores de talentos me descubriera e hiciera las pruebas en el patio de mi casa. Después de ese paso inicial de la escuela de gimnasia pasé a la ESPA (Perfeccionamiento Atlético) y de ahí al Cerro Pelado (Centro de Alto Rendimiento). En total estuve 14 años en la selección nacional entre los años 1977 y 1991.”

Hablarles de la trayectoria del yumurino sería, puedo asegurarles, demasiado extenso. Fueron años signados por tan excelentes demostraciones que hoy día bien pudieran ubicarlo como el más grande de nuestros gimnastas, pero la “apreciación” de los señores jueces, su color de piel, el ser cubano y su tremendísima espectacularidad al realizar y completar sus ejecuciones, algo no permitido en aquella época, lo privaron de muy bien ganadas medallas olímpicas y mundiales.

“Fui nueve años campeón nacional [aclara esta periodista que era cuando esos campeonatos tenían el máximo de nivel y rigor] entre 1979 y 1987. Competí en cuatro Juegos Panamericanos, San Juan 79, Caracas 83, Indianápolis 87 y La Habana 91.

“En la cita boricua me impuse en el all around y por equipos así como en manos libres y caballo de salto; en la morocha arrasé: seis títulos, incluyendo también equipo y máximo acumulador, y un bronce en las paralelas.

“En Indianápolis los jueces favorecieron en todo momento a la escuadra local, por lo que perdimos el oro en el conjunto y en el máximo acumulador, quedando en ambos casos, segundos. Quedé primero en piso y salto, y plata en paralelas y barra.”

Esto de “recordar es volver a vivir” lo experimento al escribir estas líneas. Yo estaba ahí. Esos Panamericanos fueron mi primer evento en el exterior y, junto a un equipo estadounidense de televisión, Steven y David, cubrí totalmente la competencia de gimnasia, tanto artística como rítmica, y puedo asegurar el despojo del que fueron víctimas los nuestros en varias de las ejecuciones, y no sólo Casimiro.

“Los Panamericanos del 91, organizados en Cuba, tuvieron los concursos de gimnasia en Santiago de Cuba. Fue mi despedida. Ya no era la primera figura. Estaba Erick López entre una pléyade joven, pero di lo mejor que me quedaba. Coadyuvé al triunfo por equipos y fui segundo en salto. El Máximo Acumulador quedó en casa pues Erick se encargó de ganarlo.”

Casimiro Suárez también transitó por tres Juegos Centroamericanos y del Caribe, comenzando casualmente por los organizados por Cuba en 1982 y terminando por México 90, con saldo de once metales dorados y seis plateados.

“Mi paso por los Juegos Olímpicos se resume a la cita moscovita en 1980. Allí quedé sexto en la barra fija. Yo no soy de quejarme, pero tú recuerdas perfectamente aquel evento y sabes que yo hubiese quedado mejor ubicado, incluso en el podio, y no sólo en la barra, pero nuestro deporte es de apreciación ¡Es así! Y cuando quizás pudiera haber hecho cosas mejores, pues estaba maduro como gimnasta sufrí la inasistencia del deporte cubano a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 y Seúl 88 ¿Qué más decir?”.

En el mismo 84, se realizaron los Juegos de la Amistad para que los atletas del campo socialista “no perdieran” su ciclo olímpico. A la gimnástica le tocó en la entonces Checoeslovaquia y Casimiro concluyó tercero en caballo de salto.

“Participé en siete Campeonatos Mundiales: en Ostrasburg, Francia 78; en el 79, Fort Worth, Texas; 81, Moscú, Unión Soviética; en el 1983, Budapest, la capital magyar; Montreal, Canadá, en el 85; dos años más tarde, en Rotterdam, Holanda; y concluyo en el 89, en Stuttgart, Alemania ¿Lo mejor? Cuarto en salto en Moscú, quinto en piso en Budapest y cuarto en la cita holandesa en la barra fija.”

Los que lean estos resultados podrán pensar que a nivel mundial, el cubano era uno más. Pero les aseguro que no era así. Cuando Casimiro Suárez solicitaba a la mesa el permiso para comenzar levantando su poderoso brazo, toda la atención recaía en el mulato de oro. Lamentablemente, no corrió con suerte con los árbitros ¡Esa es la verdad!

“También tomé parte en tres Juegos Mundiales Universitarios (competencias que eran consideradas pequeños mundiales): Rumanía 81, sexto en barra; Edmonton, Canadá, lesionado; y Kobe, Japón 85, donde quedé primero en salto y sexto en manos libres.”

Así, no es de extrañar que Casimiro fuera seleccionado en varias ocasiones dentro de la exclusiva relación de los mejores atletas del año en Cuba y en Latinoamérica.

“Soy el gimnasta del mundo que tiene más elementos en el código de puntuación de la Federación Internacional de Gimnasia. O sea, que tienen mi nombre, Suárez: cuatro en barra fija y dos en las barras paralelas.

“Los aparatos que más me gustaban eran la barra fija, porque me divertía creando nuevos elementos; manos libres, paralelas y salto.

“¿El más difícil?: el caballo con arzones, me era incómodo por mi constitución física y también porque mis básicos en la edad temprana no fueron los correctos.”

Quiero retrotraerme al inicio de esta entrevista cuando les comentaba mis inicios como periodista deportiva y mi estrecha relación con este deporte. Hablé de que no era solo Casimiro Suárez. Amén de ser una familia, ¿qué recuerdas de tu vida junto a ese grandísimo equipo, el mejor que hemos tenido históricamente?

“Aquel equipo era increíble. La pasión, el amor, la energía que mostrábamos en cada competencia; ése era el equipo cubano que hizo historia. Le mostramos al mundo que éramos un equipo creador, original, tanto en los nuevos elementos como en los ya existentes.

“Éramos unidos, nos llevábamos muy bien. Cuando llegaban los cubanos hasta los soviéticos (superpotencia en esos tiempos), se sentaban a ver lo que nosotros traíamos; era bien divertido, lo disfrutábamos mucho.

“Jorge Félix Roche, Emilio Sagré, que después fue entrenador del equipo Cuba; Mario Castro, Enrique Bravo, Roberto León Richard, Miguelito Arroyo, Israel Sánchez, Jorge Cuervo, Jesús Rivera, Raúl Menéndez, Felix Aguilera, José Carlos Fraga, entre otros y ahí, por supuesto, te nombro varias generaciones. Después de nosotros, vino otro grupo encabezado por Eric López, Damián Meriño, Abel Drigs, y ahora, la actual, que comanda ese excepcional gimnasta que es Manrique Larduet.”

Toda esa cantidad de atletas no hubiera triunfado sin entrenadores de la talla de Ángel Franco, Ernesto Izaguirre, Héctor Ramírez, Antonio Juan y el soviético Eugenio Belov.

“Para mí, Héctor Ramírez, fue mi padre más que entrenador. Manteníamos una química extraordinaria, caracterizada por la confianza, el respeto, la disciplina, perseverancia, dedicación y amor a lo que se hacía. Estas cosas fueron la clave del éxito, y por supuesto, el arduo y constante trabajo de todos los días.

“No puedo dejar de mencionar a Belov, quien era exponente de la escuela soviética y mucho aportó en nuestro comienzo en deporte tan difícil y creativo. Y a Ángel Franco que era el jefe de entrenadores y nunca hubo discrepancias entre nosotros y él.”

Ha pasado el tiempo. Casimiro vive en Estados Unidos, entrena allí a muchachos que miran con esperanzas el futuro, pero no ha podido olvidar sus raíces, y se enorgullece de haber conocido personalmente a Manrique Larduet.

“¿Que si conozco a Manrique Larduet? Sí, claro que sí. Lo conocí personalmente en Guadalajara, México en julio del 2014 y luego lo volví a ver en los Panamericanos de Toronto, Canadá.

“Es una gran alegría que después de tanto tiempo de estar nuestra gimnástica casi desaparecida de todos los ámbitos competitivos, ver a un Larduet en toda su magnificencia. Es un renacer, una esperanza. Su elegancia, virtuosismo ¡Dios mío! desde que lo vi supe que iba a ser un verdadero dolor de cabeza para todos los gimnastas del planeta!

“Creo que tiene todo para ser el mejor del mundo, fuerte, joven y con muy buen temperamento para competir, mucha frialdad, no existe el miedo en él. Es increíble, estoy muy orgulloso de que haya un cubano en ese nivel de gimnasia. Lástima su lesión en los Juegos de Río, pero su juventud le permite soñar, ir mucho más allá.”

No están ajenos de esta larga conversación los temas escabrosos, pues tras su despedida en el 91, Casimiro Suárez desapareció en poco tiempo.

“Cuando me retiré, me dijeron que la Federación me necesitaba con el equipo femenino, algo que me sorprendió, no era lo que me habían dicho. Pero comencé con la escuadra juvenil, niñas entre doce y quince años. Pronto vi mis frutos: en el Nacional juvenil alcancé con mis atletas el primer lugar como equipo y all around, y en el 93, segundo puesto en el Torneo Internacional Moncada , en la viga de equilibrio.

“Ese año coloqué dos atletas en el Equipo para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Juan, Puerto Rico donde quedamos Campeones y una de mis niñas ganó bronce en salto.

“En 1994, seguí cosechando éxitos, con medallas en Nacionales, y con atletas en el seleccionado nacional de mayores, como por ejemplo para los Panamericanos de Mar del Plata en el 95, cuando fueron subcampeonas.”

“Un buen día decidí salir de Cuba. Aproveché la oportunidad de poder trabajar en el Club Regatas de Flamengo, uno de los clubes más famosos y prestigiosos de Brasil, sobre todo por el fútbol, pero también abarca otros deportes y allí estuve por cuatro años como entrenador de gimnástica.

“Fueron tan buenos mis resultados que ese período me sirvió de trampolín en mi carrera. Cuatro años consecutivos gané el Campeonato Nacional por equipos de adultos y juvenil, así como en los cuatro aseguré que mis alumnas, Soraya Carvalho y Daniela Hipolitos se impusieran en el all around de mayores y juniors.

“En 1995, en el Mundial de Sabae, Japón, Soraya Carvalho clasificó para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Además, como entrenador de la Selección Nacional de Brasil participé con mis atletas en múltiples Campeonatos Internacionales, siempre con excelentes resultados.

“En el propio 1996 coloqué cuatro gimnastas juveniles en el Campeonato Panamericano de Guatemala y por primera y única vez, hasta entonces, Brasil se impone por equipos. Daniela Hipólito queda tercera como máxima acumuladora y gana plata en viga y piso.

“Pero ahí no quedó todo. En el 97, también con tres atletas de mi club, el Gigante sudamericano gana la justa por equipos en el Panamericano del deporte de Colombia, contando también destaques individuales. También en los Sudamericanos salimos airosos en las tres categorías: infantil, juvenil y adultos, convirtiendo a Daniela Hipólitos en la mejor gimnasta del país en 1997.”

Tras esta fructífera trayectoria, el cubano decide partir un año después hacia los Estados Unidos, respondiendo a una ventajosa proposición de trabajo.

Imagen Cortesía Casimiro Suárez

“Acepté el nuevo reto a pesar de que mis atletas, las que yo había hecho, comenzaban a despuntar y obtener éxitos a nivel mundial. En USA comencé a trabajar en la Universidad de Oklahoma, también con el elenco femenino, pero la idea no resultó. No podía desarrollar mi propio gimnasio de alto rendimiento dentro de la Universidad, y sencillamente, me fui de allí para Orlando, Florida.

“Si digo que conseguí contratarme para hacer shows de circo en Walt Disney World y, a la vez, ser entrenador de gimnástica varonil, ¿lo crees? ¡Pues así fue! En el 2003, coloqué mi primer atleta en el Equipo Nacional Juvenil de los Estados Unidos.

“En total he tenido cinco en la Selección Nacional Norteamericana, entre el 2003 y el 2011. Con Brandom Wynn gané un bronce en anillas en el Mundial de Bélgica 2013, además de otros importantes logros en certámenes de gran nivel como Panamericanos Juveniles, Campeonatos Nacionales y otros eventos internacionales. Tai Lee es otro de sus gimnastas que va cosechando medallas por doquier en las anillas fundamentalmente y como máximo acumulador.

Imagen Cortesía Casimiro Suárez

“Con Sean Melton tengo el récord de ganar todas las categorías desde infantiles hasta juveniles, comenzando a los nueve años.”

En el 2010, nuestro Casimiro fue seleccionado el Mejor Entrenador Juvenil de los Estados Unidos; un año después comenzó a trabajar en la Universidad de Ohio, y entre los títulos conseguidos sobresalen en el 2016, Campeón de la Conferencia Nacional; tercero en el Nacional Interuniversitario y entrenador del año de la Conferencia Big 10. (Nomenclaturas utilizadas en el sistema competitivo estadounidense para este deporte).

Imagen Cortesía Casimiro Suárez

En cuanto al Casimiro Suárez, padre de familia, les informo que “el mulato dorado” está felizmente casado con Lariza Jiménez, ex integrante de la Selección Cubana de Gimnasia Rítmica, ganadora del oro en los Panamericanos del 91 en la justa de conjuntos.

“Con ella tengo dos hijos: Jonathan de 17 años y Sergio de catorce.

Imagen Cortesía Casimiro Suárez

Tengo otra hija, Suramis, de 32, es de mi primer matrimonio. Es bailarina profesional y vive en España.

“Me queda aquello de que Jonathan prometía como gimnasta de clase mundial, incluso, estuvo entre los ocho primeros en los Estados Unidos pero es muy alto, más de seis pies, y eso atenta contra un buen resultado, y tuvo que retirarse.

“¿Que si soy feliz?, claro que sí, tengo mi trabajo, mi casa, tengo una bella familia, hermosa esposa, dedicada a su familia. Es luchadora, me ha entendido y apoyado a lo largo de todo este tiempo en este país y me ha ayudado a ser lo que hoy soy aquí.”

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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