Las investigaciones apuntan al elevado número de negocios exportadores de la zona, que han estado involucrados en el lavado de dinero de la droga.

La ciudad floridana de Doral ha venido registrando un creciente historial en lo relativo al lavado de dinero procedente del narcotráfico.

Un extenso reportaje publicado por USA Today da cuenta de investigaciones encubiertas de la policía que se remontan al año 2002 y que han tenido como propósito desenmascarar y suprimir el lavado de dinero, esfuerzo del que apenas se han obtenido resultados parciales.

Las investigaciones apuntan al elevado número de negocios exportadores de la zona que han estado involucrados en el lavado de dinero, y a la circulación, incluso, de cajas de zapatos llenas con “miles dólares recaudados en las esquinas de las calles de las ciudades de todo el país”.

Luego ese dinero se cuenta, se divide, y se entrega en tiendas diversas de Doral que lo que hacen es “convertir los dólares en pesos y enviarlos a jefes de narcotraficantes en Colombia”.

Con semejante metodología como punto de partida, el artículo citado destaca cómo Doral se convirtió, poco a poco, en un “refugio de lavado de dinero” que ha autorizado a las organizaciones criminales más grandes de Estados Unidos para ocultar sus ganancias ilícitas y dominar el narcotráfico en el país.

De ese modo, se habrían movido millones de dólares en los últimos años en la ciudad, y Doral habría dejado de ser sólo “una comunidad conocida principalmente como una escapada de los problemas urbanos de Miami” para pasar a convertirse en algo bien diferente.

Sin embargo, el mencionado no sería el único modo de lavar el dinero de la droga en EE.UU., sino que “también han recurrido a otras áreas de lavado, como el distrito de prendas de vestir de Los Ángeles, y los centros de joyas de la ciudad de Nueva York, para limpiar millones de dólares en beneficios de drogas”.

Sin embargo, las tiendas de exportación del Doral se han seguido manteniendo “entre los conductos más antiguos del país para lavar dinero y el más difícil de infiltrar y cerrar”.

A pesar de una década de lucha contra el fenómeno en el Doral, en 2011 todavía existían evidencias de traslados de impresionantes sumas.

En sólo tres años, por lo menos 25 millones de dólares en dinero de la droga se canalizó a través de 201 exportadores de la zona. Y eso sería apenas una fracción del número total de empresas que se utilizaron para blanquear cientos de millones en la última década, según agentes de la DEA.

Autoridades locales se defienden diciendo que esa imagen no es buena para Florida ni buena para Doral, y que lo que sucede “no es representativo de la mayoría de los negocios que tenemos aquí", según declaraciones del alcalde, Juan Carlos Bermúdez.

Durante décadas, la extensa área cercana a Miami ―un extenso suburbio de 52.000 habitantes con comunidades cerradas y lagos― ha sido el hogar de tiendas de exportación que surgieron para satisfacer la creciente demanda de ordenadores portátiles y de teléfonos celulares en América del Sur. Desgraciadamente, el tiempo acabó convirtiendo a muchas de ellas en algo más, y no precisamente legal.

A pesar de los esfuerzos de la última década en la lucha contra el fenómeno de lavado de dinero, apenas se han impuestos cargos penales ni sanciones civiles a los responsables.

Y destaca el reporte de USA Today:

“En lugar de buscar escuchas telefónicas para capturar evidencia sobre los negocios, la policía continuó lavándose y tomando recortes del dinero en efectivo por sus honorarios por el servicio”.

A añade:

“Agentes federales comenzaron una auditoría de rutina del dinero y encontraron que el grupo de trabajo dirigido por la policía de Bal Harbor incurrió en gastos de cientos de miles de dólares para pagar los salarios de los oficiales, de acuerdo con los registros del Departamento de Justicia, lo que provocó un cierre de la investigación”.

El Miami Herald informó más tarde que los miembros del grupo de trabajo estaban volando por todo el país en docenas de vuelos de primera clase y premium y permaneciendo en hoteles de lujo.

En 2013, los fiscales de Nueva York presentaron una demanda contra una docena de exportadores, siete de ellos en Doral, acusándolos de recibir millones de dólares de drogas.

En otros dos casos, los fiscales acusaron a las tiendas de exportación de tomar el dinero de las drogas sin informar el dinero al gobierno.

Sin embargo, los esfuerzos del gobierno sólo han afectado a una pequeña parte de los exportadores que estaban recibiendo dinero de los cárteles, y lo cierto es que mucho de los negocios exportadores siguen en el negocio, según asegura el reportaje de USA Today.

Por primera vez, en 2013, varios negocios de exportación de Doral recibieron la orden de revelar todas las transacciones en efectivo de más de 3000 dólares e identificar a las personas que entregaron el dinero. La orden de limpieza afectó a por lo menos 700 negocios en Doral y en comunidades circundantes.

Pero había una deficiencia, que la orden no rastreaba los medios más populares de mover dinero: los bancos. Los grupos criminales todavía podrían enviar millones de dólares a las cuentas bancarias de los exportadores. Al final, lo cierto es que no se ha frenado lo suficiente el tráfico de dinero en efectivo procedente de las drogas en la zona.

Dennis Fitzgerald, un agente retirado de la DEA ha declarado que, a menos que el gobierno federal presione para una investigación más sostenida y específica ―incluyendo el seguimiento de las transferencias bancarias― el centro de lavado continuará.

Y precisa: “El objeto del comercio de la droga es ganar dinero […] La única forma de usar [el dinero] es limpiarla, la forma de limpiarla es a través de los negocios, es el centro de todo”.




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