Dedicada a comentar los procesos migratorios cubanos y las cuerdas más sensibles de los cubanos dentro y fuera de la Isla, el performance unipersonal titulado Departures ha vuelto a escena en este mes de abril, siempre con la actuación muy notable de Mariela Brito, que asume el monólogo desde una impronta confesional.

En el monólogo se escuchan otras voces, las de cantantes incluidos en la banda sonora de este unipersonal, montado en un espacio vacío, poblado de sillas, algo así como la sala de espera de un aeropuerto. En los asientos cercanos al que ocupa la actriz hay fotos de ciertos emigrados ilustres, aquellos que marcaron las relaciones entre los cubanos que se fueron y los que nos quedamos.


Los retratos pertenecen, entre otros, a Celia Cruz , Guillermo Cabrera Infante,  Juan Carlos Cremata, Beatriz Valdés… Y precisamente a esta separación entre cubanos de afuera y de adentro, se refiere el cantautor en la canción La otra orilla, que fue publicada en un disco de Frank Delgado de 1997.

En el contexto de esta obra teatral, adquieren mayor sentido versos como los iniciales de esta canción: “Yo siempre escuché hablar de la otra orilla/ Envuelta en una nube de misterio. / Allí mis tíos eran en colores, /Aquí sencillamente en blanco y negro./ Había que hablar de ellos en voz baja / A veces con un tono de desprecio. / Y en la escuela aprendí que eran gusanos/ Que habían abandonado a su pueblo”.


Y si Departures rinde homenaje al icono de cubanía que es Celia Cruz, también lo incluye Frank Delgado en su hermosa canción: “Bailando con Celia Cruz, oyendo a Willy Chirino, / Venerando al mismo santo y con el mismo padrino. / Allá por la sagüesera, Calle 8, jallalía, / anda la media familia que vive allá en la otra orilla”.

El mismo tono personal y cuestionador de la canción está presente en la obra de teatro Departures, que vincula la experiencia individual de la actriz, o las vivencias de personas cercanas a ella, con el imaginario colectivo de una nación, compulsada a reinventarse desde disímiles orillas, desde adentro y desde afuera.

Actualmente vinculado a Luis Alberto García en un proyecto que lideran juntos en El Sauce, Frank Delgado es uno de los más importantes cantautores trovadorescos de la llamada Generación de los Topos, por sus letras que abordan la cotidianidad, tristezas y alegrías del cubano menos favorecido. Y nunca tuvo miedo a decir cuatro verdades, y por ello fue censurado en más de una ocasión.


Sus conciertos, casi siempre a guitarra limpia, establecen una cálida comunicación con sus admiradores, que esperan de él la sinceridad e inteligencia que siempre lo caracterizaron, sin dejar de incluir imágenes divertidas y coros fáciles de seguir.

Bajo la dirección de Nelda Castillo, Departures está en escena en la sede de El Ciervo Encantado en 18 y Línea; siempre a las 8:30 de la noche.
 




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