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A veces nos cuesta recordar tantos y tantos nombres de peloteros que han pasado por nuestras Series Nacionales; incluso han militado en equipos campeones, y de los cuales poco se habla.
Tal es el caso del zurdo de los Industriales, Rolando “Pipe” Viera. De estatura mediana, delgadito, simpático de rostro, el zurdo de la capital era de esos pitchers que siempre se quiere tener en el bulpen, porque a la hora buena, su coraje se imponía a cualquier otra cualidad.
“Nací el primero de agosto de 1973 en Ciudad de La Habana. Mi primer entrenador fue Mario Díaz, quien nos enseñaba en el terreno de la escuela de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba).
“Lo mío era jugar pelota. Empecé como center field y no fue hasta los 16 años que me encaramé en el box a lanzar. Con 11 había hecho equipo a la provincial de la categoría.”
El Pipe nunca fue llamado a una preselección nacional. Sin esos grandes números, tampoco era del agrado de los que elegían, quizás por su carácter envalentonado, quizás porque había zurdos mejores que él.
“Debuté con Constructores (un tercer equipo que existía en La Habana) y por mis resultados llego en 1993 a Industriales, lo máximo a lo que podía aspirar un pelotero capitalino en ese entonces, en cuanto a justas nacionales se refiere. En total jugué 6 Series Nacionales. Al principio fui utilizado como relevista, pero después me estabilicé abriendo juegos.
“Estuve alejado por hepatitis pero en mis dos últimas temporadas fui un lanzador efectivo con 18 triunfos frente a 10 fracasos. En el 2000 fui separado porque mi esposa había aplicado por una visa para viajar a Estados Unidos, hecho que se concretó en el 2001.
“Tras partir de Cuba jugué con los Red Sox de Boston 3 años (entre el 2001 y 2003). Tenía 27 años. Después estuve otros 8 en ligas independientes. En total, como profesional presento un saldo de 36 victorias y 32 reveses con un promedio de limpias de 3, 04. También me desempeñé en la triple A en México, en la ahora conocida liga Can Am de Canadá y en ligas regionales en Miami.”
Precisamente de esa justa, Pipe guarda grandes recuerdos; el principal cuando pitcheó un juego de cero hit cero carrera que un error impidiera fuera perfecto.
“Sí, claro que lo recuerdo. Fue frente al conjunto Coral Gable Police. Una pifia del segunda base me quitó el juego perfecto, pero así es el béisbol. Ponché a 17 y ellos eran bateadores.
“A lo largo del torneo se habían caracterizado por su tremenda ofensiva; colectivamente conectaban para 308 y 3 de sus titulares, Donny Petritis, Eddie Santiago y Mike Quintana aparecían entre los mejores de la Liga, además de contar con el torpedero Chris Clute y el catcher Ismael Pérez, grandes bateadores también.”
Resulta inolvidable para el zurdo capitalino que como él mismo reconoce, contó con el apoyo de sus compañeros que lo defendieron con grandes atrapadas y oportuno bateo, para imponerse 2 a 0.
Todos no pueden llegar a ser grandes estrellas pero todos merecen un lugar en el recuerdo.
Hoy el “Pipe” es feliz en Miami con sus dos niños; el mayor de 17 años, Rolando Michel, que naciera en Cuba. La niña de 9, Angelina Briena, que lo hizo en Estados Unidos.
“No llegué al estrellato aunque pude jugar en grandes estadios, ante grandes aficiones. Pero de todo recuerdo muy gratamente mi corto pero muy querido paso por Industriales, que sé ha atravesado malos momentos en las últimas Series Nacionales, pero que seguramente volverá a ocupar los sitiales que le corresponden por su calidad y tradición de equipo insignia de la pelota cubana.”
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