Alan Gross dijo que, de permitírsele, "volvería enseguida" a Cuba

Gross dijo además que ha escrito dos veces a la Embajada de Cuba en Tel Aviv pidiendo que lo reciban, pero hasta el momento no ha recibido respuesta alguna.

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Este artículo es de hace 4 años

Alan Gross, quien trabajaba en Cuba como subcontratista de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, y fue apresado en el aeropuerto de La Habana en 2009, dijo en declaraciones a la agencia JTA que, si tuviera la oportunidad, "volvería enseguida" a la isla.

Gross dijo además que ha escrito dos veces a la Embajada cubana pidiendo que lo reciban, pero hasta el momento no ha recibido respuesta alguna.

Desde mayo, Gross y su esposa Judy viven en Israel. Estuvo cinco años preso en La Habana y agradece a Barack Obama y a varios miembros del Congreso su excarcelación como parte del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. No obstante, considera importante el rol que jugaron las organizaciones judías: “La realidad es que fue el esfuerzo de base en la comunidad judía lo que inclinó (a mi favor) el esfuerzo". También añadió que "había decenas de miles de correos electrónicos, literalmente decenas de miles, eso fue lo que inclinó la balanza. Mi redención de Cuba es una historia de activismo".

En la entrevista a la agencia judía, Gross habla de su vicio hacia el tabaco, que adquirió en Cuba: "Cada vez que un dignatario me visitaba el gobierno cubano me daba una caja de habanos caros", dice. "Cada caja costaba el salario de un mes de un cubano. Me tenían enviciado, los H.P”. Y agrega: “Tienen más habanos que alimentos”.

El ex subcontratista judeo-estadounidense dijo además que tiene ganas de ver a los familiares de sus compañeros de celda, que le llevaban comida. “Ellos me ayudaron a sostenerme durante cinco años; son también mi familia”.

Alan Gross se dedicaba a facilitar acceso a Internet a la pequeña comunidad hebrea cubana (miembros de la comunidad le visitaron en varias ocasiones en el Hospital Militar de La Habana, donde pasó la mayor parte de su cautiverio en la Sala de Penados), y fue tildado por el gobierno cubano de espía, lo cual le ha cambiado el curso de su vida profesional.

"En los países donde podría trabajar, imagino a la gente mirándome desconfiada (…) eso elimina la capacidad de recuperar la confianza del cliente", expresó.

con información de Martí Noticias.

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