Foto © Eduardo Patino / Cortesía Lizt Alfonso

El Tren de la danza cubana

Este artículo es de hace 3 años

Los cubanos y cubanas somos casi unánimes al reconocer en la orquesta fundada por Juan Formell el 4 de diciembre de 1969 al Tren de la música cubana. Es como un sinónimo de Los Van Van. Y lo es, porque revolucionó la música popular bailable en Cuba a partir de fórmulas propias, originales, únicas. Y como todo el que abre nuevas sendas y pone en evidencia que otros se han estancado y se han quedado atrás, el maestro Formell debió ser, además de talentoso y creativo, muy firme en la defensa de su proyecto. Y porque lo fue, el songo venció la prueba del tiempo y sigue siendo como un imán para los bailadores y para los que amamos, en este mundo, las cadencias cubanas.

Ahora les voy a contar la historia de una niña que, como Juan Formell, un día soñó ser feliz haciendo lo que más amaba, o sea, triunfar con su proyecto de vida, que inicialmente era bailar, pero que llegaría a ser mucho, muchísimo más.

Aquella niña, llamada Lizt, nació el 25 de agosto de 1967, en el reparto Monterrey, de San Miguel del Padrón, en la ciudad de La Habana. Hija única de José Herrera y Lourdes Alfonso, creció en un hogar en que el arte era parte esencial de la vida, por influencia sobre todo de su abuela materna, profesora de Español y Literatura.

Con solo cuatro años asistió por primera vez a la presentación del ballet Coppelia, estelarizado por Loipa Araújo, en la sala Federico García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Aquella experiencia, tan cargada de magia y belleza, sembró una simiente en el alma de la niña, que decidió que sería bailarina clásica.

Eduardo Patino / Cortesía Lizt Alfonso

Un día Lizt y su mamá se plantaron frente a la sede del Ballet Nacional de Cuba para preguntar a Alicia Alonso cómo dar vida a aquella determinación. La legendaria Ballerina y directora de la más importante compañía danzaria de la Isla sugirió, dada la corta edad de la niña, que la acercaran como espectadora a todo lo que en materia de arte ocurriera en La Habana. Lourdes, la madre, la matriculó entonces en los talleres de apreciación de artes plásticas del Museo Nacional de Bellas Artes, y la llevó a tomar clases de piano con Carmen Mary, profesora residente en la localidad de Santa Fe, a muchos kilómetros del hogar en San Miguel del Padrón y, por supuesto, las primeras lecciones de ballet.

A los nueve años de edad Lizt se sometió a los exámenes de ingreso a la Escuela Elemental de Ballet Alejo Carpentier de L y 19, en El Vedado, pero no los aprobó. Al carecer de las condiciones físicas ideales para esa carrera, la madre la llevó ante Laura Alonso, hija de Fernando y Alicia Alonso y directora de Psicoballet, quien le dijo: “No tienes empeine, no tienes extensiones, tienes las condiciones típicas de los bailarines masculinos: buen salto, intención de giro, pero tú quieres ser bailarina. Fíjate, yo voy a empezar, si tú quieres; te voy a llevar a un lugar para que aprendas y adquieras esas condiciones físicas, pero cuando todo el mundo ponga el pie así, tú lo pondrás más así. Y cuando todo el mundo se ponga el pie aquí, tú lo pondrás allá, te lo tienes que pegar a la cabeza. Eso va a significar mucho esfuerzo, muchas lágrimas, más de las que estás echando ahora…”.

Aquel día la niña Lizt aprendió que los grandes sueños requieren enorme esfuerzo, y que mientras más nos cuestan, más los disfrutamos.

En 1976 logró ingresar en la Escuela de Ballet Alejo Carpentier hasta 1982, en que suspendió el pase de nivel de quinto año. Ya para entonces no se amilanaba, así que matriculó en el Instituto Preuniversitario Saúl Delgado, y guiada por un amigo de su familia, el profesor y crítico de arte Dino Carreras, ingresó en la Escuela de Danza Española del Gran Teatro de La Habana, donde recibió las enseñanzas de las maestras Olga Bustamante y Andrea Méndez hasta 1985, cuando matriculó en el Instituto Superior de Arte (ISA) en la especialidad de Licenciatura en Teatrología y Dramaturgia, pues todavía no se habían constituido en ese centro docente los estudios superiores en especialidades de danza. Entre otras importantes personalidades, Lizt se nutrió de las enseñanzas de un claustro integrado por Rine Leal, Graziella Pogolotti, Francisco López Sacha, Juan José Fuxá, Ileana Azor, Magaly Muguercia, Nelda del Castillo y Helmo Hernández. Como complemento indispensable en su formación y por voluntad propia, entre 1988 y 1990 también asistió a las conferencias y seminarios de Historia de la danza, con el profesor Miguel Cabrera y Teoría de la danza, con el profesor Dino Carrera, en la ya creada Licenciatura en Ballet, en el propio Instituto Superior de Arte.

Eduardo Patino / Cortesía Lizt Alfonso

Al graduarse en 1990 de la Universidad de las Artes de Cuba Lizt se unió al Conjunto Folclórico de la Sociedad Española Concepción Arenal, y mantuvo el vínculo con el Centro de Promoción de la Danza (ProDanza), dirigido por la maestra Laura Alonso.

Con todo ese arsenal, en 1992 Lizt Herrera Alfonso, conocida por su nombre artístico Lizt Alfonso, fundó una academia de danza que cada año forma a cientos de niños y jóvenes que nutren sus Ballet Infantil y Ballet Juvenil, y donde desde 2008, con el aval de la Escuela Nacional de Arte (ENA) educa y entrena bailarines profesionales especializados en un peculiar estilo fusión, único en el mundo. Es la maestra fundadora, principal coreógrafa y directora de la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC), un colectivo que ha relanzado y convertido en noticia mundialmente al arte danzario cubano, con incesantes elogios de público y crítica especializada en los cinco continentes, además de desarrollar una extraordinaria labor pedagógica y comunitaria en su sede de La Habana.

La compañía Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC) es una genuina expresión de la mezcla que caracteriza a la cultura cubana. Sus espectáculos fusionan con identidad propia elementos del flamenco, el ballet y la danza toda, con ritmos españoles y afrocubanos, lo que ha llevado a la crítica especializada a calificar su trabajo como único y diferente. Creada en octubre de 1991 con el nombre inicial de Danzas Ibéricas, un año más tarde se declaró compañía independiente y asumió su nombre actual, Lizt Alfonso Dance Cuba. En el año 2000 pasó a ser una compañía residente del Gran Teatro de La Habana.

Integrada esencialmente por mujeres y con una agrupación musical que acompaña todos sus espectáculos en vivo, Lizt Alfonso Dance Cuba ha sido aclamada en los cinco continentes gracias a espectáculos danzarios, musicales e infantiles como Fuerza y compás (1999), Elementos (2002), Alas (2006), Vida (2007), Amigas (2011), ¡Cuba vibra! (2012) y Niños de Cuba (2014). Es la única agrupación danzaria de Cuba que hasta la fecha ha actuado en la ceremonia de entrega de los Latin Grammy. También fue la primera en realizar toda una temporada en Broadway, en el mundialmente famoso New Victory Teather (2003)

Lizt Alfonso es asimismo la autora de la coreografía de Bailando, que interpretan Enrique Iglesias, Descemer Bueno y Gente de Zona, el séptimo videoclip más visto en la historia de Youtube y el más reproducido en idioma español.

En el año 2011, la UNICEF la nombró Embajadora de Buena Voluntad. Tres años después resultó una de los protagonistas de la campaña «25 líderes, 25 voces por la infancia», organizada por dicha organización en América Latina y el Caribe para celebrar el aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño.

También ha sido merecedora de premios nacionales e internacionales como el Dora Mavor Moore Award por su musical Vida (2008), máxima distinción que se otorga en el mundo del espectáculo en Canadá; el de la Fundación de Artistas Cubanos en Nueva York (2001), y el de Coreografías de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por los espectáculos Sinceramente FGL (1998) y Alas (2006).

En el terreno pedagógico Lizt se desempeña como profesora principal de su compañía, impartiendo clases de fusión, el estilo que creó, pero además imparte regularmente clases de ballet, danza española, flamenco y bailes populares cubanos. También ha participado como profesora en los Cursos Internacionales de la Escuela Cubana de Ballet CUBALLET en 1990 y 1991 y ha sido invitada a impartir clases en otras agrupaciones, como el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba. Ofrece clases magistrales, conferencias, talleres y eventos especiales, que tienen lugar durante sus giras internacionales y nacionales. Particularmente, se ha destacado en este tipo de trabajo en todas las giras que ha realizado su compañía a Estados Unidos y Canadá.

Pero no menos importante resulta, como parte de los esfuerzos pedagógicos de Lizt Alfonso y el colectivo de profesoras de su compañía, la extraordinaria labor comunitaria que desarrollan. A través de los años, miles de niñas, niños y adolescentes han recibido, junto a las enseñanzas en el ámbito danzario, valores y conocimientos que les harán mejores ciudadanos, con una ética, disciplina y voluntad a prueba de dificultades. Muchos de ellos siguen y seguirán los caminos del arte, pero otros tantos se realizarán en diversas esferas de la vida, con el privilegio de haber recibido una rigurosa educación complementaria a la de sus hogares y escuelas, que incluye una especial sensibilización hacia las creaciones artísticas, la utilidad social como virtud y la civilidad en el comportamiento en la sociedad.

Esta labor de tantos años fue reconocida en 2016 con el International Spotlight Award (Premio de Honor Internacional), de manos de Michelle Obama, Primera Dama de Estados Unidos, como parte del 2016 National Arts and Humanities Youth Program Awards (NAHYP), a petición del Comité Presidencial de los EE.UU. para las Artes y las Humanidades (President’s Committee on the Arts and the Humanities, PCAH).

Como compañía Lizt Alfonso Dance Cuba ha presentado sus espectáculos en Alemania, España, Francia, Holanda, Egipto, Qatar, Sudáfrica, Reino de Bahréin, Nueva Zelanda, China, México, Venezuela, Colombia, Martinica, Canadá y en Estados Unidos, país este último visitado en nueve oportunidades por su compañía con presentaciones en sus principales ciudades, como New York, Chicago y Washington. En todas y cada una de esas ocasiones, tanto el público como la prensa especializada se han rendido ante el rigor artístico y la magia que cobra vida en el escenario.

Acostumbrada desde niña a ponerse metas muy altas y superar todo tipo de obstáculos, Lizt Alfonso ha debido sobreponerse a los “señalamientos” y la frecuente resistencia de burócratas, que en no pocas ocasiones han desaprobado sus propuestas y proyectos con frases socorridas como “no es el momento más oportuno”. Hablo, pues, de una artista excepcional, que fundó, ha defendido contra mil adversidades y llevado su compañía a convertirse en una de las más exitosas y representativas instituciones de la cultura cubana y paralelamente ha desarrollado un trabajo pedagógico de extraordinario alcance a nivel comunitario. Estas y más razones han hecho de Lizt y su LADC un orgullo para los cubanos y cubanas en los cuatro puntos cardinales. Por eso, retornando al inicio de este artículo, me atrevo a afirmar que del mismo modo que Los Van Van para la música popular bailable, Lizt Alfonso Dance Cuba es hoy el indetenible Tren de la danza cubana.

Eduardo Patino / Cortesía Lizt Alfonso
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Armando León Viera

Escritor, periodista y traductor, nacido en La Habana el 21 de junio de 1962, trabajó como presentador y comentarista en la radio y la televisión cubanas. Inició en 2014 un periplo europeo que lo ha llevado a Holanda, Suecia, Francia y España, donde reside, en Palma de Mallorca, Islas Baleares.

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Armando León Viera

Escritor, periodista y traductor, nacido en La Habana el 21 de junio de 1962, trabajó como presentador y comentarista en la radio y la televisión cubanas. Inició en 2014 un periplo europeo que lo ha llevado a Holanda, Suecia, Francia y España, donde reside, en Palma de Mallorca, Islas Baleares.

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