Efectos en el cerebro de las personas que beben alcohol con sistematicidad

Este artículo es de hace 3 años

Un bebedor moderado de bebidas alcohólicas es aquella persona que bebe como promedio de 14 a 21 “unidades” de alcohol cada semana. Eso equivale más o menos a entre seis y nueve cervezas o de cinco a siete copas de vino durante ese periodo de tiempo.

Aquellos que consumen alcohol de manera sistemática, aun cuando sea de forma moderada, pueden disminuir con mayor rapidez sus habilidades mentales con el paso de los años respecto a quienes no lo consumen. 

Una de las consecuencias más evidentes es que pierden “fluidez lingüística”, una forma de calcular habilidades de pensamiento y memoria que se mide por medio de una prueba en la que se le pide a la persona que mencione palabras que comiencen por una misma letra en el transcurso de un minuto.

Una investigación realizada en la Universidad de Victoria, Canadá, y publicada en la revista "British Medical Journal", midió los efectos acumulativos del alcohol a lo largo de toda la vida.

Los resultados se basaron en los resultados de una resonancia magnética nuclear (IRM) del cerebro a 550 adultos seguidos, aproximadamente cada cinco años a lo largo de tres décadas y con una edad promedio de 43 años al inicio de la investigación. 

Estos estudios demostraron que aquellos que consumieron alcohol con regularidad mostraron una mayor atrofia en una región del cerebro llamada hipocampo, al compararlos con los que habían sido bebedores muy ocasionales en todo este tiempo o los abstemios.

Los bebedores moderados tenían tres veces más probabilidades de mostrar niveles anómalos de atrofia en el hipocampo derecho cuando fueron comparados con los abstemios.

El tamaño del hipocampo está relacionado con la memoria y la atrofia en esa región del cerebro y es uno de los cambios precoces observados en la enfermedad de Alzheimer.

Los bebedores moderados también mostraron un declive más rápido en la fluidez lingüística a lo largo de los 30 años del estudio con una reducción de entre un 14 y un 17 por ciento mayor, frente a los abstemios.

Tampoco se encontraron evidencias de que unas cantidades más leves de alcohol “protegieran” más al cerebro, en comparación con la abstinencia a las bebidas.

Límites aconsejados para beber

El año pasado el Reino Unido cambió sus recomendaciones sobre los límites “seguros” de alcohol. Ahora recomiendan a los hombres y a las mujeres no beber más de 14 unidades por semana, el equivalente a cinco copas de vino o seis cervezas.

Las recomendaciones en los Estados Unidos son más liberales. Se aconseja a las mujeres no consumir más de una bebida “estándar” al día, mientras que los hombres pueden tomar hasta dos al día.

Una bebida promedio incluye, por ejemplo, una lata o botella de cerveza de 12 onzas (350 mililitros) o una copa de 5 onzas (150 mililitros) de vino.

Pero, con frecuencia los tragos confunden la habilidad mental para sacar cuentas a quien ya ha ingerido una o dos cervezas. Para mayor seguridad en esta contabilidad con fondo etílico, es conveniente convertirse en un bebedor ocasional o no beber en absoluto.

Este artículo es de hace 3 años

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