Fabricantes de vitrales en Camagüey continúan arte centenario

Este artículo es de hace 3 años

El vidrio, la estética y la iluminación son los ingredientes con que trabajan los hacedores de vitrales camagüeyanos desde su taller Daluz, situado en Javier de la Vega entre la Avenida de la Libertad y calle Cuba.

Los hermanos Sánchez Prieto se acercaron al oficio desde hace más de quince años cuando, junto a varios amigos, comenzaron a fabricar lámparas a partir del molde de un caldero con trozos de cristal pegados con gasolina y poliespuma.

Dasmián es ingeniero civil y David es graduado de arquitectura, y al principio de su carrera como vitraleros apenas sabían cortar el vidrio, desconocían las técnicas, las herramientas y los materiales más apropiados.

Ambos adquirieron gran experiencia en el nuevo oficio dentro del colectivo artístico Huellas de Vidrio, que radicó en la Logia de la Perseverancia. El proyecto se dedicaba al rescate del vitral en Camagüey, y luego, llegó el momento de enrumbarse por completo al mundo de la vitralería con el debut en la decoración del restaurante del Hotel Santa María.

En el Hotel Santa María instalaron dos obras de tres metros de ancho por 1,74 de alto. En la primera, representaron imágenes de iglesias de la ciudad y, en la segunda, el Centro de Eventos Santa Cecilia y la Casa Natal de Ignacio Agramonte.

Luego, se sucedieron los éxitos como el de la colocación de los vitrales de diseño minimalista en el telecentro provincial, el del Ballet Folclórico de Camagüey y la ambientación del Hotel Encanto La Sevillana. En este último, recrearon bailarines de flamenco, a una andaluza recostada en un balcón y a un torero en plena corrida.

La Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey lleva tres vitrales en la sala de conciertos José Marín Varona, guiados por el diseño neogótico de la arquitecta Yaxelys González Carmenates. Estos vitrales fueron realizados por los hermanos Sánchez Prieto con técnicas parecidas a las del Renacimiento e instrumentos como el cautín, el cortavidrios y el alicate.

Los hermanos camagüeyanos son herederos de una larga tradición de vitralería colonial cubana, única en el mundo, sobre todo a partir del medio punto, que debe su nombre al arco donde se inserta, y adorna las mansiones coloniales de la Isla.

Los vitrales surgieron en Europa en el siglo XII, de la mano con las primeras catedrales. A Cuba se cree que llegaron desde el Mediterráneo. Los vitrales surgieron como una solución ante el exceso de luz cubana pues la luz se ve degrada en rojos, dorados, azules, verdes y lilas luego de pasar por el encaje de vidrio

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.